La historia recuerda a Jackie Robinson principalmente como
un mito, no como un hombre. Él fue el humilde jugador de los Dodgers de
Brooklyn que el dueño Branch Rickey usó para romper la barrera del color en el
béisbol, el santo secular que puso la otra mejilla cuando enfrentó el racismo.
El Estados Unidos blanco ha preservado esta imagen resplandeciente del icono,
pero el verdadero Jackie Robinson estaba mucho más enojado de lo que la
historia recuerda, y siguió luchando ferozmente por los derechos civiles mucho
después de que terminó su carrera.
Es este Robinson a quien el director Ken Burns —junto con
su hija Sarah y su yerno David McMahon— examina en su documental más reciente,
Jackie Robinson, el cual se transmitirá el 11 y 12 de abril en PBS. Algunos
mitos necesitan despejarse, sobre todo en el caso de Robinson, cuya labor como
activista es tan importante ahora como lo fue hace 50 años. Al entrevistar a
todos, desde la esposa de Robinson, Rachel, hasta el presidente Barack Obama y
la primera dama, el director de Civil War y Baseball explora la vida
malentendida de uno de los más grandiosos pioneros de los derechos civiles en
EE UU.
—¿Usted siempre
sintió que Jackie Robinson fue subestimado como activista?
—Sí. Si miras las cosas, él representa el comienzo de la
era moderna del movimiento por los derechos civiles. Como decimos en la
introducción del filme, citando al Dr. Martin Luther King, él fue “un sentado
antes de las sentadas, un pasajero de la libertad antes de los pasajeros de la
libertad”. En ese momento [cuando Robinson hizo su debut en las ligas mayores],
el Dr. King todavía era un estudiante de tercer año en el Morehouse College.
Harry Truman todavía no había integrado a los militares. Brown v. Junta de
Educación no había sucedido. Rosa Parks está a una década de distancia de
negarse a ceder el asiento en un autobús de Montgomery, Alabama; pero Jackie
hizo eso en 1944. Eso es lo que le hace tan trascendental.
—¿Hubo algo en
particular de la historia de Robinson que usted pudo conectar al instante con
lo que sucede hoy día en Estados Unidos con respecto a la raza?
—El presidente y la primera dama hicieron eso. Fue
grandioso entrevistarlos. De repente, te percatas de que tienes a estas dos
parejas —cuatro seres humanos— abalanzándose a través del espacio. Jackie fue
el primero en pasar por una puerta en aquel entonces, y él claramente no habría
podido hacerlo sin Rachel. El presidente dice que cuando la gente te tira
mierda por cosas que tienen que ver con el color de tu piel, es bueno ir a casa
con la gente que amas y te respalda. Empecé a entender que no hay nada nuevo
bajo el sol, que la naturaleza humana nunca cambia. [Sin embargo], podemos
progresar. Sí pude entrevistar a un presidente afroestadounidense. Jackie
probablemente habría pensado que eso estaría en un futuro muy remoto, no
durante la vida de su esposa. Al mismo tiempo, el filme también trata de las
controversias por la bandera confederada. Se trata de integrar las albercas. Se
trata de manejar siendo negro. Se trata del detener y cachear. Se trata de la
discriminación. Se trata del incendiar iglesias negras. Se trata del Las Vidas
de los Negros Importan. Eso, tristemente, no ha cambiado. Te recuerda que, en
relación con la cuestión racial, nuestro trabajo como seres humanos nunca
termina.
—
Publicado en cooperación con Newsweek / Published in
cooperation with Newsweek