Medellín.—Colombianos celebran en la plaza Botero, en Medellín, después de la histórica firma del alto al fuego entre el gobierno de Colombia y las FARC, el pasado 23 de junio. Esta firma estipula el alto al fuego bilateral definitivo y el desarme de la guerrilla y allana el camino hacia la paz. El conflicto armado colombiano, que ha sido el más antiguo en América Latina, ha involucrado durante más de cinco décadas a guerrillas, paramilitares y agentes del Estado, con un saldo de 260 000 muertos, 45 000 desaparecidos y 6.9 millones de desplazados. Tras la firma, los cerca de 7000 rebeldes, surgidos de una sublevación campesina en 1964, serán concentrados en 23 zonas para su progresiva reintegración a la vida civil, a la cual se incorporarán “sin armas y de civil”. El desarme se realizará en un plazo máximo de 180 días luego de la firma del acuerdo final. La signa de la paz fue encabezada por Juan Manuel Santos, presidente de Colombia; el líder de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, Timoleón Jiménez, Timochenko; y el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, en una ceremonia en La Habana, Cuba, sede de las negociaciones desde noviembre de 2012.