Alternativa de bajo costo y alta duración

Según un
informe del Banco Mundial, mil 200 millones de personas viven sin acceso a la red eléctrica. Al no tener una conexión confiable,
gastan alrededor de  27 mil millones de dólares al año en iluminación y tecnología
portable para los celulares, y muchas veces dependen de alternativas ineficientes
o peligrosas como los baterías de auto o generadores de queroseno.

Para una
persona sin recursos, pagar un
recibo de luz significa un gasto enorme,
principalmente en las comunidades que
viven en extrema pobreza, donde, además, no hay fuentes de trabajo. Y es ahí
donde la energía solar tiene un gran
potencial, ya que la vida útil de un panel
solar es de 30 a 40 años, lo que significa un ahorro económico considerable y contribuye a mejorar las condiciones del medio ambiente.

En América Latina, mientras
que casi el 99% de la población urbana tiene luz en casa, en zonas rurales una de cada cinco personas vive sin acceso a la electricidad. Sin embargo, cada país está haciendo un esfuerzo para revertir la situación.

Por
ejemplo, en Perú más de 131 mil personas ya tienen luz a través de una
iniciativa para aumentar la electrificación rural y unas 8 mil personas más la
tendrán para el 2017, la mayoría en comunidades aisladas, pobres y vulnerables. En áreas remotas de Argentina, desde 1999 unos 21 mil sistemas solares se
han instalado para dar luz a edificios públicos,
centros de salud, centros comunitarios y comisarías.

Datos del Banco Mundial revelan que en 2015 se invirtieron 276
millones de dólares en la industria de energía solar, una inversión quince veces
mayor que en 2012. Esta tendencia sigue en aumento, por lo que se estima que existe una
oportunidad de mercado equivalente a 3 mil 100 millones de dólares para llegar a 99 millones de hogares en todo el mundo en el año 2020.