Ante el veneno en el aire, la aspirina del Hoy No Circula

Como hace comúnmente el Gobierno Federal en épocas de
crisis al “encajar el diente” y dejar caer “todo el peso del Estado” a los
contribuyentes cautivos, la Comisión Ambiental de la Megalópolis (Came) decidió
que, para hacer frente a las pésimas condiciones atmosféricas que han
prevalecido en el valle de México las últimas semanas, debían ser los
conductores particulares los que asumieran la mayor parte del peso de las
medidas restrictivas.

Mala decisión. Desde el martes 5 de abril y hasta el 30 de
junio de 2016 está vigente una versión “reloaded” del programa Hoy No
Circula en la Ciudad de México y 18 municipios del Estado de México, que obliga
a todos los vehículos, sin importar el holograma que tenga (doble cero, cero,
uno y dos) a quedarse guardados un día de la semana y un sábado al mes, de
acuerdo con el color del engomado y el último dígito de la matrícula.

A pesar de que el 5 de abril dejaron de transitar un
millón de automotores, la contaminación no disminuyó y se decretó la fase 1 de
la contingencia ambiental, lo que implicó que, además de los autos con engomado
rojo y terminación de placas 3 y 4, la restricción incluyera también al
engomado azul con placas 9 y 0.

Las condiciones no mejoraron. El miércoles 6 de abril, en
15 de las 16 delegaciones se registró mala calidad del aire con 126 puntos Imeca
en el Ajusco, 125 en Milpa Alta, 120 en Santa Fe y 118 en Xochimilco y
Cuajimalpa, aunque la Came decidió suspender la contingencia.

Cuando se anunciaron las medidas, conversé con un
funcionario del Nuevo Modelo de Movilidad de la CDMX que encabeza Laura
Ballesteros. Le pregunté qué se va a hacer para garantizar el traslado del
millón de personas que dejarían de circular por día bajo las nuevas
disposiciones. “No creemos que haya problemas —respondió—. El 15 de marzo se
decretó la contingencia y la gente viajó sin contratiempos”.

Pero no fue así. Las escenas fueron apocalípticas. El
Sistema de Transporte Colectivo Metro registró un aumento del 17 por ciento en
la afluencia de usuarios durante el primer día de la nueva modalidad del
programa Hoy No Circula.

Los usuarios utilizaron las redes sociales para denunciar
retrasos en la circulación de trenes y la saturación. Según cifras del propio metro,
entre 300,000 y 400,000 personas adicionales utilizaron este medio para
trasladarse a sus destinos.

Por ejemplo, en la estación del metro Indios Verdes de la
Línea 3, las personas tardaban hasta 30 minutos en abordar alguno de los
trenes, debido a la aplicación de filtros para dosificar el paso a fin de
evitar aglomeraciones en el interior de la estación.

Ante la contingencia, el metrobús abrió sus puertas una
hora antes de la prestación de su servicio habitual y cerró a las 12:30 de la
noche, 60 minutos después del cierre usual. El martes 5 de abril, reportó un
millón 185,000 usuarios, es decir, 185,000 más.

Los especuladores aprovecharon la ocasión de obtener
jugosas ganancias. El servicio de transporte privado Uber incrementó hasta en
900 por ciento sus tarifas, ante la alta demanda registrada y la falta de
unidades. Mediante el concepto de tarifa dinámica elevó los costos entre 4.2 y
9.9 veces, en función de la zona. Claro, nadie obligaba a utilizar servicios
como ese, pero ante la impotencia y necesidad, para algunos no hubo opción.

Las víctimas también denunciaron los abusos en redes
sociales. Alejandro Díaz Liceaga, delantero de las Águilas del América, señaló
en su cuenta de Twitter que pagó más de 1400 pesos en un tramo de una hora, de
Satélite a Coapa. “Un robo su tarifa dinámica, jamás la vuelvo a usar”.

Pero no sólo los transportistas sacaron raja de esta
situación. También hubo los que intentaron usarla para el golpeteo político.

EL CHANTAJE AMBIENTAL

Transportistas inconformes con el Hoy No Circula temporal,
pertenecientes a la Confederación Nacional de Transportistas Mexicanos
(Conatram), bloquearon el miércoles 6 de abril la circulación en las salidas a
Querétaro, Puebla y Cuernavaca.

Los operadores de camiones de carga y tráileres colocaron
sus unidades desde las nueve de la mañana, obstruyeron varios carriles en cada
una de esas vías y mediante lonas manifestaron su malestar con consignas como:
“El transporte es la vida de México y no se puede detener”, y “Miles de topes
en ciudades y municipios, causa de la contaminación”.

Los choferes dijeron que no podían ingresar en la capital
porque serían sancionados, y por medio de volantes aseguraron que las medidas
adoptadas eran “un error” porque nunca se consideraron “las consecuencias” que
provocarían al servicio público federal, al abasto de alimentos, la industria y
el comercio.

Advirtieron que las restricciones afectarán la industria
entre un 40 y 50 por ciento porque las unidades que no alcancen a descargar lo
que transporten en un día tendrán que esperar otras 24 horas porque algunos no
circularán, lo que los obligará a estar parados tres días seguidos.

La Conatram propuso que se suspendieran las medidas
anunciadas por las autoridades y que se convocara a una mesa de trabajo con
todos los actores involucrados.

