Sobreviviente de la noche de Iguala pide asilo político en EE. UU.

Carmelo Ramírez Morales, uno de los sobrevivientes de la
noche del 26 de septiembre de 2014 en la que 43 estudiantes de la Escuela
Normal Rural de Ayotzinapa “Raúl Isidro Burgos” desaparecieron en Iguala,
Guerrero, tras ser atacados por policías coludidos criminales, pidió asilo
político en Minnesota, Estados Unidos, donde se encuentra desde noviembre
pasado.

El joven dijo al diario Star Tribune que sólo busca una mayor plataforma para continuar hablando sobre lo que ocurrió aquella noche donde
también fueron asesinadas seis personas.

Se trata de la primera persona en solicitar asilo político
en los Estados Unidos después de la desaparición de los estudiantes.

En declaraciones al Tribune, Jeff Larson, abogado de Carmelo, dijo que el caso podría sentar jurisprudencia además de que ya es seguido de
cerca por otros en Guerrero que han criticado el manejo del gobierno mexicano
del incidente.

“Algunas familias de los estudiantes desaparecidos ven en su
solicitud de asilo el abandono de la causa. Pero con un grupo de partidarios de
Minnesota reunidos a su alrededor, Morales sostiene que sólo busca un púlpito
mayor para continuar hablando”, dice la publicación.

“No quiero que la gente se olvide lo que pasó […]
Tenemos que seguir luchando y buscando la justicia”, dijo Carmelo a Mila
Koumpilova, periodista del Star Tribune.

Morales Ramírez llegó en noviembre pasado a la Universidad
de St. John en Collegeville, Minessota. Allí formó parte de una vigilia
con velas y de la proyección de un documental sobre el caso. También contó su
historia a cerca de 300 personas.

La noche de la desaparición sus compañeros fueron a Iguala para tomar algunos
autobuses que los llevarían a la Ciudad de México para asistir a la marcha
conmemorativa del 2 de octubre de 1968, fecha en la que tuvo lugar la matanza
estudiantil de Tlatelolco.

Aunque Morales, en su segundo año en la escuela, había
participado muchas veces en la toma de autobuses, esa noche él se retiró
porque su novia estaba de visita. No obstante, alrededor de las 8:30 recibió
una llamada de uno de sus compañero quien le dijo que la policía había
disparado contra tres autobuses.

Cuando Carmelo y un grupo de compañeros de estudios llegaron
a la escena, encontraron agujeros de bala en los autobuses vacíos y sangre en
el suelo. Ahí le dijeron que su primo estaba entre el grupo que la policía se
había llevado.

Desde entonces ha participado en la caravana de familiares
que viajó a Argentina, Brasil y Uruguay para hacer visible el caso. El joven
también se reunió con los miembros del Grupo Interdisciplinario de Expertos
Independientes de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) que
llegó a México para participar en la investigación del caso y que, tras
distintos encuentros que lo enfrentaron con el gobierno, dejó el país no sin
antes reportar que detrás de la desaparición hay toda clase de irregularidades
que involucran a instancias del gobierno federal.

Tras regresar a la ciudad de México de Estados Unidos,
Morales contactó con Jose Velazquez, uno de los jóvenes que le había abierto
las puertas en la Universidad de St. John para informarle de una mensaje de
muerte que había recibido. Fue así
que Morales contactó a Larson, quien accedió a llevar su caso.

“Él tiene un caso extremadamente fuerte[…] Él está en
el ojo de la tormenta. Esto es preciso y bien documentado “, dijo Larson
al medio local.

Larson está pidiendo que el gobierno de EE.UU. aceleré la petición
de Morales, mientras el ex normalista dice que no ha abandonado el movimiento.
Su sueño, dice, es convertirse en un abogado y poner en marcha una organización
no lucrativa que apoya a las víctimas de la violencia.

“Esa noche está siempre presente para mí […].Todavía
tengo esperanza de que los vamos a encontrar”, dijo.