En un elocuente discurso pronunciado este
viernes ante las autoridades europeas que le otorgaron el premio Carlomagno, el
papa Francisco se inspiró en el famoso reverendo Martin Luther King para
enumerar sus sueños para una nueva Europa.
“Sueño con una Europa joven, capaz de
ser todavía madre: una madre que tenga vida, porque respeta la vida y ofrece
esperanza de vida”, clamó el papa, tal como lo hizo Luther King en 1963 en
una histórica manifestación a favor de los derechos de los negros de Estados
Unidos.
Francisco, que suele en sus discursos citar
escritores y poetas del siglo XX, en esta ocasión hizo una referencia implícita
al famoso discurso de Luther King, “Tengo un sueño”, considerado como
uno de los mejores de la historia.
El reverendo estadounidense fue asesinado
pocos años después, el 4 de abril de 1968, a la edad de 39 años.
“Sueño una Europa que se hace cargo del
niño, que como un hermano socorre al pobre y a los que vienen en busca de
acogida, porque ya no tienen nada y piden refugio”, prosiguió.
“Sueño una Europa que escucha y valora
a los enfermos y a los ancianos, para que no sean reducidos a objetos
improductivos de descarte”, dijo al pedir por los más pobres y olvidados.
“Sueño una Europa, donde ser emigrante
no sea un delito, sino una invitación a un mayor compromiso con la dignidad de
todo ser humano”, reiteró como lo ha hecho en varias ocasiones ante los
migrantes que buscan una nueva vida en el viejo continente.
“Sueño con una Europa donde los jóvenes
respiren el aire limpio de la honestidad, amen la belleza de la cultura y de
una vida sencilla, no contaminada por las infinitas necesidades del consumismo;
donde casarse y tener hijos sea una responsabilidad y una gran alegría y no un
problema debido a la falta de un trabajo suficientemente estable”, explicó
al hablar de la familia.
“Sueño una Europa de las familias, con
políticas realmente eficaces, centradas en los rostros más que en los números,
en el nacimiento de hijos más que en el aumento de los bienes”, proclamó
Francisco tras instar a buscar “nuevos modelos económicos, más inclusivos
y equitativos”.
“Sueño con una Europa que promueva y
proteja los derechos de cada uno, sin olvidar los deberes para con todos”,
subrayó.
“Sueño con una Europa de la cual no se
pueda decir que su compromiso por los derechos humanos ha sido su última
utopía”, concluyó.