Juan Rulfo nació el 16 de mayo de 1917 en Sayula, Jalisco. Según su fe de bautizo, su nombre es Carlos Juan Nepomuceno Pérez Rulfo; de acuerdo con su acta de nacimiento, Juan Nepomuceno Pérez Vizcaíno; pero él decía ser Juan Nepomuceno Carlos Pérez Rulfo Vizcaíno.
Murió el 7 de enero de 1986, en la ciudad de México. Y sus colegas no tardaron en manifestar el vacío que provocaba su pérdida. En el libro Los murmullos. Antología periodística en torno a la muerte de Juan Rulfo, se retoman las palabras de Arreola al enterarse de la noticia:
“No puedo creerlo; no puedo decir que esté muerto. Él no ha muerto; ha nacido con todos los que amamos la literatura; no creo en las letras universales, creo en las letras de Sayula; su obra es la más notable realización del impulso de un pueblo. Rulfo consagró la voz de la tierra. Nadie puede continuar su obra, ni él mismo se atrevió a hacerlo”.
Y es que Rulfo es uno de los más grandes escritores de latinoamérica. En 1953, el Fondo de Cultura Económica publicó la colección de 15 cuentos, El llano en llamas, y al siguiente año Pedro Páramo,dos de las obras que, traducidas a 50 idiomas, lo mantienen “vivo”.
“La gente se muere dondequiera. Los problemas humanos son iguales en todas partes. No son temas nuevos el amor, la muerte, la injusticia, el sufrimiento que están sugeridos en ‘Pedro Páramo’. Me han dicho que es‘una novela de amor a los desamparados’. Yo no sé. Yo narro la búsqueda de un padre, como una esperanza. Como quien busca su infancia y trata de recuperar sus mejores días, y en esa búsqueda no encuentra sino decepción y desengaño. Y al final se derrumba su esperanza ‘como un montón de piedras’”, dijo Rulfo.
Este escritor jalisciense estudió Historia del Arte, como oyente, en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México. En 1947 un editor rechazó su texto Es que somos muy pobres, aunque poco tiempo después lo publicó en la revista América, donde en 1949 publicó sus primeras 11 fotografías.
Rulfo también destacó como fotógrafo y guionista de cine. Expuso su obra fotográfica en Bellas Artes y dejó al menos 100 imágenes que han sido publicadas en distintos libros. De hecho, él hizo dos de los retratos más famosos de Juan José Arreola y José Gorostiza.
Las dos últimas décadas de su vida, Rulfo trabajó en el Instituto Nacional Indigenista de México, donde se encargó de la edición de una de las colecciones más importantes de antropología contemporánea y antigua de México.