Volar como una pluma

En algún momento de finales de mayo o de principios de
junio, Bertrand Piccard y André Borschbergel esperan aterrizar su avión en
Nueva York. Por sí mismo, esto no es nada especial, pero al llegar a la ciudad,
habrán dado más de la mitad de la vuelta al mundo usando únicamente energía
solar.

La idea se le ocurrió a Piccard después de que él y un compañero se convirtieron en
las primeras personas en dar la vuelta al mundo sin detenerse en un globo de
aire caliente alimentado con propano líquido en 1999. “Todos los días temía
quedarme sin combustible,” dice. Decidió que un día haría otro vuelo alrededor
del mundo sin una gota de combustible, un “vuelo perpetuo” con
“resistencia ilimitada”.

Piccard se asoció con Borschberg, ingeniero y empresario,
para desarrollar un avión alimentado con energía solar. El Solar Impulse 2
(Si2) está hecho de materiales extremadamente ligeros, cómo la fibra de
carbono. Su envergadura es mayor que la de un jet Boeing 747 jumbo, pero pesa
más o menos como un sedán. El avión tiene 17 248 celdas solares que convierten
la luz del sol en electricidad y usa cuatro motores eléctricos y cuatro
paquetes de baterías. Estas últimas almacenan energía suficiente para convertir
al Si2 en el primer avión solar que puede volar de noche.

Esta hazaña de aviación pretende demostrar las
posibilidades de la energía limpia para inspirar la creación de nuevas
tecnologías y aplicaciones. Muchos de los materiales y tecnologías del Si2
pueden transferirse para ser usadas en tierra, dice Borschberg. Las baterías y
los motores eléctricos pueden usarse en automóviles, el aislamiento que protege
las baterías del frío a grandes alturas ya ha sido usado en refrigeradores y
Schindler, uno de sus muchos asociados, ha creado un sistema de elevador
alimentado con energía solar inspirado en el Si2. Borschberg ve otros dos
grandes proyectos derivados del Si2: aviones eléctricos de un tamaño y una
capacidad cada vez más mayores, y una versión no tripulada que pueda navegar
durante meses y que funcione como un satélite. “Si alguien organiza una
conferencia de prensa sobre tecnologías limpias, nadie pondrá atención,” señala
Piccard. “Pero si vuelas alrededor del mundo sin necesidad de usar combustible,
la gente dice, ‘Guau.’”

Publicado en cooperación con Newsweek/ Published in cooperation with Newsweek