Incierto futuro en Oaxaca

En el extremo izquierdo de la fila de los siete candidatos a gobernador de Oaxaca, en el primer debate de los aspirantes, Alejandro Murat, de la coalición PRI, Verde y Nueva Alianza, le apostó a denostar al actual gobernador, Gabino Cué, y, de paso, al abanderado del PAN-PRD:

“Cué realizó muchas promesas y no cumplió, por lo que no debe darse continuidad a ese proyecto que encabeza José Antonio Estefan Garfias”, dijo el político, que ese día lucía una vistosa corbata roja, el color de su partido.

Era viernes por la tarde del 29 de abril. En la Corporación Oaxaqueña de Radio y Televisión se efectuaba el debate y Alejandro, hijo de un exgobernador oaxaqueño, José Murat, se concentró en cuestionar los resultados de la actual administración. Al tanto de que el gobierno de Cué no cumplió “con las expectativas de los oaxaqueños”, no pasó la oportunidad de remarcarlo y, con ello, atacar a José Antonio, uno de sus principales contrincantes.

No es secreto que Pepe Toño, como le llaman, es el delfín de Cué y, según los expertos consultados, también del exgobernador en la entidad, Diódoro Carrasco, e incluso de Rafael Moreno Valle, gobernador de Puebla.

“El PRI no debe regresar a la gubernatura, pues es el responsable del rezago en las comunidades oaxaqueñas”, lanzó Pepe Toño, en un discurso similar al de su contendiente, quien encabeza, por el momento, las preferencias electorales.

Estaban presentes Benjamín Robles, candidato del PT, quien rompió con el PRD local después de no haber sido nombrado el candidato de la coalición con el PAN. Aunque hace seis años Robles coordinó la campaña de Cué, el viernes pasado dejó claro que la relación quedó atrás: “Cué se robó la esperanza de los oaxaqueños. Si gano, me comprometo a meter en la cárcel a todos los corruptos”.

Salomón Jara, el candidato de Morena, secundó la dinámica. Pidió a los votantes sumarse a su proyecto, pues “Oaxaca está herida por los malos gobiernos y la corrupción que representan el PAN, PRD y el PRI”.

Al finalizar el debate, después de más de dos horas, los cuatro contrincantes afirmaron haber sido los ganadores.

Las acusaciones lanzadas por los candidatos, el sello de la contienda actual, obedecen a “que están en juego los cambios de dominio de los grupos políticos”, afirma José Antonio Castellanos, director de Evaluación Educativa de la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca (UABJO).

En un estado donde prevalecen los grupos políticos de José Murat, Gabino Cué, Diódoro Carrasco e, incluso, el de Ulises Ruiz, “los candidatos se acusan los unos a otros con tal de mantenerse en el poder, pues todos han influido en la descomposición social”, indica.

Ningún candidato, asegura, “habla o garantiza el combate profundo a la ignorancia y pobreza en Oaxaca, en número de alerta. Se enfocan en denostar, ofrecen paliativos. Tienen la misma estructura. No veo diferencias. Lo que vemos es la apropiación del poder, nuevamente”.

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Las denuncias en Oaxaca comenzaron semanas antes de que arrancaran las campañas el 3 de abril. “Si me convierto en gobernador, investigaré los actos de corrupción de Gabino Cué”, soltó Benjamín Robles, senador con licencia, a mediados de marzo. La ruptura entre el gobernador y Robles, quien coordinó la campaña del primero hace seis años, fue definitiva.

Cué respondió: “Invito a Benjamín a presentar las denuncias de una vez, ¿para qué nos esperamos tanto? Esto se trata de una bandera que utilizan candidatos cuando no tienen propuesta”.

La encuesta de Gabinete de Comunicación Estratégica (GCE), la más reciente sobre las preferencias electorales en Oaxaca, dice que Murat y Salomón son los candidatos favoritos del electorado, con 21 y 17 por ciento. Les siguen Pepe Toño y Benjamín Robles, con 15 y poco menos de 14 por ciento.

La opinión de los expertos es que Salomón y Robles podrían cambiar la suerte de Alejandro Murat si alguno de ellos renunciara a favor del otro.

Salomón es un político cuya carrera se ha desarrollado en Oaxaca y que se incorporó al PRD a principios de la década de 1990. Después de ser diputado federal y local, así como senador, fue nombrado titular de la Secretaría de Desarrollo Agropecuario en la administración de Cué, cargo al cual renunció en 2013 “por diferencias” con el gobierno del estado.

