Desde
hace 10 años, un equipo de científicos comenzó a trabajar en una piel
artificial, una especie de capa protectora que reuniera propiedades como
flexibilidad y elasticidad, además de las características de la dermis, con la
intención de devolver al cutis los atributos de una piel joven.
Daniel
Anderson, autor del estudio publicado en la revista Nature Materials, explica que al iniciar el proyecto se propusieron
lograr un material que además fuera invisible y cómodo.
Los
investigadores crearon, por lo menos, 100 candidatos a polímeros reparadores de
la piel, un tipo de resinas de silicona a base de siloxano, no tóxicas, que
pueden ser implantadas en el organismo humano sin peligro de ser rechazadas.
De
ahí surgió un gel que, aplicado como crema, se convierte en una película
reticulada que refuerza la piel y proporciona
una capa transpirable.
Este
modelo de piel artificial mejora la función en pacientes con piel seca y
restaura arrugas y bolsas de los ojos. Los resultados de las pruebas arrojan
que, más allá de la función estética, podría servir para el tratamiento de dermatitis
y eccemas.
Isabel
Sánchez Muñoz, responsable de investigación del banco de tejidos del Hospital
Universitario de Getafe de Madrid, indica que las actuales opciones para
reducir arrugas y corregir las bolsas de los ojos tienen que ver con tratamientos
más invasivos, como infiltraciones de relleno y cirugía plástica.
En
cuanto a piel artificial destinada al tratamiento de personas quemadas, Sánchez
Muñoz refiere que han conseguido desarrollar un modelo vascularizado que aporta
nutrientes, el cual está siendo probado en ratones.