Las víctimas como carnada electoral

Las recientes elecciones en diversos estados han causado estrago serios en la sociedad, el daño va desde la polarización iracunda hasta la violencia extrema del homicidio de candidatos. La lucha encarnizada por el poder en estos tiempos aciagos de crisis moral y ética tiene un costo mucho mayor para las víctimas de delitos graves, las cuales son utilizadas para fines partidistas. Tal es el caso de las niñas, niños y jóvenes víctimas de trata para la explotación sexual y laboral. Veracruz es hoy el escenario donde se hace patente el usufructo de casos penales para atacar al candidato que otrora perteneció al PRI, más tarde al PAN y quien fuera operador de Elba Esther Gordillo y su partido político. Yunes era también responsable del penal de Puente Grande, en enero del 2001, durante la primera fuga de Joaquín Guzmán Loera.

No tengo la menor duda de que Miguel Ángel Yunes Linares ha cometido actos ilícitos: tiene acusaciones puntuales que van desde el enriquecimiento inexplicable hasta el blanqueo de capitales, el ocultamiento de fraude en el ISSSTE, las alianzas delictuosas con una red de trata para la explotación sexual infantil, la manipulación de información sobre fugas en los penales a su cargo y las amenazas de muerte a periodistas y editores; entre ellos a mí y al exdirector de Random House México.

Todo lo anterior lo hizo bajo la protección del fuero constitucional y los puestos públicos que lo arroparon y que institucionalizan la impunidad en nuestro país. Creo que es el peor candidato para Veracruz, su pasado lo delata. Sin embargo, la manipulación electoral del caso Succar Kuri-Edith Encalada que ha salido a la luz esta semana me parece inaceptable.

La forma en que reaparece Edith Encalada es deplorable. En 2003, Edith demostró sin lugar a dudas que fue víctima de trata de menores en manos de Succar Kuri y que, mientras estaba atrapada en esa red, conoció personalmente a Yunes Linares mientras este hacía negocios con Succar, Kamel Nacif y otros. En 2006, luego de que yo fuera torturada y encarcelada por los priistas en colusión con los tratantes de niñas, Encalada, aún víctima del síndrome de Estocolmo, pactó con Kamel Nacif y Mario Marín (PRI) para retractarse y lograr que yo fuera sentenciada a siete años de prisión por delatar a esa banda criminal. Logré ganar el caso a principios de 2007 porque pude demostrar que no había difamación alguna.

En 2007, cuando había elementos del orden penal para encarcelar a Yunes y a otros gobernadores y senadores, la retractación de Encalada causó un gran daño a una veintena de víctimas que en su momento señalaron a Yunes con testimonios desgarradores y la evidencia de videos de pornografía infantil; las víctimas quedaron descalificadas por las mentiras de la propia Edith Encalada, cooptada por políticos y empresarios priistas. Mientras tanto, Succar Kuri, extraditado desde Estados Unidos, enfrentaba al juez norteamericano que vio esos videos de pornografía infantil y quien preguntó por qué los demás responsables no eran detenidos en México. Esta historia completa la consigné en mis libros Los demonios del edén y Memorias de una infamia.

El tufo electoral de este reciente montaje, en que Encalada aparece denunciando a Yunes para defender a “otro candidato digno”, resulta inadmisible para las doscientas víctimas del caso Succar Kuri. Sabemos que la fiscalía Fevimtra no actuará contra Yunes porque él mismo pactó en 2007 con Gamboa Patrón (PRI) y Vicente Fox (PAN) para rasurar el expediente de la red de trata de menores, a pesar de la evidencia que llevó a Succar a una sentencia de 113 años. El despacho de abogados que defendió a Kamel Nacif, Mario Marín, Emilio Gamboa y Yunes contra mí y frente a la Suprema Corte es Zinser, Esponda y Gómez Mont Abogados. Recordemos que Gómez Mont fue de 2008 a 2010 secretario de Gobernación y, a la vez, su despacho fue defensor de los políticos implicados en la red de pornografía infantil y blanqueo de capitales. En aquellos días en la Suprema Corte no ganó la justicia, sino el influyentismo y la operación política en contra de las víctimas.

La manipulación de las víctimas de trata de personas y el uso de niñas y niños para fines electorales es a todas luces despreciable; no importa si viene del PRI, PAN, PRD, Morena o los partidos satélites.

En su momento se pudo encarcelar y sentenciar a Yunes Linares, pues se demostraron los delitos que se le impugnaban, pero los partidos y el sistema lo protegieron con un documento simple que lo eximía de ser investigado, y lo seguirán protegiendo. Una vez terminadas las elecciones las víctimas serán olvidadas por las organizaciones oportunistas, Edith Encalada volverá a cantar en su restaurante libanés en Cancún y el nuevo expediente será descalificado por falta de pruebas y porque Encalada, que vuelve al ataque, se había retractado en 2007.

Los colegas me preguntan qué opino al respecto mientras los partidos usan mis libros como armas arrojadizas contra unos y otros. Yo no hago periodismo para estar del lado del poder, sino para dar voz a quienes no son escuchados. El periodismo ético es un contrapoder y no debe prestarse a la revictimización y la violación de los derechos de quienes han sufrido delitos graves. Me niego a jugar la farsa electoral, no merecemos que persista este pacto de impunidad, la infancia mexicana no lo merece, tampoco lo merecemos las y los periodistas de investigación que hemos sido amenazadas por los políticos por evidenciar la verdad arriesgando nuestras vidas.

Todas las denuncias que refiero en este texto han sido consignadas penalmente y hoy se encuentran como proceso abierto en manos de la Comisión Especial del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, en Ginebra.