La piel es el órgano más grande y extenso del cuerpo humano, cubre un
área aproximada de dos metros cuadrados y pesa alrededor de cinco kilos; su
bienestar es tan importante como su extensión. No es extraño que muchos
fabricantes de cosméticos incluyan en la formulación de sus productos diversas
vitaminas (A, C y E) con la promesa de conservarla mejor y protegerla contra
casi todo.
Más datos: la piel tiene una variedad de tipos celulares mayor que el
cerebro; en un centímetro cuadrado de piel hay cerca de cinco millones de
células, 15 glándulas sebáceas, 90 glándulas sudoríparas, diez vellos,
numerosos músculos y miles de terminales nerviosas; el grosor varía de 0.5 milímetros
en el párpado a más de dos milímetros en las palmas y planta del pies. Es una compleja
y eficiente barrera contra agentes extraños, capaz de protegerla de agresiones,
de la pérdida excesiva de agua, entre otras tareas igual de relevantes
Existen cremas faciales, lociones, champús,
toallas desmaquillantes, jabones, que proclaman en la publicidad y en sus etiquetas
los beneficios casi mágicos. Poco se informa, en cambio, de lo que es cierto.
Se supone que la vitamina A, formador del
ácido retinoico (retinol), cuando es adicionado directamente a los cosméticos
se degrada rápidamente por el contacto con el oxígeno del aire o la exposición
a la luz, y que entonces la absorción es mínima.
Que el ácido ascórbico o
vitamina C y sus propiedades como agente antioxidante son reales sólo en caso
de que sea ingerida o en ensayos de laboratorio, que en los productos
cosméticos lo más seguro es que esté prácticamente inactiva.Que si
bien
la vitamina E y sus derivados pueden ser absorbidos por la piel con relativa
facilidad, sólo una fracción muy pequeña añadida a los cosméticos puede ser
utilizada por las células vivas.
Química aparte, la compra emocional es la
que consigue que tal o cual producto se adquiera, por encima de la información
relacionada a la eficiencia para desvanecer arrugas, impedir la formación de
líneas de expresión, e incluso aclarar la piel más allá de los genes.