Por su parte, Benjamín Robles, senador con licencia, sostenía hasta hace poco tiempo una relación política con Gabino Cué, al grado de que obtuvo una senaduría por el PRD en 2012, cuando apoyó la campaña presidencial de Andrés Manuel López Obrador. Con el tiempo, se distanció del gobernador.

Al inicio de las precampañas en Oaxaca la ruptura fue definitiva cuando Benjamín acusó a Gabino y a su equipo de actos de corrupción. El elegido de la alianza PRD-PAN fue Pepe Toño. Robles buscó refugió en el PRD.

“Aunque la encuesta coloca a Murat en la delantera, no hay contundencia. No se puede hablar de un ganador todavía”, indican analistas políticos que actualmente asesoran campañas y prefieren omitir sus nombres. “Si Benjamín y Salomón se unen, podrían disputar la gubernatura”, comentan.

—¿Y si no ocurre eso y regresa el PRI, el favorito en las encuestas?

—Hay dos lecturas. Una es de retroceso y la otra de alternancia. Para que fuera la segunda, Murat hijo tendría que, de manera evidente, romper con su papá, desmarcarse por completo. Si no, bueno, sería volver a las viejas prácticas con la misma gente.

—Difícil, ¿no?, pues se dice que ganó el gobierno gracias a él.

—Sí, pero ya sabes: “Muera el rey, viva el rey”. Si gana y se separa del papá, se verá a la hora de nombrar a los integrantes del gabinete. Si se queda con el papá, pierde credibilidad.

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Días antes de que el primer debate entre candidatos al gobierno de Oaxaca se celebrara, Pepe Toño afirmó que él sería el ganador de la discusión. “Estamos ganando la campaña, le están sacando (los otros candidatos) porque no conocen Oaxaca”, dijo.

El discurso de Estefan Garfias, quien por años fue priista, no es del todo erróneo. Cuando Diódoro Carrasco fue gobernador de Oaxaca, lo impulsó como diputado federal. Pepe Toño ya había sido su secretario de Finanzas y secretario general de gobierno. Aunque ha ocupado varios cargos menores en el gobierno federal, su trayectoria en la administración pública oaxaqueña es amplia: el actual diputado federal (cargo que ocupó por segunda vez) con licencia fue secretario de Administración de Ulises Ruiz y secretario de Vialidad y Transporte de Cué.

“Moreno Valle lo apoya, pues el gobernador de Puebla impulsa las alianzas donde el PAN va por gobiernos estatales. Quiere contar con más gobernadores en su búsqueda por la presidencial”, afirman otros analistas políticos consultados.

Salomón Jara, candidato de Morena, renunció en 2013 a la Secretaría de Desarrollo Agropecuario de Oaxaca “por diferencias” con el gobierno del estado. Foto: Arturo Pérez Alfonso/Cuartoscuro.

Pero las ambiciones de estos personajes podrían verse frustradas. Los expertos recuerdan que, hasta 2010, los gobernadores en Oaxaca fueron priistas, lo que cambió con la llegada de Gabino Cué, cobijado por la mancuerna PAN-PRD. El éxito de Cué “generó expectativas gigantescas. Todos los problemas atribuidos al PRI se verían resueltos por la magia del triunfo de la oposición. No fue así”.

Ahora, el PRI se convirtió en una verdadera oposición y su discurso gira alrededor de que el grupo encabezado por Cué no dio respuesta.

Además —indican— Cué no logró aliarse con los maestros de la Sección 22 de la CNTE, como presumió en campaña, después de que en 2006 el conflicto social se intensificara en Oaxaca cuando decenas de organizaciones se agruparon para apoyar las demandas laborales de los profesores, lo cual dio origen a la APPO. “Al revés, ha sido el sexenio con más clases perdidas”.

Por otro lado, Alejandro Murat, quien encabeza las encuestas, es un priista de toda la vida, siempre vinculado a la administración pública, federal y del Estado de México. Durante su gobierno, Enrique Peña Nieto lo nombró director general del Sistema de Televisión y Radio Mexiquense. “En la campaña de Peña, operó políticamente y dio buenos resultados”, señala la especialista.

