¿Ha llegado el punto de inflexión en el control de armas?

En los últimos días, el debate sobre las armas en Estados Unidos ha dado un giro drástico.

A las 2:11 a.m. del jueves, Chris Murphy, senador demócrata por Connecticut, declaró la victoria luego de 14 horas y 50 minutos de haber tomado el pleno de la cámara para protestar por los años de inacción del Congreso para tomar medidas sobre el control de armas. A partir de las 11:21 a.m. del miércoles, tres días después que 49 personas fueran asesinadas por un hombre armado durante el tiroteo masivo en un club nocturno de Orlando, Florida, Murphy juró que no cedería hasta que los republicanos del Senado acordaran permitir dos votaciones: una, para prohibir que los sospechosos de terrorismo compren armas de fuego y la otra, para expandir las verificaciones de antecedentes de compradores potenciales de armas. Llegado el jueves, aún no había garantías firmes de que se aprobaría alguna de estas enmiendas, mas Murphy sugirió que ambas partes habían llegado a un entendimiento en cuanto a que era necesario celebrar ambas votaciones para frenar la violencia armada en Estados Unidos.

El jueves por la mañana, durante una conferencia cuyo lema fue “desarmar al odio”, los demócratas del Senado aparecieron acompañados por Tina Meins, cuyo padre murió en el tiroteo masivo de diciembre de 2015 en San Bernardino, California, así como por la reverenda Sharon Risher, cuya madre y dos primas perecieron en el tiroteo masivo de junio de 2015 en Charleston, Carolina del Sur. Los demócratas argumentaron que el país ha alcanzado un punto de inflexión en el movimiento de las armas, el cual se ve reforzado por el miedo de los estadounidenses ante al terrorismo, que incluye a los atacantes marginados que surgen dentro del país y al grupo militante Estado Islámico o ISIS. “Todo el mundo se da cuenta de que el terrorista al que debemos temer no está en las calles de Alepo o Mosul o Faluya”, dijo el senador de Massachusetts, Ed Markey, a la prensa reunida la mañana del jueves. “Está en las calles de Estados Unidos. Y conseguirá armas a menos que aprobemos leyes estrictas”.

Markey agregó que los legisladores han llegado a una coyuntura, y están a punto de tener un enfrentamiento en el Senado en lo referente al tema del control de armas en Estados Unidos.

Richard Blumenthal, senador por Connecticut, quien permaneció en la cámara del Senado durante toda la maniobra obstruccionista de 14 horas y 50 minutos de Murphy, añadió que los estadounidenses quieren un cambio y que, en este momento, se presenta una oportunidad para demostrar al país que es posible resolver el tema candente de las armas de fuego en Estados Unidos.

“Después de dedicar la mayor parte de los últimos 25 años a este tema, la pregunta más difícil que me hacen es, ‘¿Qué ha cambiado?’”, dijo. “Y la respuesta es que los estadounidenses han cambiado su percepción y ahora saben que la violencia armada no solo puede prevenirse, sino que debe ser prevenida”.

Murphy es un franco defensor del control de armas, en cuyo estado se encuentra Newtown, entidad donde se produjo la matanza de la Escuela Primaria Sandy Hook, en 2012. Su acometida obstruccionista inició al interrumpir el debate senatorial para el proyecto de ley sobre Asignaciones de Comercio, Justicia y Ciencias, en el cual los demócratas habían exigido la inclusión de las enmiendas sobre armas.

“Me tiemblan un poco las piernas, pero esta mañana mi corazón es fuerte porque sé que ayer marcamos una diferencia, y sé que generamos apoyo en todo el país”, dijo a los reporteros.

Hace siete meses, Dan Gross, presidente de la Campaña Brady para Prevenir la Violencia Armada, dijo que el movimiento para el control de armas estaba en un punto de inflexión. “Al fin hemos llegado al precipicio que estábamos esperando”, anunció en un evento de la Campaña Brady, en noviembre. La organización, uno de los principales grupos de defensa del control de armas, trabaja para lograr para que la verificación de antecedentes a nivel nacional se aplique a todas las ventas de armas de fuego, incluso en ferias de armas y transacciones en línea. A la fecha, la ley federal no se aplica a cerca de 40 por ciento del total de ventas de armas realizadas cada día.

En el evento mediático del jueves, la víspera del primer aniversario del mortífero tiroteo de Charleston –en el que nueve feligreses negros fueron asesinados mientras estudiaban la Biblia en la histórica Iglesia Metodista Episcopal Africana Emanuel- Murphy se reunió con sus colegas para hablar de las medidas inmediatas que podrían adoptar para reducir la violencia armada, y se comprometieron a continuar su lucha hasta que se produzca el cambio. Reveló que los demócratas del Senado decidieron tomar el pleno el miércoles porque el cuerpo legislativo había hecho caso omiso de la matanza de Orlando. Aquella noche, terminó la maniobra obstruccionista relatando la historia de Dylan Hockley, de 6 años, y Anne Marie Murphy, la maestra auxiliar que intentó proteger al niño de las balas durante la masacre de la Primaria Sandy Hook; ambos se contaron entre las 26 personas que murieron el 14 de diciembre de 2012.

