Comicios en el nombre de Dios

AGUASCALIENTES, Ags.—La lumbre llegó a los aparejos del obispo de Aguascalientes, José María de la Torre Martín la calurosa mañana del lunes 23 de mayo. No se contuvo más y en la rueda de prensa de ese día, en las oficinas del obispado, estalló en cólera en contra del gobernador priista, Carlos Lozano, y del presidente de la República.

Dos días antes, el gobernador hizo público su respaldo a la iniciativa de Enrique Peña Nieto para avalar los matrimonios igualitarios en todo el país, lo que puso al obispo en contra del PRI, del presidente y sus candidatos.

El polémico De la Torre Martín fue contundente: “Así como los testigos de Jehová no se dejan poner sangre por objeción de conciencia y no hacen honores a la bandera, que nosotros podamos tener objeción de conciencia para no acatar leyes que consideramos dolosas e injustas”, dijo en alusión a los matrimonios gay.

Con esta declaración se dio el banderazo de salida para que la Iglesia católica de Aguascalientes pidiera a la feligresía el voto a favor de los candidatos que representaban, según ellos, los valores de la familia tradicional, concepto que el candidato del PAN, Martín Orozco, no muy allegado al obispo, manejó desde el arranque de su campaña.

A la difusión de este mensaje se sumó el Consejo de Laicos del estado, formado por empresarios poderosos de la entidad, afines también a la ideología católica.

Para la especialista en semiótica, Rocío Castro, las señales enviadas desde el púlpito influyeron, aunque no decidieron, el rumbo de la elección.

“Determinante no podría decirse porque los resultados de las elecciones fueron multifactoriales y hay muchos nodos que hay que analizar. La influencia de un líder de opinión, en el aspecto religioso, que siempre vende el discurso del miedo como forma de controlar (pudo influir). El miedo atomizado: hay que poner el miedo al gusto del cliente, el miedo sirve como mecanismo de control y permea de manera orgánica, yo supongo que pusieron el dedo en la llaga en uno de los elementos que más tenemos miedo a perder que es el miedo a la desintegración familiar, pero acá desde el punto de vista de la familia tradicional, desde el imaginario católico”.

Luego de su triunfo, fue el propio Orozco quien reconoció a medios nacionales que poner reflectores localmente a ese tema, le ayudó en las elecciones.

“Tenemos una sociedad conservadora en Aguascalientes. […] La elección también se gana por errores”, dijo.

Ricardo Ramírez Mendoza, investigador de la Universidad Autónoma de Aguascalientes y especialista en opinión pública y prospectiva política, coincidió en que la intervención de la iglesia, aunque no fue determinante, pudo influir en los sectores más conservadores de Aguascalientes.

“Hicimos un estudio en de 2008 a 2010 sobre familias monoparentales y la hipótesis era que el discurso conservador influía en la toma de decisión del voto, sin embargo, este grupo de estudio lo tomaba como parte de su vida más no como un factor de decisión”.

Al cuestionarle al especialista sobre la ambigüedad del discurso del PRI sobre el apoyo a la familia tradicional localmente contra la apertura de la propuesta de Peña Nieto, explicó que, efectivamente, ese doble discurso pudo haber permeado en un sector de la entidad.

“Yo creo que sí influye sobre todo en la sociedad tradicional en Aguascalientes, en el centro de la ciudad tal vez, pero como tal ese discurso no fue determinante”.

El factor que pudo influir en el voto de castigo hacia el tricolor, a decir del experto, sobre todo por parte de las clases media y alta del estado, es la situación económica que atraviesa el país, así como las reformas estructurales de las cuales no se han visto beneficios.

“Creo que más que el discurso influye mucho el valor que estas clases le dan al voto (…) siento que a la clase media le impacta más como tal el impacto que tienen las reformas, que impactan en su bolsillo, que un discurso que ya no atienda a su perfil como ciudadanía”.

La lluvia de encuestas publicadas durante los días previos a la contienda electoral no auguraban un buen fin para el panismo local que, por momentos, se vio rebasado por la locomotora rosa, que no tricolor, pues desde el bunker de Lorena Martínez, candidata a la alianza formada por el PRI, PVEM, PT y Panal, se determinó “hacer chiquito” al PRI y sus colores, para mostrarla como una candidata casi independiente.

