Nicole Kissane y Joseph Buddenberg pintaron con aerosol
rojo “Asesino” en el frente de Furs by Graf, en San Diego, encolaron
las cerraduras y rociaron apestoso ácido butírico en la tienda. Los activistas
por los derechos de los animales luego caminaron a la casa de los dueños
ancianos de la tienda, donde pintaron con aerosol rojo “Asesino de
animales” en una vieja casa rodante y vertieron ácido muriático en la
entrada para el auto para manchar el concreto.
Alrededor de una semana después del vandalismo, en julio
de 2013, un sitio web llamado DirectAction.info publicó un mensaje anónimo. “En
las primeras horas de la mañana del 16 de julio de 2013, anarquistas en San
Diego actuaron en nombre de los millones de animales con pieles que son
atrapados, esclavizados y asesinados para sostener la industria mundial de
pieles… Estas acciones se tomaron para darles voz a los chillidos de los
millones de seres silvestres que anhelan la libertad. Esto es en vano a menos
de que inspire a otros a liberar y sabotear. Cada prisionero peludo en una
granja merece fugarse de su prisión”.
Más tarde, ese mes, Kissane y Buddenberg manejaron por 18
horas hasta Plains, Montana, donde se escabulleron a la Granja Fraser de Pieles
en la madrugada y liberaron un lince, según declaran documentos de la corte.
“Esquelético y sucio, su belleza era evidente incluso a través de la piel
apelmazada y su mirada traumatizada, con sus carrillos tupidos y mechones
negros en las orejas”, decía el mensaje de DirectAction.info publicado unas dos
semanas después. “Esto debería ser una lección para Frazier [sic]. Si alguna
otra vez haces cautivas a creaturas en tus tierras, las traspasaremos para
liberarlas”.
Dos días después, Kissane y Buddenberg cortaron la malla
de alambre detrás del Rancho Moyle de Visón en Burley, Idaho, y liberaron
alrededor de 3000 visones de sus jaulas, según los fiscales. “Su timidez inicial
rápidamente se volvió una cacofonía de chillidos alegres, jugando, retozando y
nadando en el arroyo que corre directamente detrás de la propiedad Moyle”,
declaraba el mensaje publicado en DirectAction.info al día siguiente.
Estos Bonnie y Clyde activistas de los animales
continuaron liberando visones y vandalizando negocios que usaban productos
animales durante todo el verano y otoño de 2013. La pareja manejó más de 65 000
kilómetros para liberar casi 7000 visones de granjas en Iowa, Pensilvania,
Wisconsin y Minnesota e hicieron daños por más de 400 000 dólares, dijeron las
autoridades federales. Los mensajes se publicaban en DirectAction.info después
de la mayoría de sus incursiones, y cuando la pareja fue arrestada y acusada
bajo cargos federales de terrorismo a la empresa animal el año pasado, el
comunicado de prensa del FBI decía: “Para publicitar sus crímenes, los acusados
redactaban ‘comunicados’ describiendo su conducta y los publicaban en sitios
web asociados con extremistas de los derechos de los animales”.
DirectAction.info publica mensajes de activistas por los
animales de todo el mundo anunciando sus crímenes —o “acciones”— con alrededor
de 140 “comunicados” el año pasado, describiendo crímenes en Estados Unidos,
Europa, Sudamérica y Asia. Muestras de los encabezados incluyen “Cientos de
liebres liberadas” en Italia y “Perdices liberadas” en Turquía. La página lista
una dirección en Palm Beach, Florida, y un código de encriptación de datos, el
cual usan los activistas para enviar con seguridad sus mensajes, a menudo desde
computadoras públicas en bibliotecas o sitios de oficinas de FedEx. Muchos de
los mismos mensajes también son publicados en el sitio web de la Oficina de
Prensa Norteamericana de Liberación de Animales. DirectAction.info —que llama a
su página web “Morder de vuelta”— no respondió a un correo electrónico de Newsweekpidiendo sus comentarios.
Estas publicaciones —incluso si son anónimas— conllevan
riesgos significativos, porque los agentes federales revisan sitios como
DirectAction.info con regularidad. Entonces, ¿por qué hacerlo?
Dos razones, según explica el periodista por los derechos
de los animales Will Potter. La primera es liberar a los animales y provocar
daño económico a los negocios. La segunda es suscitar una discusión sobre cómo
nuestra sociedad trata a los animales. “Es una oportunidad garantizada de hacer
oír tu voz”, dice Potter a Newsweek.
La publicidad también puede dejarles en claro a los dueños de negocios que los
activistas quieren que cierren sus puertas, dice Ben Rosenfeld, un abogado de
derechos civiles quien ha representado a muchos activistas radicales.
Los comunicados han sido vitales para la mayoría de los
juicios de activistas de los animales, convirtiéndolos en una “espada de doble
filo”, dice Potter. “Si no hubiera un comunicado, si no hubiera un movimiento
afiliado con estas acciones, sólo sería un crimen contra la propiedad. Pero
ahora hablamos de terrorismo porque hay un nexo y una conexión con el activismo
por los derechos de los animales”. Potter también dice que la táctica principal
usada por los activistas por los derechos de los animales ha cambiado de
liberar a los animales a filmar videos encubiertos que revelan las condiciones
en la granja, con estos videos publicados en DirectAction.info y la Oficina de
Prensa Norteamericana de Liberación de Animales.
La controvertida Ley de Terrorismo a la Empresa Animal se
aplica a cualquiera que “intencionalmente dañe o provoque la pérdida de
cualquier propiedad real o personal usada por una empresa animal”. Después de
la aprobación de dicha ley en 2006, hubo una “disminución considerable” en la
cantidad de comunicados, pues los activistas aprendieron que sus escritos eran
usados para clasificar a los acusados de terroristas. “No pienso que la
cantidad de crímenes disminuyera, pero los comunicados cambiaron muy
radicalmente”, dice Potter.
El memorándum del juicio de enero que resumió el caso
contra Buddenberg y Kissane detalla todo lo que ellos hicieron en su ola de
crímenes, desde cómo el dúo desempleado financiaba sus viajes épicos a través
del país —robando de tiendas como REI y CVS y vendiendo los artículos saqueados
en eBay— hasta cómo un chef atrapó a Buddenberg escribiendo “DirectAction.info”
en la pared de un baño de la Universidad de California, en el comedor de
Berkeley donde él trabajaba.
A un granjero de visones de Idaho no le importa que los
activistas “presuman” sus crímenes, pero objeta que ellos ataquen la industria.
“Si uno está contra el aborto, no necesita ir por allí haciendo estallar
clínicas de aborto”, dice el granjero, quien pidió no ser nombrado por miedo a
que lo ataquen. También dijo que los visones liberados mueren rápidamente: son
aplastados por autos o mueren de hambre cuando el influjo súbito de predadores
agota las provisiones de alimentos.
Buddenberg fue confinado a arresto domiciliario en
noviembre pero todavía está determinado a ayudar a los animales. “Para
cualquiera que quiera ayudar, hay un pavo a mitad de la calle, cerca de mi
apartamento. Oakland, 56th st y San Pablo. Estoy en arresto domiciliario así
que no hay mucho que pueda hacer”, publicó en Facebook.
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Publicado en cooperación con Newsweek / Published in
cooperation with Newsweek