El reciclaje aún está verde

El 90 por ciento de los celulares,
computadoras, cargadores de teléfono, faxes, teléfonos, cámaras digitales,
televisiones, pilas alcalinas o de celulares, electrodomésticos, entre otros
aparatos que conforman la basura electrónica no
recibe tratamiento especial, contamina el ambiente y representa un grave riesgo
para la salud.

Sólo 19 estados de la República cuentan con un
marco legal para la recuperación de este tipo de basura -Aguascalientes, Baja
California, Chiapas, Chihuahua, Distrito Federal, Durango, Guanajuato,
Guerrero, Hidalgo, Jalisco, Michoacán, Nuevo León, Puebla, Querétaro, Quintana
Roo, Sonora, Tabasco, Tamaulipas y Veracruz- suele terminar en tiraderos a
cielo abierto donde libera mercurio, plomo, cadmio, berilio, cromo y bario,
entre otras sustancias tóxicas.

El aumento en la producción y uso de equipo
electrónico, aunado a la reducción en el tiempo de vida del mismo, eleva anualmente
el volumen de aparatos que se vuelven obsoletos y son desechados o almacenados
sin ninguna medida.

De acuerdo con el Instituto Nacional de Ecología
y Cambio Climático (INECC), en 2006 el país generó 257 mil toneladas de
residuos eléctricos y electrónicos; en 2010, 300 mil, y en 2014 se alcanzaron
las 358 mil toneladas.

Las computadoras son un ejemplo representativo.
En 1997 una computadora nueva se usaba en promedio seis años; en 2005, dos.
Para 1994 se desecharon cerca de 20 millones de computadoras en todo el mundo;
es decir, 7 millones de toneladas de equipo. Diez años después, fueron más de
100 millones las que dejaron de usarse. 

Actualmente, México recicla apenas el 10 por
ciento de sus desechos; el 40 por ciento permanece almacenado en casas
habitación, oficinas y bodegas, y cerca de 50 por ciento llega a rellenos
sanitarios o tiraderos no controlados.