DURANGO, Dgo.— Durante días la entidad se mantuvo en shock, silenciosa tras finalizar las elecciones del 5 de junio. Una semana en la que el priismo bajó el rostro luego de que la tendencia electoral fuera favorable a uno de sus ex miembros: José Rosas Aispuro Torres, quien en un segundo intento por ser gobernador de Durango, esta vez lo logró.
Bajo las siglas del Partido Acción Nacional (PAN), en alianza con el Partido de la Revolución Democrática (PRD), el cuarto estado más extenso de México estará virtualmente gobernado por la oposición.
El 57 por ciento del 1 242 000 empadronados al Instituto Nacional Electoral (INE) rompió la racha de abstencionismo registrada en anteriores comicios.
Con un margen no mayor al 4 por ciento de diferencia —22 326 votos—, Esteban Villegas Villarreal, el candidato del PRI, asumió el lunes 6 que la tendencia del Programa de Resultados Electorales Preliminares (PREP) no le favoreció.
Pero Villegas no descartó la idea de impugnar si su partido considera la existencia de elementos para considerar la revisión de los paquetes electorales y contar voto por voto. La fecha límite para decirlo es el 19 de junio.
De manera simultánea, Aispuro Torres se entrevistaba con periodistas en el centro de la ciudad, en donde habló sobre mantener los compromisos de campaña y gobernar para quienes incluso no votaron por su candidatura.
Un día después habló de la llamada con el presidente Enrique Peña Nieto, quien lo felicitó por el triunfo y esbozó la agenda de trabajo para luego de la toma de protesta.
Tras el shock del domingo, sin embargo, la reacción del PRI fue la posible judicialización del proceso. El representante de partido ante el Instituto Electoral y de Participación Ciudadana (IEPC), Rosauro Meza Sifuentes, aseguró todavía con rasgos de malestar por la tendencia contraria, que se cuenta hasta el 19 de junio para confirmar si impugnarán la elección a gobernador.
Sin dar pormenores, para evitar que los partidos coaligados conocieran los términos de la posible judicialización, Meza dijo cortante que habrán de reunir los elementos necesarios, y en caso de ser suficientes, iniciar el periodo postelectoral.
Luego del letargo ciudadano, tras reflexionar sobre la abrupta transición, el analista Jesús Nevárez asegura que la derrota del PRI en Durango sigue la tendencia del país, la del desgaste ciudadano. Y también la deteriorada imagen del presidente de Enrique Peña Nieto.
Para Nevárez, Esteban Villegas no era tampoco el candidato idóneo para un momento histórico en Durango. “El PRI no escuchó la tendencia social”, señala.
Durante años se acumuló el hartazgo contra los gobiernos priistas, la violencia y el recuerdo de un clima de inseguridad adverso; pésimos servicios de salud y limitadas opciones de vida, dice Nevárez.
Si bien el clima de la violencia generalizada en los 39 municipios del estado se dio entre los 2009 y 2011, el trauma que dejó permanece.
La tendencia contraria al PRI no se limitó a la gubernatura. De los quince distritos electorales, perdió seis. Cinco de las jurisdicciones legislativas ubicadas en la capital de Durango, y la municipalidad se encuentra en mano de la alianza PAN-PRD: José Ramón Enríquez Herrera es alcalde electo con una diferencia de 49 281 votos sobre el priista Manuel Herrera Ruiz.
La Comarca Lagunera es la zona industrial duranguense. Ahí se mantuvo el priismo y ganó la alcaldía de Goméz Palacio con la candidata Leticia Herrera Ale, senadora de la República con licencia, y excontendiente en la elección interna del PRI para seleccionar candidato al cargo de gobernador.
Ciudad Lerdo, también en La Laguna, se mantiene en control del PRI y María Luisa González Achem será alcaldesa por tres años. Los cuatro distritos electorales de la comarca fueron ganados por los candidatos del PRI.
Santiago Papasquiaro, municipio serrano y el cuarto en importancia en generación de ingresos, centro neurálgico de la zona noroeste de Durango, principalmente de la Sierra Madre Occidental, también fue retenido por el PRI.

Gente: El MIEDO fue vencido por el hartazgo del pueblo frente a la inseguridad, la pobreza y la corrupción. La gente salió a votar castigando al tricolor. Foto: Ilse Trujillo/Cuartoscuro.
LA GENTE QUISO EL CAMBIO
Baja por una empinada calle en la ciudad de El Salto, de aproximadamente 4 500 habitantes en el municipio serrano de Pueblo Nuevo, el quinto en importancia económica en Durango. El sombrero de ala corta y los tirantes lo diferencian de sus acompañantes. José Luis Coria es ejidatario y habla con parsimonia. “Para probar otra cosa de gobierno. Es un cambio que pidió la gente”, responde al porqué considera que perdió el PRI.
Coria fue de los aguerridos comuneros que protestaron para que se les pagaran los predios por donde se construyó la supercarretera Durango-Mazatlán. Reconoce que los diferentes niveles de gobierno diseminan recursos al municipio, pero los puebloneolenses buscaron la alternancia, dice.
