En Sudamérica, el veneno de rana lo cura todo

Kambó
es el veneno que secreta la Phyllomedusa bicolor, una rana amazónica conocida
como rana kambó o rana mono grande, y su uso se extiende en Sudamérica con la
promesa de curar cualquier enfermedad. Sin embargo, ninguno de los beneficios
que se le atribuyen se han probado científicamente; los investigadores aseguran
que su uso puede tener consecuencias fatales.

Grupos
indígenas como los katukinas, kaxinawás y ashaninkas cazan esta rana de color
verde brillante que vive en la selva de Acre, en el noreste de Brasil, en el
amazonas de Bolivia, Colombia, Guyana, Perú y Venezuela. La sostienen por sus
extremidades y le retiran la secreción rascándole la espalda con una espátula; ellos
usan este veneno en rituales para reforzar su sistema inmune.

De
acuerdo con BBC Mundo, en internet se pueden encontrar curanderos que ofrecen
sus servicios en Chile, Colombia, Perú y hasta España, por 50 dólares la
sesión. Prometen curar con kambó desde depresión hasta cáncer.

“Para
que surta el efecto prometido, el interesado debe acudir a la sesión en ayunas.
Tomará hasta tres litros de agua, mientras el chamán le realiza una serie de
quemaduras superficiales en la pantorrilla, en el caso de las mujeres, y en los
brazos o en el pecho en los hombres”, detalla BBC Mundo.

En
dichas heridas se aplica el veneno –una pasta blanquecina—, la periodicidad de
la aplicación depende de la edad y la constitución de la persona. La sesión
termina en vómito y alivio.

El
kambó también se ofrece como remedio para inflamaciones en general, cansancio,
tendinitis, dolor de cabeza, asma, rinitis, alergias de todo tipo, úlceras,
diabetes, estreñimiento, presión alta, colesterol, cirrosis, estrés, reducción
de la líbido…

“Es
sabido que el veneno de la Phyllomedusa tiene péptidos con una potente
actividad agonista opioide, como las deltorfinas y las dermorfinas, por lo que
la sensación de bienestar experimentada por los usuarios de kambó puede deberse
a ellas”, declaró Leonardo de Azevedo Calderón, de la Fundación Oswaldo
Cruz (Fiocruz) de Brasil.

Por
otra parte, diversos estudios aseguran que contiene algunas moléculas
(dermaseptinas, dermatoxinas, phylloseptinas y las plasticinas) y péptidos
antimicrobianos efectivos para combatir bacterias y lombrices.

Sin
embargo, medios latinoamericanos han reportado casos de muertes a causa del
veneno y algunos países han tomado medidas oficiales, como Brasil, cuya Agencia
Nacional de Vigilancia Sanitaria (Anvisa) prohibió la venta y la publicidad de
la sustancia.