El espacio, la última frontera comercial

Se suponía que los viajes en cohetes nos pondrían a volar alrededor del sistema solar como Buck Rogers y Flash Gordon, pero ese futuro nunca se materializó. De hecho, durante la mayor parte de las últimas décadas, los viajes espaciales han sido bastante insulsos: nadie ha vuelto a caminar en la Luna desde 1972, y Marte parece tan lejano como lo era para Galileo. Incluso el transbordador espacial está en tierra.

Sin embargo, ha habido un enorme salto: la reducción en los costos de poner algo en órbita. Esto está abriendo el espacio al sector privado y haciendo posible poner todo tipo de cosas nuevas allá arriba. El transbordador espacial prometía ser capaz de poner cosas en la órbita baja de la Tierra, donde vive la mayoría de los satélites, por 1000 dólares la libra. Nunca estuvo ni siquiera cerca; las cifras de la NASA permiten hacer un cálculo de cerca de 8000 dólares la libra, aunque otras personas afirman que la cifra es mucho más alta. Ahora esto está cambiando, debido en parte a las compañías privadas de cohetes. SpaceX suele atraer la mayor atención, pero Blue Origin y Virgin Galactic también están entrando en el negocio. Los cohetes más baratos, de acuerdo con Jeff Foust, el veterano redactor de SpaceNews, han presionado a los jugadores tradicionales: Arianespace de Francia, United Launch Alliance, que maneja principalmente contratos del gobierno estadounidense, e International Launch Services, que utiliza cohetes rusos. SpaceX afirma que está a punto de generar mayores recortes a los precios de su Falcon 9 gracias a un cohete de mayor tamaño y más económico, el Falcon Heavy. Además, acaba de aterrizar un cohete sobre un barco en medio del océano, abriendo la posibilidad de usar cohetes reutilizables, lo cual reducirá notablemente los costos.

No sólo los precios de los cohetes se han reducido. También resulta más barato producir los componentes electrónicos que alimentan los satélites. Planet Labs es una empresa privada que espera tener 100 satélites miniaturizados “cubestat” en órbita para finales de este año. La empresa utiliza estas naves cuadradas de 12 centímetros para tomar imágenes constantes de la Tierra, que podrían, por ejemplo, permitir que los científicos observaran cómo se desarrollan ciertos problemas ambientales. Otra empresa, OneWeb, desea crear una red de 648 satélites para dar acceso a internet a todo el mundo.

Recientemente, el astronauta Scott Kelly recibió un traje de gorila de parte de su hermano para levantarle el ánimo durante su estadía de todo un año en la Estación Espacial Internacional. Apuesto a que Buck Rogers se habría sentido celoso.

Publicado en cooperación con Newsweek /