Rosario Castellanos, una mujer para recordar

Reconocida
como una de las máximas representantes del feminismo latinoamericano, Rosario
Castellanos nació el 25 de mayo de 1925. Creció en el rancho de su familia en Comitán,
Chiapas, y quedó huérfana en 1948.

Emigró
a la Ciudad de México, donde se graduó como maestra en Filosofía por la Universidad
Nacional Autónoma de México, en 1950. Fue becada por el Instituto de Cultura
Hispánica para estudiar Estética en la Universidad de Madrid y, posteriormente,
por la Fundación Rockefeller en el Centro Mexicano de Escritores.

Como
profesora, Castellanos trabajó en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM,
así como en la Universidad de Wisconsin, en la Universidad Estatal de Colorado
y en la Universidad de Indiana.

También
fue promotora del Instituto Chiapaneco de la Cultura, del Instituto Nacional
Indigenista, y del Instituto de Ciencias y Artes de Tuxtla Gutiérrez, así como
secretaria del PEN Club. Además, dirigió el Teatro Guiñol del Centro
Coordinador Tzeltal-Tzotzil.

Gran
parte de su obra literaria está dedicada al estado de Chiapas y a la defensa de
los derechos de las mujeres; de hecho, su primera novela, Balún Canán, busca exponer la realidad de los Altos de Chiapas, y 30
de sus ensayos más importantes fueron publicados en “Mujer que sabe latín”.

Entre
los premios que Castellanos recibió se encuentran el Sor Juana Inés de la Cruz,
el Xavier Villaurrutia y el Carlos Trouyet.

En
1971 fue nombrada embajadora de México en Israel, donde falleció el 7 de agosto
de 1974 a consecuencia de una descarga eléctrica. Sus restos descansan en la
Rotonda de los hombres ilustres.