El entonces presidente electo lo nombró coordinador de Vivienda del equipo de transición y después lo colocó al frente del Infonavit. En diciembre pasado, renunció y anunció sus intenciones de ser el candidato del PRI en el estado.

“Durante la campaña del hoy presidente, despegaron de manera más contundente las posibilidades de Alejandro. Comenzó a tener impulso. Con Peña Nieto, son generacionalmente más afines, fue útil en la contienda de 2012”.

—¿Es candidato porque le cae bien al presidente?

—No del todo. El padre de Alejandro, José Murat, sigue activo en política. Fue pieza clave en el Pacto por México. Juntó a actores políticos, perredistas y panistas con gente del PRI, y armaron el pacto, uno de los anuncios más importantes del sexenio de Peña Nieto, que permitió llevar a cabo las grandes reformas legislativas del presidente.

De acuerdo con la analista política, Murat padre realizó un servicio a Peña Nieto. “Que el candidato sea Alejandro es parte de estos pagos”.

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Cuando Flavio Sosa afirma que no es necesario quebrarse la cabeza para entender quién está detrás del candidato del PRI, lo dice con la certeza de quien conoce las alineaciones políticas en el estado del sur.

Activista político, integrante de la dirección colectiva de Comuna Oaxaca y exdirigente de la APPO, asegura que al priista lo sostienen su papá, José Murat, y Enrique Peña Nieto. Coincide con el análisis de otros expertos: “Es un pago por la ayuda que José brindó al Pacto por México. Estas complicidades y cuotas tienen que ver con el desarrollo del priismo en el país. Una especie de distribución de cacicazgos”.

—La última encuesta dice que regresará el PRI al estado.

Sosa guarda silencio cinco segundos.

—Esperábamos una gran evolución con el gobierno de Cué. Hay una especie de frustración colectiva. La gente le apostó en el 2006 a una movilización popular que fue aplastada. Luego, a las elecciones de 2010, pero no hay transformación. El imaginario popular dice: “Bueno, ya experimentamos por un lado y otro, ¿ahora qué hacemos?”.

En el sur y sureste mexicanos, indica, aún son poderosos un grupo de exgobernadores: Murat, Diódoro Carrasco, Ulises Ruiz y Fidel Herrera, por ejemplo.

El comentario es pertinente porque, según el activista, “hay una amplia coalición” detrás del candidato del PAN-PRD. Concuerda con los otros analistas al afirmar que el verdadero patrocinador de Pepe Toño es el actual gobernador de Puebla: “Aspira a ser candidato presidencial del PAN. No es ningún secreto. Incluso nombró coordinador de su campaña a Carrasco, quien es su secretario general de gobierno”.

En enero pasado, Diódoro rindió protesta en el cargo. Los especialistas escribieron entonces que, en su afán de ser el candidato presidencial del PAN, Moreno Valle buscó a Carrasco, quien, como coordinador de la campaña de Josefina Vázquez Mota, operó para derrotar al gallo de Felipe Calderón, Ernesto Cordero.

Por ahora, afirmaron, Diódoro se encargará del gobierno en Oaxaca, pero con la intención de ganar la candidatura de Moreno Valle en 2018: el gobernador de Puebla buscaría que su operador influya en Veracruz, Puebla y Oaxaca, sobre todo ahora que en los dos primeros estados los candidatos, de afiliación panista, lideran las encuestas. Las tres entidades representan casi 13 millones de votos.

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A pesar de la inversión histórica en Oaxaca en los últimos seis años, los resultados al final de la administración de Gabino Cué “no lograron revertir las condiciones de pobreza y rezago social”, dice Mario Luis Fuentes, investigador del Programa Universitario de Estudios del Desarrollo de la UNAM.

El catedrático basa su afirmación en las cifras del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), las cuales arrojan que en Oaxaca, el estado con mayor número de lenguas indígenas y 570 municipios, la pobreza se mantuvo entre 2010 y 2014. En ambos años, se ubicó en 67 por ciento.

Por esa razón, el doctor Uría Medardo Guevara López, director de Investigación de la UABJO, indica que la educación en el estado es una asignatura pendiente. “A todos los niveles. No sólo es la enseñanza, sino lo que significa educar, el cambio de actitudes”.

—¿Qué explica la situación de rezago en la entidad?

