Advierten que “fracking” incrementa riesgo de terremotos

De acuerdo con The New York Times, el Servicio
Geológico de Estados Unidos dio a conocer una evaluación en la que expertos
sostienen que existe una gran posibilidad de que un temblor destructivo tenga lugar en 2017 en el norte o centro de Oklahoma así como en el sur de
Kansas debido a las operaciones de extracción de petróleo y gas que se llevan a
cabo en esas zonas.

Dicha advertencia
se presentó en el mapa de riesgos de terremoto de la agencia, un documento que
por primera vez incluyó la prospectiva de temblores causados por la actividad
humana.

“Al incluir sucesos provocados por el hombre, nuestros cálculos de peligro
de terremoto aumentaron significativamente en partes de Estados Unidos”, comentó Mark Petersen, director del Proyecto de Mapeo de los Peligros por Sismos Naturales de la agencia.

Además de estas zonas, hay otros cuatro estados – Texas, Colorado, Nuevo México
y Arkansas- donde la fracturación hidráulica o “frakcing” provoca riesgos menores de
temblores dañinos, pues durante los últimos 15 años ha habido un crecimiento
importante en la producción de petróleo y gas, lo cual libera enormes
cantidades de aguas residuales tóxicas.

Las aguas residuales se reinyectan al suelo,
dentro de formaciones rocosas a cientos de metros por debajo de la superficie, y ello provoca un incremento en la presión en las fallas subterráneas ya existentes,
lo que ocasiona que se separen y se produzcan temblores, señaló el diario.

Al respecto, Oklahoma ha experimentado una
creciente de actividad sísmica pues el año pasado registró 907 temblores con
magnitud superior a 3, mientras que Kansas registró 54.

El área de mayor riesgo, según la agencia, es
una franja de terreno rural a lo largo de la frontera entre Oklahoma y Kansas,
que ha sido golpeada por temblores en varias ocasiones.

“Esos pozos quizá son
responsables de una pequeña fracción de los temblores, pues los movimientos relacionados
con el fracking normalmente son muy pequeños para sentirlos”, explicaron los científicos.

A pesar de ello, algunos sismólogos advirtieron
que el riesgo de un terremoto mayor “no necesariamente disminuye con relación
al declive de sismos menores pues las fuerzas que se han desatado bajo tierra,
pueden tomar años para reordenarse”.