Se acabaron los maestros barco en educación física

Es la clase donde niños de primaria y adolescentes de secundaria más se divierten. Pero, irónicamente, los profesores de Educación Física son los docentes sin aula.

Sin importar frío o calor, e incluso bajo la lluvia, su salón de clases se extiende a lo largo y ancho del patio o las canchas de basquetbol de cada plantel, donde lo mismo practican futbol, voleibol y, recientemente, balón mano, un deporte poco popular, pero que paulatinamente ha sido aceptado por los menores.

“En la vida no vamos a tener todo lo que nos gusta y a veces vamos a hacer cosas que no nos gusten y es la ley de la vida; tenemos que enfrentarnos a cada reto de la mejor manera posible, con la mejor actitud y eso es la filosofía que trato de inculcarles a mis alumnos”, señaló la profesora de educación física de la escuela primaria Nezahualcóyotl, de Pachuca, Lizbeth Vanessa Brown Hernández.

En Hidalgo, de acuerdo con la Secretaría de Educación Pública del estado existen 8 mil 108 planteles educativos públicos y particulares donde imparten cátedra 34 mil 321 docentes.

De éstos, apenas 450 docentes de primaria y 382 de secundaria son especialistas en Educación Física, reconoció Benjamín Melo Quintana, subdirector de Educación Física de la Secretaría de Educación Pública de Hidalgo (SEPH).

“En primaria no abarcamos ni 40 por ciento, que es lo lamentable. Afortunados los planteles que tienen al especialista en educación física”, dijo.
Licenciada por la Universidad Autónoma de Chihuahua y con 12 años de labor docente, Brown Hernández da clases en cuatro planteles, tres de educación pública y uno particular. 

“Siempre supe que quería ser maestra. No me hacia dentro de un salón y en educación física estamos afuera, donde tiene uno lo mejor de los niños, porque ellos son felices”, contó quien es la quinta maestra de Educación Física de su familia: tres hombres y dos mujeres.

En estos años de docencia, compartió, “las satisfacciones han sido muchas; desde descubrir talento de los niños para algún deporte, del que desconocían sus habilidades, hasta ver cambiar la actitud de un niño introvertido por uno feliz”.

“Actualmente formamos un equipo de futbol de niñas, que nunca había competido y con quienes en su primer partido perdimos por goleada de 12 a 1. Ahora, llevamos cuatro partidos ganados al hilo, incluido uno contra el primer equipo que nos goleó. Esa es la mentalidad que tratamos de inculcarles, de competir para mejorar en la vida”.

Se promueve, continuó, que “si no sé alguna cosa, la investigó o la trato de hacer y siempre tratar de hacerla lo mejor que se pueda. Trato de impulsarlos a hacer cosas nuevas para que se den cuenta que se pueden hacer. Uno les da los fundamentos, la base y ellos son los que llevan todo”.

El compromiso con su labor de enseñanza implica sacrificios, reconoció. “Sacrificas los fines de semana, mucha gente no sabe eso, incluso los papás piensan que quieres obligarlos. Muchas veces preguntan, “¿por qué si mi hijo va al partido tiene menos calificación?” Eso (acudir a competir) es un extra al que nos comprometemos, yo también doy ese extra que implica desde acompañarlos hasta llevarlos a entrenar”.

“Mi hija ni siquiera tiene ese tiempo de mi parte, que lo dedico otros niños; muchas veces me reclama ‘para tus alumnos tienes tiempo, para ellos siempre estas contenta y conmigo sí te enojas o me regañas’, es algo que me duele, pero también esto que hago me gusta y, lo mejor, me pagan por hacerlo”.