El tracoma es una enfermedad infecciosa conocida
como la ceguera de los pobres que ha causado discapacidad visual a 1,8 millones de personas en 51 países. De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), África es el continente más afectado por este padecimiento.
La Iniciativa Internacional contra el Tracoma (ITI), creada por la Fundación
Edna McConell Clark y la farmacéutica
Pfizer, ha donado 500 millones de dosis de
Azitrimocina, el antibiótico eficaz contra la bacteria Clamydia Trachomatis causante de la enfermedad.
La dolencia se transmite por contacto con secreciones oculares y nasales de personas infectadas, especialmente en niños pequeños o ancianos. Aunque también se propaga fácilmente por medio de moscas que han estado en contacto con los ojos o la nariz de una persona infectada.
Ya que la higiene deficiente, el hacinamiento, la escasez de agua y el uso inadecuado de letrinas provoca la propagación de este mal, en Uganda, uno de los países más pobres de África, ocho de sus 36 millones de habitantes están en riesgo de contraerlo.
La infección causa inflamación y formación de
cicatrices en la superficie del ojo, lo que provoca que el párpado se invierta y
que las pestañas toquen constantemente el globo ocular, causándole un gran daño.
En 2012, como resultado de una estrategia global
para erradicarla, Omán se convirtió en el primer país ibre de
tracoma. Le siguieron China, Gambia, Ghana, Irán, Marruecos,
Myanmar y Vietnam. Para 2013, cerca de 234 mil personas con traucoma en etapa avanzada recibieron tratamiento quirúrgico.