FACEBOOK PARECE LISTO para reimaginar radicalmente las tarjetas de crédito, desde luego, eliminando la parte de “tarjeta”. Es ya casi un hecho que, para la próxima década, llevar contigo una tarjeta de plástico para comprar cosas será tan anacrónico como cargar un enorme reproductor de casetes para oír música.
Según informes, Facebook dará a su aplicación Messenger la capacidad de realizar pagos, de forma muy parecida a Apple Pay o Android Pay. Esta dirección se volvió evidente ya en 2014, cuando Facebook contrató a David Markus, el mago de los pagos mediante dispositivos móviles de PayPal, para dirigir Messenger (algunos amigos emprendedores de The Information analizaron el código fuente de Messenger y encontraron signos evidentes de una próxima capacidad para realizar pagos).
Por sí mismo, un servicio de pagos de Facebook no resulta superinteresante. Huele a una actitud de “yo-también-puedo”. Samsung lo tiene, e incluso Amazon anunció un servicio de pagos. Estos son sólo una forma más de hacer lo que hemos venido haciendo, ya que todos los servicios de pagos mediante dispositivos móviles se basan en cuentas existentes de tarjeta de crédito. Facebook Pay sería simplemente una tarjeta Visa en Facebook.
La parte interesante se produciría si Facebook nos da la capacidad de pagar, recoge los datos de nuestras transacciones y los añade a nuestros datos sociales, lo cual dice mucho acerca de nuestro carácter; entonces, Facebook tendrá la información que necesita para convertirse en una empresa de crédito por sí misma.
Esto significaría que Facebook podría echar por la borda los puntajes de Visa, MasterCard y FICO y ofrecerte un crédito con base en lo que sus máquinas saben acerca de ti, al tiempo que cobran intereses mucho menores y tarifas más bajas que las tarjetas actuales (esto no tendría una infraestructura costosa.) “Estarán en una posición perfecta para otorgar créditos y convertirse en una empresa de servicios financieros”, afirma Jeff Stewart, presidente de Lenddo, una empresa que sabe mucho acerca de esta área. Facebook Pay podría hacer que la actual industria de servicios financieros entre en una espiral desalentadora, similar a la forma en que Skype trastornó el negocio de las llamadas de larga distancia a través del teléfono.
El crédito, según ha evolucionado desde la década de 1950, es frío e impersonal, basado completamente en números: cuánto debes, cuánto has pagado, cuánto dinero tienes. Estas cifras se reducen a un solo número: el puntaje de crédito. Cuanto más grande y complicado se vuelve el sistema financiero mundial, tanto menos le importa todo aquello que no sea tu número. Nadie te conoce en tu banco. Tu “carácter” encaja en sus algoritmos casi tan bien como la mantequilla de cacahuate encaja en el funcionamiento de un reloj suizo.
Una de las consecuencias de este sistema es que está amañado para actuar contra los pobres, las personas que no tienen una cuenta bancaria y los jóvenes. Estas personas no pueden obtener un crédito, por lo que no pueden generar las cantidades que probarían que son merecedores de un crédito. Son estos miles de millones de personas las que se convertían en los primeros clientes más entusiasmados de un nuevo tipo de crédito basado menos en cifras y más en el carácter. Esto marcaría el surgimiento del crédito social.
Lenddo, fundada en 2011, ayudó a demostrar que el crédito social funciona. Su idea era que la información social podría determinar mejor si pagarías un préstamo. Lenddo obtuvo la idea a partir de estudios científicos que mostraban que los círculos sociales de la vida real son excelentes factores para pronosticar ciertos tipos de conductas. En un estudio se mostró que tus amigos son un excelente factor para pronosticar si vas a engordar; otro estudio comprobó lo mismo con respecto al tabaquismo.
Lenddo demostró que el concepto funciona en el caso del pago de préstamos al ponerlo a prueba durante tres años en los países en vías de desarrollo. En lugar de analizar los círculos sociales de la vida real, la empresa analizó en Facebook las conexiones de las personas que solicitaban un préstamo. Lenddo afirma que su software es tan bueno o mejor que el software financiero típico para determinar la capacidad de pago de un préstamo de una persona, así como para disuadir el fraude.
Otras empresas funcionan con un software similar. Affirm combina en su fórmula los datos sociales y demás información pública acerca de un solicitante. Cuando se le pregunta por qué una persona concreta ha obtenido un préstamo de Affirm, el director ejecutivo, Max Levchin, que al igual que Markus, de Facebook, proviene de PayPal, respondió: “No lo sé. Nuestro modelo matemático indica que está bien. Probabilísticamente, esta persona es buena para el dinero”.
Entonces, supongamos que Facebook se incorpora al negocio del crédito, quizás utilizando Lenddo o Affirm. En primer lugar, no será necesario “solicitar” una tarjeta de crédito. Facebook ya tendría todos los datos que necesita, así que si tú nunca has pedido prestado ni un centavo, podrás pararte frente a una enorme pantalla de televisión en una tienda y averiguar inmediatamente si puedes obtener un crédito para pagarla a través de Messenger. El crédito sería más una parte fluida de la vida que una cuenta fija con un límite crediticio.
Facebook podría utilizar el crédito para hacer que sus anuncios resulten más valiosos. Dado que sería tu tarjeta de crédito, podría dejarte hacer clic en un anuncio y comprar el producto, llevándote del anuncio hasta la compra sin ninguna fricción. Incluso podría conceder créditos para ganar más dinero con la publicidad y el comercio. Las tarjetas de crédito tradicionales no podrían competir contra esto.
¿Quiénes contratarían este servicio? En Estados Unidos, alrededor de la mitad de la población entre los 18 y los 34 años de edad no posee una tarjeta de crédito, de acuerdo con MyBankTracker.com. En otras encuestas se muestra que los miembros de las generaciones más jóvenes tienen poca lealtad hacia los bancos, pero usan mucho el Messenger de Facebook (aun cuando Facebook ha perdido mucha de su onda) y los teléfonos móviles. El mercado objetivo resulta aún más atractivo en lugares como India y Asia, donde las poblaciones son más jóvenes, el uso de los teléfonos inteligentes muestra un gran aumento y enormes sectores de personas jamás han tenido una cuenta bancaria.
Las reglas y reglamentos, particularmente en Estados Unidos, podrían hacer que el desarrollo de todo esto se vuelva más lento (Lenddo debió realizar pruebas fuera del país debido a que hubiera cometido un delito de acuerdo con los reguladores estadounidenses). Los gobiernos desean ser capaces de dar seguimiento y asegurarse de que, por ejemplo, el software no discrimine, ni siquiera accidentalmente, a ciertos tipos de personas. Pero esto será superado. Proteger la vieja industria estadounidense de las tarjetas de crédito a expensas del progreso dará a alguna empresa como WeChat de China, una enorme oportunidad para tomar la delantera en lo relacionado con el crédito social.
De cualquier manera, ¿a quién le gusta verse reducido a un número? Durante miles de años, antes de los puntajes de crédito, los préstamos se basaban en la reputación. Era así como George Bailey hacía préstamos en “¡Qué bello es vivir!” Irónicamente, la tecnología puede llevarnos de vuelta a una forma más humana de hacer las cosas.
Ahora estoy considerando mi círculo de amigos y me pregunto si alguna vez volveré a obtener un préstamo.
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Publicado en cooperación con Newsweek / Published in cooperation with Newsweek