Denuncia la HRW fracaso de México en cuidado de niños migrantes

El año pasado, autoridades mexicanas
detuvieron a más de 35,000 niños migrantes procedentes de Guatemala, El
Salvador y Honduras, países que cuentan
con unas de las tasas de asesinatos más altas del mundo. De acuerdo
Human Rights Watch (HRW) el gobierno de este país ha fallado en la
protección de esos infantes.

De esos niños, que en su mayoría podrían
calificar a protección legal como refugiados, solo un pequeño número busca recibir ese estatus. Por ello, el
gobierno ha fallado en identificar a los menores que pueden calificar para
recibir asilo, apuntó en un reporte el grupo.

La mayor parte de los menores detenidos el año pasado
viajaban solos. De su totalidad, solo el 1 por ciento de los niños recibieron estatus de
refugiados en México, dijo la HRW en su informePuertas cerradas: El fracaso de México en la protección
de niños refugiados y migrantes de América Central.

Según Michael Bochenek, asesor jurídico principal de los
derechos del niño para HRW esto solo de muestra que “En realidad sólo unos
cuantos reciben asilo, lo que refleja que, a pesar de que los niños y adultos
de América Central afrontan serias amenazas, el gobierno no está tomando
debidamente en consideración sus solicitudes”.

El asesor dijo también que si bien la legislación
mexicana en ese rubro“es excelente y se basa en las normas internacionales
para proporcionar todas las medidas de protección, en la práctica la realidad
es otra y ni siquiera uno por ciento de quienes solicitan refugio son
beneficiados con ese derecho”.

Recuentos
del paso en la frontera

En el informe se agregan recuentos de
adolescentes entrevistados por HRW. Uno de ellos es Edgar V., quien contó que abandonó
Honduras para escapar de unos pandilleros que lo obligaban a unírseles.

‪“Salí de Honduras por culpa de problemas
con la pandilla. Querían que me uniera a ellos y yo no quería, así que tuve que
huir”. “Vinieron a mi casa y me dijeron
que me uniera a la banda”, dijo. “Me
pegaron. Me golpearon y me caí al suelo. A partir de entonces, ya no me
golpearon, pero amenazaron a mi madre. Dijeron que me matarían a mí y a mi
madre”.

Su madre lo llevó a la estación de policía
a presentar una denuncia y después Edgar tuvo que esconderse en un refugio para
misioneros donde pasó dos meses y 21 días.

“Tenía que estar allí para mi protección,
porque [la pandilla] me estaba buscando. Pero me habría pasado allí toda la
vida. Hubiera perdido el resto de mi adolescencia. No hubiera podido estudiar.
Me hubiera hecho adulto y no sabría nada. Me dije que no podía hacer eso y que
tenía que marcharme”, contó a la organización.

Muchos niños no piden asilo a México porque
su destino final es Estados Unidos, declaró Humberto Roque, subsecretario de
Población, Migración y Asuntos Religiosos de México. Dijo que su meta
fundamental es alcanzar a sus padres, quienes ya se encuentran allá.

“No tenemos problemas en otorgar el
estatus de refugiado a personas, incluidos niños, que se hallan en situaciones
vulnerables”, dijo Roque a la Fundación Thomson Reuters.

De acuerdo a HRW los niños detenidos en
México son enviados a instalaciones parecidas a prisiones. El gobierno mexicano
dice que los menores eran detenidos allí como último recurso, y por no más de
tres días.

“Siempre
intentamos colocar a los niños en instalaciones privadas y estatales y
refugios, pero cuando el sistema está saturado, los niños son llevados a centros
de inmigración”, explicó el subscretario.

Con información de agencias