Al chantaje (no se le puede llamar de otra forma) se sumó
el presidente de la Concamin, Manuel Herrera, quien aseguró que el
endurecimiento del Hoy No Circula “no tiene lógica ni justificación”, y pidió
que se exente de la medida a los transportistas. De no hacerlo, advirtió, habrá
problemas de abasto y de suministro en la Zona Metropolitana del Valle de
México (ZMVM).

Y también hizo un llamado a las autoridades a crear un
grupo de trabajo multidisciplinario con integrantes de los sectores productivo,
privado, académico y social para analizar y reconsiderar las medidas anunciadas
y adoptar otras que, efectivamente, reduzcan la contaminación.

Agregó que para los industriales, el costo de mover un
producto está entre el 20 y el 50 por ciento del valor del bien, y con las
restricciones en la movilidad “podrían encarecerse los costos y habrá
desabasto”, de acuerdo con el encargado de la Comisión de Transporte de la
Concamin, José Luis Fuente Pochat.

LAS OPCIONES VERDADERAS CONTRA LA CONTAMINACIÓN

En medio de esta contaminación política, el Instituto
Mexicano de la Competitividad (IMCO) elaboró el informe “Análisis de una
contingencia anunciada: recomendaciones para mejorar la calidad del aire en el
largo plazo” que me parece muy consistente.

En este, las especialistas Gabriela Alarcón y Fátima Masse
aseguran que la contaminación del aire compromete la competitividad del valle
de México y calculan sus costos en más de 1600 millones de pesos, sólo durante
el año pasado.

Señalan que los altos niveles de contaminación que está
viviendo la Ciudad de México se deben a políticas de movilidad inconsistentes;
falta de coordinación entre las autoridades de la megalópolis y omisiones del
Gobierno Federal en tecnologías vehiculares y combustibles limpios.

En México se utilizan tecnologías de vehículos con dos
generaciones de retraso: Tier 1 para vehículos ligeros y EPA2004 para pesados,
mientras que en Estados Unidos se utilizan Tier 3 y EPA2010.

“Esta diferencia implica que los vehículos nuevos de
nuestro país emiten entre un 70 por ciento y 80 por ciento más de óxidos
nitrosos (NOx) y hasta un 98 por ciento más de partículas (PM) para el caso de
los vehículos pesados, en comparación con Estados Unidos. Algo similar sucede
para los vehículos ligeros”.

Estiman que la implementación de las nuevas tecnologías
sería muy bajo y que no excedería 5 por ciento del valor de mercado de un
vehículo ligero. Sin embargo, desde 2011, la Semarnat no ha actualizado las
normas oficiales 042 y 044, mientras que Pemex no ha distribuido combustibles
de ultrabajo azufre (UBA), lo que debió ocurrir desde 2009.

Por otro lado, el IMCO revela que tanto el Gobierno de la
Ciudad de México como los de las entidades que integran la megalópolis han sido
incapaces de ofrecer verdaderas alternativas de movilidad que ofrezcan
condiciones de seguridad, comodidad y rapidez a sus usuarios, y que inhiban el
uso del automóvil.

“Esto se debe principalmente a que 74 por ciento del
presupuesto para movilidad se destina a infraestructura para el automóvil, a
que no se ha logrado ampliar la cobertura y capacidad del transporte público de
calidad (metrobús, metro, suburbano) a toda la ZMVM, y a que se ha hecho muy
poco por ordenar el transporte concesionado (microbuses, combis, camiones, etcétera)”.

El texto advierte que las restricciones más severas al Hoy
No Circula, si bien pueden contribuir en el corto plazo, son “limitadas y de
emergencia” y que, incluso, de volverse permanentes podrían ser
contraproducentes, ya que incentivarían la compra de más vehículos que
llevarían a una mayor congestión de la ciudad, como ocurrió en la década de 1990.

¿Qué sugieren? Actualizar las normas de emisiones de
vehículos ligeros y pesados; distribuir combustibles limpios (UBA) en todo el
país; eliminar barreras a la importación de vehículos eléctricos, híbridos y de
gas natural; financiar la ampliación de redes de transporte público masivo de
calidad a toda la ZMVM de manera conjunta entre GCMX, los gobiernos estatales
de la megalópolis y el Gobierno Federal; implementar cobros por congestión en
las zonas de mayor afluencia vehicular, y eliminar requerimientos para
estacionamientos en zonas conectadas a redes de transporte público masivo.

#POSMESALTO VS. LA CONCIENCIA ECOLÓGICA

Molestos, los automovilistas han advertido que ante las
restricciones optarán con el clásico #Posmesalto y que no pagarán refrendo,
tenencia, licencias y todos los derechos e impuestos que tengan que ver con sus
autos.

Más allá de la protesta, considero que debemos unir
esfuerzos en aras de la salud colectiva. Las propuestas del IMCO y el reclamo
ciudadano coinciden: se debe promover un transporte público seguro, eficiente y
de calidad para desincentivar el uso del auto particular.

Las autoridades tienen que destinar recursos públicos para
mejorar y ampliar las redes de transporte como metro, metrobús y tren ligero;
regularizar y sustituir los microbuses; incrementar la infraestructura para
bicicletas y peatones; renovar las flotas oficiales por vehículos eléctricos o
bajos en emisiones; hacer más estrictos los sistemas de verificación vehicular;
y revisar los actuales sistemas de monitoreo y medición de la contaminación ambiental
en el valle de México.

Se necesita un proyecto integral para dar solución a este
enorme reto. De otra forma, el endurecimiento del Hoy No Circula podría
quedarse como una medida aislada que no resolverá el problema de fondo. Y
seguiremos respirando veneno.