En Pueblo Nuevo, la balanza se inclinó a favor del PRD y el PAN, y al congreso irá Rosa Isela de la Rocha Nevárez. La alcaldía quedará a cargo de Encarnación Luján, que en el voto por voto remontó la elección.
Coria recarga la espalda en la pared y mira al cerro lleno de viviendas pintadas de verde. Asegura que El Salto está sobrepoblado, porque en los años de violencia, los serranos abandonaron las comunidades y ahora radican en la ciudad.
El agua es insuficiente por las fisuras en las presas Rosilla Uno y Dos, y no se abastece completamente la ciudad. El agua es una petición que Coria vuelve a reiterar, porque los últimos años no se ha remediado el problema.
Entre El Salto y la ciudad de Durango existen menos de 100 kilómetros. Aun así, el panorama electoral fue muy diferente en uno y otro lugar.
Lucila Benavides camina lento en una de las colonias del oriente de la mancha urbana. Es una mujer de edad avanzada, y asegura que hace seis años le robaron la elección a Aispuro. “El asunto era sacar al PRI (del gobierno) y ya se logró”, se limita a decir.
A punto de subir a una vieja vagoneta negra, voltea el rostro para aclarar que desde hace años esperaban la oportunidad de votar para erradicar las imposiciones de gobernantes por los grupos o corrientes dominantes en el PRI.
El voto de esta mujer es un retrato de cómo se votó. Lo que ella hizo fue cruzar las siglas del mismo partido, el PAN, por la simple razón de que con ello garantizaba la salida del sistema que los ha gobernado siempre. O al menos es lo que piensan todos, que con el ejercicio del voto las cosas tendrán un nuevo comienzo.
Es lo que piensa también el analista Nevárez, el voto útil ante el hartazgo en la figura del candidato del PAN y PRD.
Juan Carlos Irigoyen es conductor de taxi en la ciudad de Durango. Conduce lento, tal vez por la edad o para prolongar la plática. Durante la semana ha charlado con los clientes sobre el mismo tema electoral, y le han referido que se cumplió la meta de sacar al PRI del gobierno.
Mira por momentos el retrovisor para acentuar alguna frase, aquella que incluye el appelido Aispuro.
“La Reforma educativa de Peña es laboral. Pero ninguna nos han funcionado”, dice para apuntalar el argumento del hartazgo que a él mismo lo llevó a votar por Aispuro.
AJUSTES A LA REFORMA ELECTORAL
Aplicar la reforma electoral mexicana es una dinámica de ensayo error en los estados que registraron elecciones en 2016. Durango entre ellos.
La mañana del sábado 3 de junio, el Tribunal Estatal Electoral (TEE) resolvía las últimas tres de las 166 impugnaciones motivadas por ciudadanos y partidos contra las resoluciones del IEPC.
Raúl Montoya Zamora, presidente del TEE, sancionó reiteradamente al presidente del IEPC, Enrique Kato, por los errados procedimientos durante los nueve meses para la organización del proceso electoral.
Para los partidos y el Órgano Electoral Público Local (OPLE), fue un camino tortuoso en el que el Consejo General del INE intervino al remover y asignar al secretario ejecutivo del IEPC dos semanas antes de los comicios.
Al final, la elección transcurrió sin sobresaltos. La incidencia de acontecimientos limitantes de voto de los ciudadanos fueron mínimos: dos casillas robadas, una en la ciudad de Durango y una más en el municipio serrano de Tepehuanes, en donde hombres armados robaron los paquetes electorales a un funcionario de casilla y después los entregaron de nuevo.
CRÓNICA DE FALSIFICACIONES
El jueves 2 de junio, la capital amaneció tapizada con folletos que incluían los diez pasos para reaccionar en caso de atentados o balaceras durante la jornada electoral. En los panfletos el logotipo del INE se visualizaba en la parte superior de la hoja.
Pocas horas después, Hugo García Cornejo, desconoció el documento como propio del INE y dijo que era una estrategia para inhibir el voto de los duranguenses.
Casi de manera simultánea, el delegado del Comité Ejecutivo Nacional del PRI en Durango, Abel Guerra Garza, expresó también su rechazo, aludiendo que los candidatos priistas se encontraban en la preferencia de los votantes con hasta diez puntos porcentuales.
En la sede del PAN, Víctor Hugo Castañeda Soto, expresidente del partido, lamentó que se pretendiera atemorizar a la población con panfleto falsos. Llamó a los ciudadanos a votar sin temor.
La misma mañana, una tapa falsa de un diario de pequeño también apareció en las calles de la ciudad. El mensaje era claro: en la elección habría violencia. Directivos de la empresa y reporteros desmintieron que la casa editora haya publicado ese material.
Al final, desde temprana hora del domingo, y hasta el cierre de casillas, los duranguenses emitieron su voto para elegir gobernador, alcalde y diputados. Vencieron sus miedos para vencer al PRI.