Los restos de Juan Chávez Martínez, el joven migrante hidalguense que a sus 25 años de edad fue abatido en la masacre de Orlando, Florida, donde 48 personas más perdieron la vida bajo la mortal metralla de Omar Mateen, arribaron la tarde de este jueves a Huichapan.
Fue un recorrido de más de 3 mil kilómetros que los restos del migrante tuvieron que viajar desde Estados Unidos hasta la humilde comunidad del Maxtha, a la que se ingresa por un sinuoso camino que se toma a un costado de la carretera Huichapan- Querétaro. Dos curvas delante de la desviación un señalamiento es el único distintivo que guía a los extraños que preguntan por el lugar. “Bienvenidos a Maxtha. 800 habitantes. La honestidad, el esfuerzo y el trabajo son la clave del éxito”, dice un letrero.
De este pueblo partió Juan Chávez Martínez a sus 18 años, en busca de una mejor vida, compartió brevemente Celedonia Martínez, su abuela.
Acompañada por Ramón Martínez y Artemio Martínez, la afligida mujer contó: “Hacía ocho años que no veía a mi nieto. Él se fue a los 18 años. Aquí él era un buen muchacho, trabajador, nos ayudaba con la siembra y cosecha de maíz y frijol. Nos enteramos de lo que le paso no por las noticias, sino porque nos hablaron directamente de allá, de Estados Unidos”.
En la comunidad de casas dispersas, alrededor de las 17:45 horas, llegaron los restos del joven migrante hidalguense.
Desde antes de su llegada y dolidas por su trágica partida, la familia Chávez Martínez solicitó el apoyo de policías estatales y municipales para resguardar su morada. Pidieron respeto a su dolor. Fue así que, resguardada por un vehículo particular y una camioneta de seguridad pública, arribó la carroza de la funeraria Arriaga, responsable del traslado de los restos del joven desde la Ciudad de México a Huichapan.
De manera cuidadosa el chofer de la unidad maniobró para quedar frente a las lentes de las cámaras fotográficas y de video de los medios de comunicación, dejando ver sólo las puertas de la unidad al momento de abrir y ningún ángulo que permitiera captar morbo alguno.
Luego de 15 minutos, de la vivienda salió el Coordinador de Apoyo al Hidalguense en el Estado y en el Extranjero, Juan de Dios Hernández, quien solicitó respeto al sentimiento de los dolientes. Dentro, dos mujeres se desmayaron por la impresión de recibir a su familiar fallecido.
“La familia está más tranquila de poder velar a su hijo, es un impacto para ellos. Nueve años sin verlo y que llegue a casa en un féretro es difícil para cualquier familia”, declaró.
Precisó que el traslado se llevó a cabo sin contratiempos e informó que durante el año se han llevado a cabo 33 traslados de restos de connacionales hidalguenses muertos en Estados Unidos.
Será este viernes que se lleve a cabo el sepelio de Juan Chávez Martínez.