Al cierre de la campaña no hubo una sola encuesta que le diera el triunfo a los blanquiazules. Aunque en su mayoría anticipaban una elección cerrada, todas coincidían en que la mega alianza del PRI se llevaría la gubernatura.

Evento de campaña del PAN en la Plaza de toros San Marcos. Foto:Gerardo González

El mapa electoral

Como si de un estudio de mercado se tratara, los distritos electorales en Aguascalientes están estratificados por poder adquisitivo; de ahí que es fácil darse cuenta cómo se comportó la ciudadanía en las elecciones por la capacidad de compra, por su ingreso y por su nivel educativo.

El distrito electoral VI, donde se concentra la mayoría de centros comerciales de lujo, dos de los tres campos de golf del estado y la zona de restaurantes, hoteles y bares más exclusivos de la entidad, además de fraccionamientos de clase alta, media alta y media, donde además hay grupos de influencia como profesores y empresarios.

“Las personas que votan, votan con similitud a grupos, profesionales, gremios… eso impacta más”, dijo el especialista Ramírez Mendoza al referirse al voto en el distrito mencionado.

En ese distrito, según el conteo preliminar, Orozco ganó en 87 de 89 casillas contabilizadas, lo que traducido a votos le significó una ventaja de 7 423 de los 8 491 con los que el PAN derrotó al PRI y su alianza “Aguascalientes Grande y Para Todos”.

Si esto fue en el distrito VI, en el décimo, el distrito de clase media y media baja, el PAN logró una ventaja de 3 765 votos sobre el PRI.

La vocación popular del PRI en Aguascalientes se vio reflejada en el respaldo ciudadano, pues aunque Lorena Martínez intentó poner en la agenda propuestas enfocadas a jóvenes con estudios y emprendedores con el proyecto “Aguascalientes Valley”, quien en realidad se mostró fiel a los tricolores fue la gente de los municipios llamados “del interior”.

El municipio de Asientos, considerado uno de los más pobres del estado, otorgó 5000 votos más a la priista con respecto a Orozco; además tuvo cifras positivas en Pabellón, Tepezalá, San Francisco de los Romo y El Llano, todos municipios mayoritariamente pobres; en el resto de los municipios su ventaja fue marginal, incluso en Jesús María fue de sólo cuatro votos con respecto al candidato panista.

Con estos resultados, Acción Nacional logró colocar en el Congreso local a 11 diputados de 18 posibles por mayoría relativa, dejando el resto al PRI y sus aliados. El resto de los partidos no lograron una sola posición por voluntad popular y tendrán que conformarse con la regla de representación proporcional que se calculará una vez concluidas legalmente las impugnaciones.

Con respecto a los ayuntamientos, el PAN seguirá gobernando a más del 90 por ciento de la población del estado, ganando 7 de los 11 municipios.

Al cierre de esta edición no fue posible determinar el número de curules que tendrá cada partido en el Congreso local, pues está por determinarse la pérdida de registro en la entidad de Movimiento Ciudadano y del Partido Encuentro Social al no alcanzar el 3 por ciento del total de la votación.

La candidata del PRI, Lorena Martínez, víctima de sus errores y del distanciamiento con el gobernador Carlos Lozano. Foto:Gerardo González

Hágase la ley… si gana el PRI

“Llamo al PAN a un pacto entre partidos para respetar los resultados electorales, si son diez votos, diez; si son mil, mil, y no andar impugnando las elecciones porque lo único que hace es dividir más a la sociedad, que se respeten los resultados, es una invitación a que respetemos y no impugnar”, dijo la candidata.

El discurso fue diluyéndose conforme el resultado cristalizó. El lunes posterior a la elección, tanto la presidenta del PRI, Norma Esparza, como el delegado del CEN de ese partido, Abel Salgado, adelantaron que esperarían el conteo final de las actas para determinar las acciones a seguir. Si eso era en Aguascalientes, en México, el presidente nacional del partido, Manlio Fabio Beltrones, advirtió que su partido impugnaría cinco o seis elecciones, entre ellas la de Aguascalientes.