—No sólo es Oaxaca, todo el sursureste ha sido olvidado. En México se ve como una zona bonita, folclórica, de bonitas playas, pero nadie se compromete a realizar un programa educativo de gran envergadura que atienda en el tiempo, porque tampoco es automático.

El académico ha analizado las propuestas de campaña de los candidatos “que se promocionan”. De acuerdo con lo que ha observado, “no veo ningún acento en la parte educativa”.

—¿Y en el aspecto de la salud?

—Es el segundo renglón que preocupa. Sin embargo, otra vez, no veo preocupación de parte de ningún candidato. Morena, quizá, lo menciona en el discurso, pero no hay plataforma, algo sustantivo.

Las campañas siguen, dice, “la inercia de las campañas federales. Gastan los presupuestos en situaciones redituables en votos, en atraer esa población que no es pensante, que de alguna manera vota y sigue las inercias de quienes cooptan el voto”. El rezago, insiste Guevara, “es enorme” en Oaxaca, entidad con 4.5 millones de habitantes.

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Pepe Toño es el delfín de Diódoro Carrasco, afirma Flavio Sosa: “Hay una coalición de intereses. Moreno Valle prepara su plataforma a escala nacional. En Oaxaca tendió un puente con el PAN, PRD y Diódoro. Lanzan a un candidato que ha ocupado diversos cargos en Oaxaca y es priista de siempre”.

—La tiene difícil, ¿no? Murat va arriba en las preferencias y se dice que los candidatos de Morena y PT podrían unir fuerzas.

—Morena es fuerza emergente. Si Robles renuncia a favor de Salomón, habría un vuelco.

—En términos económicos, ¿qué se juega?

—Las posibilidades de saqueo de las trasnacionales en el estado. En Oaxaca están las reservas más importantes en hierro, energía eólica, oro, plata y agua del país. Está en juego el corredor transístmico, el canal de Nicaragua. En geoestratégica, el estado es clave. El potencial eólico es gigante.

—Es un botín bastante atractivo.

—Grupos económicos se han beneficiado. Por eso el diodorismo y muratismo siguen con los ojos puestos sobre Oaxaca. López Obrador le apuesta a Oaxaca porque quiere ser presidente en 2018. Aquí se juega mucho la estructura del desarrollo económico del país.

No es secreto que Pepe Toño es el delfín de Cué y, según expertos, también del exgobernador Diódoro Carrasco. Foto: Arturo Pérez Alfonso/Cuartoscuro.

—En estas elecciones ¿qué papel jugará la Sección 22?

—El gobierno federal quiere echar a andar la reforma educativa y está apostada la precandidatura presidencial de Aurelio Nuño, secretario de la SEP. La Sección 22 no apoya candidatos, y menos a los partidos que firmaron el Pacto por México.

—¿Se prevén conflictos graves?

—Ya hay conflictos, asesinatos políticos cada semana. Mataron a Enrique Quiroz (coordinador regional de Morena, asesinado a principios de abril). Como sabemos, Oaxaca es uno de los estados más empobrecidos del país. Si no se ataca la desigualdad social, seguirá el conflicto. A los gobernantes les preocupa la gobernabilidad, pero esta es una consecuencia, no una causa. El problema de fondo está en los millones de pobres.

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Las posibilidades de que regrese el PRI a Oaxaca son altas, dice José Antonio Castellanos, director de Evaluación Educativa de la UABJO.

“En realidad nunca se ha ido —agrega—. Para ser el actor primario le ha apostado a la descomposición social, a la ignorancia y el descontento”.

—Morena y PT, que podrían hacer la diferencia, ¿le apuestan a lo mismo?

—Quizás escapan un poco, pero no veo en su discurso una garantía de combate real a la pobreza, desde el origen. Oaxaca se mantiene igual por esa ignorancia, el desconocimiento de las personas es muy amplio. En lo económico, muchas cosas están en juego. Los recursos del estado se nutren en su mayoría por la participación que recibe del gobierno federal. Eso es lo que está detrás de la disputa de los diferentes actores políticos.

—¿Eso explica las acusaciones entre los candidatos, el botín económico que implica gobernar el estado?

—No hay una auditoría que lo haya demostrado, pero está en juego la manipulación de los recursos. Hoy estamos por arriba de la media nacional, en cuestión de inversión, sobre todo en energía eólica, lo cual se ve en ciertas zonas y regiones, pero el resto de la sociedad no ha tenido mejoría. Yo creo que se ha agudizado.