¿Por qué Europa no puede acordar soluciones a sus problemas?

Europa está profundamente dividida con respecto a sus desafíos políticos más urgentes, de acuerdo con una investigación publicada el martes.

En un informe del Pew Research Center con base en una encuesta realizada entre 10 naciones europeas, se encontró que la opinión pública difiere marcadamente entre los estados miembros de la Unión Europea en temas que van desde la crisis de los refugiados hasta las sanciones contra Rusia, y muchas personas piensen que sería mejor que se permitiera a los países que afrontaran los problemas según la visión que tienen de los mismos.

“La visión del lugar que ocupan en el mundo sus respectivos países varía ampliamente, pero pocas personas consideran a la última década como una época de creciente importancia nacional,” escriben Bruce Stokes, Richard Wike yJacob Poushter, los autores del informe. “Y en todo el continente, el público está dividido: muchas personas están a favor de mirar hacia dentro para concentrarse en los temas locales, mientras que otras cuestionan si los compromisos con sus aliados deben tener precedencia sobre los intereses nacionales.”

La gravedad de la crisis de los refugiados, que ha desplazado a millones de personas que dejan África y el Medio Oriente para viajar a Europa, es un tema de diferencia entre las naciones encuestadas.

En Polonia y Hungría, donde los gobiernos de derecha suelen aludir a los problemas percibidos con la migración masiva, 73 por cierto y 69 por ciento, respectivamente, piensan que esta crisis es una amenaza importante para su nación. En Grecia, cuya ubicación al sur de la Unión Europea la ha obligado a soportar gran parte de la carga de refugiados hasta ahora, 69 por ciento considera a esta crisis como una amenaza de primer nivel.

Sin embargo, en Alemania y Francia, dos de las naciones más poderosas de la Unión Europea, sólo 31 por ciento y 45 por ciento del público, respectivamente, considera al flujo de refugiados como un problema grave.

También existen marcadas diferencias en las evaluaciones de los distintos países con respecto a su propia influencia. Más de 60 por ciento de los alemanes y 45 por ciento de los polacos piensan que su respectivo país desempeña una mayor función en el escenario mundial que hace 10 años, pero sólo 17 por ciento de los griegos y 20 por ciento de los británicos dicen lo mismo.

Y la política de la Unión Europea hacia los estados que no pertenecen a ella también divide las opiniones. En Suecia, 71 por ciento desea una política severa contra Rusia y le asigna una mayor prioridad que a las ventajas económicas de una buena relación, sin embargo, 89 por ciento de los griegos piensan lo contrario. Los europeos tienden a estar a favor de aumentar la ayuda para los países en vías de desarrollo, pero existen importantes excepciones: en Grecia, 69 por ciento se opone a esto; en Hungría, 65 por ciento se opone, y en el Reino Unido, 51 por ciento no está de acuerdo.

Estos datos destacan un creciente aislacionismo entre los estados de la Unión Europea: en siete de 10 naciones de la Unión, la mitad o más del total del público piensa que su país debe afrontar sus propios problemas y permitir que otras naciones se valgan por sí mismas lo mejor que puedan, señala el informe.

Publicado en cooperación con Newsweek / Published in cooperation with Newsweek