El gobernador Lozano de la Torre tuvo que salir al paso el martes 7 para pedirle a Lorena Martínez y a su partido que aceptara lo que a su juicio era ya un “resultado irreversible”.

La respuesta de su partido demostró que luego del 5 de junio el gobernador dejó de ser “el primer priista del estado” y, por el contrario, la presidenta Esparza no sólo reviró sino refrendó que habrá impugnación en caso de que el resultado no cambie con el conteo final a favor del PRI. Ella calificó la contienda como atípica y plagada de guerra, hasta “psicológica”.

¿Demasiado liberal?

Avenida Universidad esquina con Avenida Aguascalientes. En punto de las 8:00 de la mañana, todos los días, se detenía el tráfico por espacio de cinco a siete minutos para esperar a que el gobernador Carlos Lozano atravesara la arteria con un convoy de al menos cuatro patrullas y una camioneta extra, además de la suya. El tráfico era detenido por elementos de la policía estatal quienes interferían en los cruceros hasta que el gobernador y su flotilla dejaran libre el paso.

El discurso del estado acerca de la seguridad de Aguascalientes quedaba eclipsado por el exceso de seguridad del mandatario. Para quienes transitan entre el fraccionamiento Campestre, donde vive Lozano, y el Palacio de Gobierno en el centro de la ciudad, el trayecto se convertía en pesadilla que llegó a ocasionar algunos accidentes menores.

“Qué la chingada, ¿no puedes ponerlo en un día? ¿Qué tengo que venir a ponerlo yo? ¿Eso te cuesta trabajo?” O: “¡No, no, no. No me amenace, yo soy la autoridad, a mí me va respetando!” A gritos respondía el gobernador a funcionarios de su gabinete y ciudadanos comunes que o cometían errores en su trabajo o le cuestionaban en público. Para su mala suerte, al menos en cuatro ocasiones fue videograbado en medio de tales exabruptos.

Como ocurrió con Querétaro el año anterior, donde un gobernador priista había logrado posicionar al estado en los primeros lugares en indicadores económicos, Aguascalientes no quiso refrendar al modelo tricolor que dio buenos resultados.

La entidad ha crecido en promedio 3.3 por ciento trimestral, por encima de la media nacional. En 2014 tuvo crecimientos que llegaron a rondar el 13 por ciento del PIB, comparado a países como China, según explicó a Newsweek en Español el economista Alberto Aldape.

“Otro indicador importante es el incremento en el número de personas ocupadas en el mercado laboral formal, mismo que se contabiliza a través de los registros administrativos que presenta mes a mes el Seguro Social”, dijo el especialista matizando que ese crecimiento aún no se refleja en la generación de riqueza y de bienestar en la población.

Además, Lozano de la Torre logró bajar la tasa de secuestros, que en algunos años de su sexenio fue de cero. Redujo igualmente los delitos de alto impacto.

Para Korey de Santiago Correa, investigadora del departamento de sociología de la Universidad Autónoma de Aguascalientes, el gobierno de Lozano ha mostrado avances en algunos rubros, aunque sigue teniendo pendientes en otros.

Por ejemplo, según un semáforo de indicadores realizado por la catedrática, Aguascalientes en materia de salud, tiene un rezago en camas censables, consultorios y quirófanos, aunque ha logrado estar en “verde” en esperanza de vida, médicos por cada 1000 habitantes y vacunación en menores de cinco años.

En educación, para De Santiago Correa, resalta el decremento en años de escolaridad de los aguascalentenses, que pasó de 8.2 a 7.5 años en promedio del arranque al cierre del sexenio, además que sobre la dirigencia del Instituto de Educación de Aguascalientes pesa el robo de 400 millones de pesos producto de un fraude en compra de computadoras que aún no se puede esclarecer; sin embargo, los maestros de Aguascalientes fueron los mejor calificados en la prueba de Evaluación del Desempeño Docente.

La madrugada del 6 de junio, a los aguascalentenses les pareció mejor opción no refrendar al PRI, que durante el proceso interno evidenció las diferencias que existían entre el gobernador Lozano y su enemiga al interior del partido, Lorena Martínez, con quien cogobernó durante los tres primeros años de su gestión, ella como alcaldesa de la capital. Su error, según parece, fue ser demasiado liberal en una sociedad conservadora.