Políticas verdes ayudarían a Clinton a ganarse a los millennials

Hillary Clinton reveló el miércoles un plan de conservación de la ecología en un intento para atraer a los votantes con conciencia ecológica de California, quienes irán a las urnas el próximo 7 de junio. Sin embargo, su plan, que incluye nuevos fondos para infraestructura de aguas y parques, mayores restricciones a la extracción de petróleo, gas y carbón en tierra firme y la reiteración de su posición a la perforación en aguas profundas del Océano Atlántico y del Círculo Ártico, podría ayudarle a dar un impulso a su atractivo con otro bloque de votantes clave: los millennials.

La precandidata demócrata trabaja para atraer a los votantes de entre 18 y 29 años de edad, alejándolos de Bernie Sanders, el “socialista democrático” de 74 años de edad que se ha convertido en un héroe de culto entre muchos veinteañeros. Este grupo constituye un segmento clave de la coalición que forjó Barack Obama en 2008 y 2012, y Clinton lo necesitará en noviembre. Sin embargo, hasta ahora, ha tenido dificultades para ganárselo: en una encuesta reciente realizada por el Instituto de Política Pública de California se encontró que 66 por ciento de los demócratas de entre 18 y 44 años que probablemente votarán en las elecciones primarias señalan que votaran por Sanders, en comparación con sólo 27 por ciento que votarán por Clinton.

Un enfoque en el ambiente y el cambio climático podría resultar útil. Más de tres cuartas partes de las personas de entre 18 y 29 años de edad dijeron en una encuesta realizada en noviembre de 2015 por ABC News/Washington Post que el cambio climático es un problema grave que enfrenta Estados Unidos. Asimismo, en una encuesta de USA Today/Rock The Vote realizada por Ipsos en enero, se encontró que 80 por ciento de los millennials estaban de acuerdo en que “Estados Unidos debe hacer la transición para utilizar principalmente energía limpia o renovable para 2030.”

Andy Sachs, estudiante de tercer año de la Universidad George Mason, acudió a un mitin de Clinton en el campus de Virginia del Norte a finales de febrero, esperando escuchar a Clinton hablar acerca de sus prioridades ambientales. “Estudio ciencias ambientales como material principal, y para mí, el mayor problema es el cambio climático, y ella, por desgracia, no presentó nada acerca de ello”, se lamentó el joven de 21 años. Salió del mitin inclinándose a votar por Sanders en la elección de Virginia que se realizó en febrero.

Sin embargo, no todos los millennials consideran al cambio climático y al ambiente como su mayor prioridad. En la misma encuesta de USA Today/Rock the Vote se encontró que los jóvenes colocan a la economía y los empleos, los asuntos internacionales y la seguridad nacional, la educación y los créditos estudiantiles, y la atención a la salud por encima de ese tema. En consecuencia, tiene sentido que Clinton siga centrándose en las oportunidades de trabajo y las deudas por créditos universitarios cuando se dirige a los jóvenes. No obstante, las preocupaciones ambientales son un tema que une a los jóvenes mucho más que a las generaciones de mayor edad, como se ha descubierto en encuestas realizadas por el Pew Research Center y otras organizaciones. Y teniendo esto en mente, la adopción inequívoca de los intereses de negocios por encima del medio ambiente por parte de Donald Trump le da a Clinton la oportunidad de establecer un notable contraste sobre el tema con el que casi seguramente será su oponente en la elección presidencial.

Los grupos ambientalistas casi sienten vértigo ante la posibilidad de la confrontación. Dice Ben Wessel, director del programa de votación de los millennials de NextGen Climate: “Nuestro trabajo se vuelve bastante divertido y fácil cuando Donald Trump sube al escenario con varios ejecutivos petroleros.” Wessel alude a un discurso sobre temas energéticos que Trump pronunció la semana pasada en el norte de Dakota, donde fue presentado por Harold Hamm, director ejecutivo de Continental Resources. Entre otras cosas, el magnate de los bienes raíces prometió rescindir las regulaciones de Obama sobre las centrales eléctricas alimentadas con carbón (que actualmente se encuentran empantanadas en los tribunales) y sacar a Estados Unidos del acuerdo internacional sobre el cambio climático, conocido como el acuerdo de París.

Un día después, Trump declaró en un mitin en California que “no hay sequía” en ese estado, en el que ha habido racionamientos de agua hasta el mes pasado. En lugar de ello, los funcionarios “están tomando el agua y están derramándola en el mar”, para proteger a una especie de pez en peligro de extinción, se quejó el presunto nominado republicano.

NextGen Climate, el grupo de defensa del ambiente financiado por el multimillonario liberal Tom Steyer, planea gastar 25 millones de dólares en un esfuerzo para registrar y comprometer a los jóvenes votantes en siete estados indecisos, concentrados principalmente en los campus universitarios. Este grupo organizó manifestaciones en varios estados alrededor del discurso sobre energía que Trump pronunció la semana pasada, incluida una frente a la oficina del senador republicano Kelly Ayotte en New Hampshire. “Nos dirigimos a los votantes jóvenes y estamos registrando a nuevos votantes porque los jóvenes están completamente de acuerdo en que necesitamos hacer algo para evitar el desastre”, dice Wessel.

Sin embargo, Clinton ha tenido dificultades con estos votantes y con este tema en la elección primaria. Es seguida periódicamente por activistas ambientales, generalmente jóvenes, que critican que haya obtenido fondos para su campaña de personas relacionadas con la industria de los combustibles fósiles. Eso hizo que un activista de Greenpeace recibiera un regaño de la candidata en marzo, el cual fue grabado y se volvió viral rápidamente. Durante la campaña, Clinton ha buscado atraer a los ambientalistas al manifestarse en contra del oleoducto Keystone XL y de las perforaciones en aguas profundas, y al apoyar restricciones más estrictas al “fracking” de petróleo y gas. Sin embargo, Sanders ha asumido una línea más dura, oponiéndose completamente al fracking y apoyando una legislación para dejar a los combustibles fósiles en la tierra. En el proceso, se ha ganado el apoyo de muchos activistas (además de la aprobación de muchos grupos ambientales importantes).

Michael Brune, director ejecutivo del Sierra Club, aplaudió la divulgación del plan ambiental de Clinton, diciendo que es “congruente con sus comentarios previos acerca de la conservación”, pero también “entra en un nuevo terreno”. Específicamente, Brune señaló su promesa de crear un nuevo Laboratorio de Innovación del Agua para coordinar las investigaciones, y de una Sociedad Occidental del Agua para invertir esfuerzos de conservación de ese líquido.

“Es justo decir que la secretaria Clinton ha fortalecido sus políticas ambientales, particularmente sobre el fracking,” dice Brune, cuya organización no la aprobó en las elecciones primarias. “También es justo y claro decir que sus políticas aún no hacen lo que exige la ciencia, que es lo que necesitamos para encontrar una manera de detener el fracking y dejar atrás todos los combustibles fósiles”.

Sin embargo, aún si Clinton no se mueve demasiado a la izquierda en los temas de la energía y del ambiente, organizadores como Wessel piensan que sus posturas la colocan por mucho como la mejor opción en las elecciones generales para los votantes preocupados por el futuro del planeta. “Lo que hacemos es establecer un contraste y, francamente, el contraste no puede ser más claro.”