Las dos medidas pendientes que Murphy defendió en el Senado están respaldadas por los demócratas. La primera, una enmienda que Dianne Feinstein, senadora por California, presentó en diciembre tras la matanza de San Bernardino, la cual permitiría que el gobierno prohíba que los individuos incluidos en las listas federales de vigilancia terrorista puedan adquirir armas de fuego y explosivos. Murphy describió la segunda enmienda en el pleno del Senado, explicando que ordenaría la verificación universal de antecedentes en todas las ventas de armas, incluyendo las ferias de armas y las transacciones en línea.

En cuanto a los proyectos del Partido Republicano (GOP), el jueves, el senador por Texas, John Cornyn, jefe de mayoría y segundo republicano de mayor nivel en el Senado, describió en el pleno una propuesta rival que obligaría a notificar a los funcionarios judiciales si una persona inscrita en la lista de vigilancia terrorista intenta adquirir un arma de fuego. A partir de ese momento, el Departamento de Justicia tendría 72 horas para demostrar causa probable de que el posible comprador ha cometido o podría cometer un acto terrorista. Su propuesta, junto con la de Feinstein, fue rechazada en diciembre tras la masacre de San Bernardino.

Ahora, Feinstein y Cornyn están buscando la manera de llegar a un compromiso entre sus respectivas medidas. Durante la conferencia de prensa, Feinstein señaló que el Senado probablemente volverá a votar sobre su legislación el martes.

Mientras tanto, Pat Toomey, senador republicano por Pennsylvania –quien, a raíz de la matanza en la Primaria Sandy Hook, coescribió un proyecto de ley sobre verificaciones de antecedentes que, finalmente, fue rechazado por el Senado en abril de 2013- se unió a Murphy en el pleno, el miércoles, para instar a sus colegas sobre la necesidad de garantizar que los sospechosos de terrorismo no puedan comprar armas. Su legislación requeriría que el fiscal general creara una lista de probables terroristas a quienes se les impediría la compra de armas de fuego; un listado que tendría que ajustarse anualmente.

Durante su maniobra obstruccionista, Murphy permitió las preguntas de 40 de sus colegas demócratas, entre ellos los senadores Blumenthal, Markey y Charles Schumer. Pero nunca cedió el foro. Sus esfuerzos fueron aplaudidos por políticos y activistas de todo el país: la presunta candidata demócrata, Hillary Clinton; su rival, Bernie Sanders; y Erica Lafferty Smegielski, cuya madre murió en la Primaria Sandy Hook. Todos elogiaron sus acciones. Transcurridas ocho horas, el líder de minoría del Senado, Harry Reid, emitió un comunicado instando a los republicanos a “reunir el valor” de enfrentar a la Asociación Nacional del Rifle (ANR) y a unirse a los demócratas para exigir cambios. Así mismo, calificó las negociaciones del GOP como “poco más que una cortina de humo” en sus intentos de cubrirse las espaldas políticamente, mientras camina de la mano con la ANR.

Muy pronto se determinará si el candidato republicano, Donald Trump, será un aliado inesperado de los demócratas en este tema. El miércoles, el multimillonario neoyorquino expresó en Twitter su interés en reunirse con la ANR para hablar de “no permitir que gente en la lista de terroristas, o en la lista de exclusión aérea, compre armas”. El cabildo, que cuenta con más de 4 millones de miembros, respondió que sus líderes están deseosos de tener una charla con Trump, a quien respaldaron en mayo, aunque el miércoles dijo que su objetivo sigue siendo el de garantizar que los estadounidenses inscritos, erróneamente, en los listados reciban su derecho legal a un juicio justo. Los líderes republicanos comparten la opinión de ANR en cuanto a que las leyes más estrictas para el control de armas podrían socavar la Segunda Enmienda.

El jueves, Cory Booker, senador por Nueva Jersey, quien también permaneció en la cámara durante toda la maniobra obstruccionista de Murphy, pidió a sus colegas que tuvieran una “empatía valerosa” para garantizar la tranquilidad nacional, pues las víctimas no están dispuestas a esperar al cambio.

“Esta es una lucha que no debe pertenecer solo a las víctimas de la violencia armada”, dijo. “Es una lucha estadounidense”.

Publicado en cooperación con Newsweek / Published in cooperation with Newsweek