Escritores y organizaciones piden ayudar a la CIDH en su crisis financiera

Escritores y organizaciones internacionales exhortaron a los estados miembros, a los observadores permanentes de la Organización de Estados Americanos (OEA) y a otros posibles donadores a reconsiderar su apoyo de financiamiento a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) con el fin de evitar los recortes de personal anunciados por la institución ante la grave crisis económica por la que atraviesa.

El pasado 23 de mayo, la CIDH informó que atraviesa por una “crisis financiera extrema” que tendrá graves consecuencias en su capacidad para cumplir con su mandato y funciones básicas. Dijo que debido a esta situación, podría verse obligada a despedir a casi la mitad de su personal y a suspender las audiencias programadas para julio y octubre de este año.

La CIDH expresó en esa ocasión su profunda aflicción ante las víctimas, los peticionarios y las organizaciones de la sociedad civil que tenían planificado participar en audiencias, reuniones de trabajo y otros espacios previstos para las sesiones de octubre. Asimismo, manifestó su “extrema preocupación” porque la suspensión de las sesiones representa un impacto directo en la capacidad de la Comisión de avanzar en el procesamiento de las denuncias de violaciones a los derechos humanos.

En ese sentido, escritores de la talla de Mario Vargas Llosa y Elena Poniatowska y organizaciones no gubermanentales como Reporteros Sin Fronteras y Human Right Watch manifestaron su consternación por la grave crisis financiera que enfrenta la CIDH, y por el “impacto devastador” que esto podría tener en lo concerniente al respeto de los derechos en las Américas, incluyendo la libertad de expresión.

“Hacemos un llamamiento a todos los estados miembros y observadores permanentes de la OEA, así como otros donadores, para que el apoyo financiero adicional a disposición de la CIDH sea tratado como una cuestión de urgencia”, manifestaron en una carta abierta los firmantes entre quienes también se encuentran Homero Aridijis, Carmen Boullosoa, Lydia Cacho, Álvaro Enrigue, Laura Esquivel y Francisco Goldman.

Dijeron que teniendo en cuenta que la CIDH está ya desbordada y lucha por reducir el registro de los casos, los recortes que ha anunciando tendrán un efecto muy perjudicial sobre la capacidad del cuerpo para llevar a cabo su trabajo, ahora y en el futuro.

Los firmantes indicaron que pese a ser uno de los tres principales mecanismos regionales de derechos humanos en todo el mundo y a desempeñar un papel vital en la promoción y protección de los derechos de las personas en las Américas en los últimos años, la CIDH ha sufrido una caída significativa en la financiación por parte de los estados miembros y de los observadores permanentes.

Por ejemplo, dijeron, los estados miembros Argentina, Canadá, Chile, Colombia, México y los Estados Unidos de América redujeron sus contribuciones a la CIDH entre 2013-15, mientras que Ecuador, Paraguay, Perú y Uruguay han contribuido de manera irregular.

Explicaron que de los 13 observadores permanentes que han proporcionado fondos para la CIDH recientemente, 10 de ellos todavía tienen que efectuar pagos en el año 2016 Azerbaiyán, Finlandia, Francia, Grecia, Irlanda, Países Bajos, Noruega, Reino Unido, Suecia y la Unión Europea.

Por ello, escritores y organizaciones pidieron a todos los estados miembros y observadores permanentes de la OEA y otros posibles donadores a reconsiderar su apoyo financiero a la CIDH. Con el fin de evitar los recortes de personal, la CIDH afirma que necesita recibir fondos o promesas por escrito antes del 15 de junio.