Amigos y familiares de las 49 personas asesinadas en el ataque en un bar gay de Orlando decían adiós a sus seres queridos con el entierro de al menos cinco víctimas este viernes, mientras la ciudad incrementaba los esfuerzos para asistir a la comunidad en su duelo.
Al menos cinco personas iban a ser enterradas el día de hoy y se espera que los funerales prosigan a lo largo del fin de semana, tras el ataque del domingo pasado perpetrado por Omar Meteen.
Entre ellas está Anthony Luis Laureano Disla, un bailarín de 25 años de origen puertorriqueño, la comunidad más afectada por la masacre, y en cuyo obituario se podía leer: “Era un bailarín muy talentoso, que fue amado y será extrañado por todos”.
También serán enterrados a lo largo de la jornada de este viernes Christopher Sanfeliz, de 24 años, Yilmary Rodríguez (24), Luis Vielma (22) y Jimmy De Jesús (50), de acuerdo al canal local WKOW, filial de ABC.
Las despedidas comenzaron el miércoles con el velatorio de Javier Reyes, un vendedor de 40 años también de origen puertorriqueño.
“Se entregaron cerca de 200 boletos aéreos a las familias en duelo para que se reúnan con sus seres queridos”, relató el alcalde.
Reciben ayuda psicológica
Amy Decker, de la Cruz Roja de Estados Unidos, narró el caso de 16 miembros de una familia que llegaron buscando solamente información sobre el funeral. Finalmente, “27 agencias distintas identificaron distintas necesidades para ellos”, señaló.
Esto ocurre mientras la ciudad de Orlando evalúa la mejor manera de distribuir los recursos obtenidos por el Fondo OneOrlando, implementado por el alcalde, a fin de evitar que el dinero recaudado demore en llegar a las verdaderas víctimas.
En momentos en que comienzan los funerales, una organización religiosa antigay, llamada WestBoro Baptist Church, convocó a una manifestación cerca de una iglesia donde se realizarán dos velorios el sábado, según puede verse en su página web.
El diario local Orlando Sentinel indicó el viernes que los empleados de una tienda de armas reportaron en mayo al FBI la actitud sospechosa de un individuo, que luego identificaron como Omar Meteen, que había pedido un chaleco antibalas que el negocio no tenía en venta.
“Tenemos la habilidad de contrarrestar este odio y de demostrarle al mundo una vez más por qué somos la City Beautiful”, escribió el centro en Facebook.