Las muestras de cariño entre mujeres nunca han sido tan mal vistas como las que se dan entre varones. Si dos mujeres se abrazan o se toman de la mano mientras caminan por la calle, lo primero que piensa, la mayoría de las veces, es que se trata de dos amigas que se quieren y no se da por hecho que entre ellas exista una relación sentimental.
El uso de los celulares y de las redes sociales no se queda fuera de estas demostraciones de afecto y da lugar a una nueva tendencia: el “frexting”, un término que nace de la unión de dos palabras en inglés friend y sexting (acción de intercambiar fotos y mensajes de carácter erótico).
El frexting se da únicamente entre mujeres con el objetivo no de tener un encuentro virtual de carácter sexual, sino más bien para obtener la aprobación y los comentarios positivos de las amigas sobre un atuendo o corte de cabello, por ejemplo.
Se dice que la mayoría de las mujeres que practican el frexting prefiere enviar las fotos a sus amigas que a sus novios, pues los hombres no suelen explayarse en sus comentarios y casi siempre sólo reciben un escueto “OK” como respuesta.
Esta tendencia se suma a una cadena de nuevas prácticas, como las selfies y el envío de fotos de comida, cuyo principal objetivo es elevar la autoestima, alimentar el ego de las personas y demostrar que se tiene cierto status social.
Para los especialistas que observan la realidad desde un punto de vista crítico, estas nuevas prácticas le dan prioridad a la imagen y se olvidan de los valores éticos. Son realizadas por personas con muy baja autoestima y que le dan demasiada importancia a la opinión de los demás.
Una de las consecuencias adversas que puede traer ésta práctica son los elevados niveles de ansiedad en las personas, pues algunas llegan a compartir hasta 20 fotos al día, lo que también puede derivar en depresión o en aumento de trastornos de la alimentación como la anorexia.