A pesar de que no hay
cifras actualizadas, organizaciones no gubernamentales (ONG’s) han corroborado
que de 1996 a 2015, en el país se registraron 1218 homicidios por homofobia,
además, de que por cada caso reportado hay tres o cuatro más que no se
denuncian.
Al respecto, Gloria Careaga, investigadora del Programa Universitario de
Estudios de Género de la UNAM. opinó que el hecho de que un
individuo tenga una orientación sexual distinta no lo hace menos persona, menos
moral o improductivo.
México es la segunda
nación con mayor índice de crímenes por homofobia —sólo superada por Brasil— y
la CDMX es donde se comete en mayor medida este tipo de delitos, señaló la
investigadora, quien además consideró que lo anterior es una razón suficiente
para que el gobierno mexicano haga un pronunciamiento público contra la homofobia y
sin embargo, aún lo ha hecho.
“Insistiremos para que el
Ejecutivo Federal haga una declaratoria pública y asuma ese compromiso, y que
cada día avancemos en esa cultura incluyente y respetuosa de la diversidad”,
añadió Careaga.
Según la
investigadora de la UNAM, la homofobia tiene vínculos con la misoginia y el
machismo; es un sentimiento basado en un estereotipo de masculinidad. Cuando se
utiliza ese término, muchos lo consideran un repudio a lo gay, pero algunas
lesbianas no se sienten identificadas y por eso les gusta emplear ‘lesbofobia’,
puntualizó. Incluso,
recientemente se ha adoptado la palabra ‘transfobia’.
Para Careaga, estas
expresiones tienen que ver con el rechazo a una representación de género
distinta de lo que la sociedad nos impone. Si en México se asigna que los hombres tienen
que ser de determinada manera, y las mujeres de otra, entonces quienes no se
ajustan a esos cánones son marginados, cuestionados y agredidos. “Te observan y
vigilan para criticar cómo hablas, te mueves o si tienes amaneramientos: hay
una vigilancia social exagerada”, dijo. .
Asimismo, la académica consideró
que en México no existe una política integral que responda a las necesidades de
las personas lesbianas, gays, bisexuales y transgpénero (LGBT), ni un
pronunciamiento claro de las autoridades contra la homofobia.
A pesar de que el artículo primero de la Constitución de los Estados
Unidos Mexicanos establece que queda prohibida la discriminación por
preferencias sexuales, la idea no es clara, dijo.
“Es un apartado
ambiguo. Hemos luchado para que se modifique y se hable directamente de
orientaciones sexuales y de expresiones e identidades de género, y no sólo en
nuestra Carta Magna, sino en la nueva constitución de la Ciudad de México”.