Tú podrías reconocerlo como el veterano de Vietnam obsesivamente determinado en Tiempos violentos que regresa un reloj de oro a su heredero legítimo. O el automovilista mentalmente perturbado en Dos extraños amantes. O tal vez sólo conoces sus excitantes pasos de baile en el video Weapon of Choice de Fatboy Slim.
Christopher Walken reconoce que es conocido por interpretar “almas atribuladas”. Su papel más reciente no es una excepción: Walken, ahora de 73 años, aparece en una adaptación bien actuada y profundamente perturbadora de la novela bestseller de Kevin Wilson de 2011, The Family Fang. Protagonizada con Maryann Plunkett, él interpreta al enigmático artista de performance Caleb Fang, cuya creencia definitoria es que el arte grandioso debe ser audaz e impredecible y cuya devoción cruel al arte marca a sus hijos adultos (Nicole Kidman y Jason Bateman, quien también dirige) al convertirlos en conejillos de indias y atrezos. El papel le recuerda a Walken, un ex niño actor, su crianza y se adapta a su intensidad a menudo imitada, pero rara vez igualada.
Walken habló con Newsweek sobre sus papeles excéntricos y por qué se niega a tener una computadora.
—Interpretas un personaje muy extraño y trastornado en The Family Fang. ¿Te esmeras en buscar estos papeles excéntricos?
—Pienso que si eres un actor y eres lo bastante afortunado de trabajar, en especial durante un periodo prolongado, tal vez quieras hallar un lugar para ti mismo. Alguien me sugirió eso temprano en mi carrera fílmica, cuando estaba en Dos extraños amantes, a la que le siguió casi de inmediato El francotirador. En Dos extraños amantes interpreté un conductor suicida; en El francotirador me disparé en la cabeza. Podría ser que muy temprano en mi carrera fílmica fui conocido por interpretar almas atribuladas. Pegó un poco, [y] pienso que tiene sentido. Las películas son un negocio, y si haces algo y funciona, entonces tiene sentido que te pidan hacer algo similar repetidamente. Sucede con la gente que interpreta el papel principal. Sucede con la gente que interpreta al mejor amigo del papel principal. Luego está el personaje gracioso. Está el villano. Pienso que me encasillé con —no encasillé, pero me familiaricé con— la gente atribulada, gente que no está del todo sana.
—Usted no tiene una computadora. ¿Por qué?
—Es algo que me perdí. Pienso que soy de una época cuando en cierta forma me la salté. También, es en cierta forma agradable y tranquilo no tenerla. Vivo en la provincia, no veo mucha gente. Mi esposa… tiene una computadora. Al parecer, puedes buscarte, ¡puedes hacer todo tipo de cosas masoquistas! Nunca tengo esa tentación.
Publicado en cooperación con Newsweek /Published in cooperation with Newsweek