Piloto de EgyptAir habla de su desconsuelo por la pérdida de sus “hermanos”

Recibí
una llamada de mi hermano en EE UU temprano en la mañana. Él me despertó antes
de mi vuelo a Ámsterdam. Él dijo que uno de estos aviones había desaparecido y
me habló de las noticias. Él quería asegurarse de que yo estaba bien. Empecé a
mirar en el grupo de WhatsApp y la gente empezó a hablar de ello. Así que le
llamé a un amigo, conseguí los nombres de los pilotos. Estaba impactado.

El
copiloto, Mohamed Mamdouh, es mi amigo desde 2009. Lo conocí cuando regresé de
EE UU y él todavía estudiaba en la academia de EgyptAir. Nos conocimos en la
academia y de allí comenzó la amistad. Empezamos a trabajar juntos; empezamos
juntos todos los cursos en EgyptAir.

Él
y yo volábamos en la misma flotilla. Así que nos hicimos más amigos cuando
estudiamos juntos. Nos dábamos mutuamente trabajos, notas y libros. ¿Sabes cómo
es cuando la gente estudia junta o pasa por los mismos cursos? Nos ayudábamos
mutuamente. Él era joven, mucho más joven que yo. De hecho, era el más joven de
nuestro grupo. Él nació el 5 de octubre de 1991.

Él
era muy joven cuando empezó a volar pero era muy listo. Era talentoso. Cuando
empezó a volar, no sabía cómo manejar. Aprendió cómo volar un avión antes de
aprender cómo manejar un auto. Con el tiempo, me dijo que aprendió el solo a
manejar. Así que era muy talentoso. Muy joven, pero tenía mucha ambición. Él
estaba buscando, ya sabes, ser más exitoso.

Él
era un tipo muy feliz, muy normal, lleno de energía. Me reuní con él cinco días
antes de que esto sucediera. En realidad no volamos juntos porque él era un
copiloto y yo soy un copiloto. En realidad, solo volamos juntos cuando fuimos
una tripulación de vuelo doble, lo cual fue hace mucho tiempo.

Pero
nos veíamos si él iba a su vuelo y yo iba a mi vuelo. Nos veíamos en la oficina
de operaciones del aeropuerto de El Cairo. Él recibía su documentación de
vuelo, yo recibía mi documentación de vuelo, y así eran las cosas. Nos teníamos
mutuamente en WhatsApp, como amigos normales. “¿Cómo estás, cómo van las
cosas?” Si queríamos intercambiar vuelos u otra cosa, nos llamábamos
mutuamente. Todos estamos desconsolados. Era como un hermano.

A
él le interesaba el fútbol. Al-Ahly con toda probabilidad. Era un egipcio
normal en 2016 y disfrutaba la vida. Música, fútbol, un poco de fiesta, salir, ir
de compras, viajar. Visitar a la familia, ir aquí, ir allá.

Y
el capitán Mohamed Shokeir. Lo conocí alrededor de 2011. También era joven, era
un capitán joven. Nació en la década de 1980, creo. Ninguno de ellos estaba
casado o algo parecido.

Podíamos
salir juntos, podíamos bromear, podíamos hablar de cualquier cosa. Si tienes un
capitán de la edad de tu papá, es diferente ser más amistoso con él que con un
capitán joven como Mohamed Shokeir, tener la libertad de conversar. Cuando
tienes alguien joven —y él era mayor que yo por apenas cuatro años—, puedes
hablar y puedes discutir muchas cosas.

La
última vez que volamos juntos fue a Yuba, Sudán del Sur. Esto fue hace una
semana, todo fue muy agradable. Me llamó después del vuelo para decirme que
deberíamos volar juntos más a menudo. Apenas cuatro o cinco días antes del
accidente, él invitó a todo el personal que había empezado con él en EgyptAir a
cenar en su casa. Era una persona muy agradable, un muy buen colega y un muy
buen amigo. Era como un hermano mayor.

Él
también estaba en la administración, en las oficinas. Algunos pilotos se unen a
la administración y se convierten en ejecutivos de servicio por un turno o algo
así. Tuve un problema antes y él me ayudó a solucionarlo, un malentendido con
uno de los grandes capitanes. Él siempre ayudaba.

Él
disfrutaba su trabajo y miraba hacia delante en su vida. Todavía no estaba
casado, simplemente hablaba de ello. Le encantaba oír mucha música. Él podía
oír tipos diferentes de música, inglés, árabe. Viajábamos a todas partes, nos
mezclábamos con las culturas en todas partes. Le encantaba salir y trabajar
duro.

Estoy
molesto por mis amigos. Nosotros [los pilotos de EgyptAir] compartimos fotos;
todos estamos desconsolados y los extrañamos. Ellos eran jóvenes, tenían
ambición, tenían un gran futuro esperándolos. Eran verdaderos seres humanos de
corazón. En esta vida hay mucha gente falsa, gente sin corazón, pero ellos
simplemente eran seres humanos como debía ser. Personas amables, personas
respetables. Ellos disfrutaban la vida, rezaban, provenían de una buena
familia, con modales y altos valores morales.

Estas
personas en realidad no tenían nada que ver con todo esto. No tiene sentido, ni
siquiera vale la pena escuchar eso. No hay manera, ni en un millón de años. No
quiero que nadie diga que [Mamdouh] era joven, que era inmaduro o algo así. Él
era muy maduro, muy listo y muy talentoso.

Cuando
me reuní con su papá, Mamdouh Asem, y su hermana ayer, fue un momento muy
penoso para mí. Él sueño de él era que su hijo fuera un piloto. Lo conocía de
años atrás. Él voló como jefe de tripulantes de cabina con mi papá, quien solía
ser un piloto de EgyptAir, pero el padre de Mamdouh ahora está jubilado. Cuando
lo vi ayer, era como si él aceptara lo que Dios le enviaba. Perdió a su esposa
hace dos años. Ahora ha perdido a su hijo. No tiene más prole aparte de su
hija.

Lo
abracé y le dije que todo iba a estar bien. Su hija estaba con él; ella es muy
joven, alrededor de 20 años. Ella estaba muy callada pero me miraba como diciendo:
“¿hay alguna esperanza? ¿Hay alguna noticia?” Ella no dijo nada, solo le
temblaban las manos. ¿Qué podía hacer yo? Nada.

Cuando
algo sucede, viene y se va, y la vida continúa. Pero con esto, todavía no puedo
creer que no voy a volver a ver a mis amigos ni volaré con ellos de nuevo. O
recibiré una llamada de él preguntando si quiero intercambiar su vuelo o quiero
estar libre tal día, o darle uno de mis vuelos. Es estresante, es un choque
tremendo. Eso es todo. Serán recordados. Quien vive en el corazón, vivirá por
siempre.