Región no muy transparente

Ciudad de México.—Vista aérea del volcán Pico de Orizaba, cubierta por una densa capa de esmog, captada el pasado 17 de marzo. Desde hace década y media la capital de México no registraba niveles de contaminación tan altos que forzaran a las autoridades a decretar la fase I del plan de contingencia ambiental, por lo que miles de ciudadanos fueron obligados a no usar automóvil durante varios días, mientras que a las empresas se les forzó a reducir sus emisiones industriales en un 40 por ciento. El velo gris que cubrió la Ciudad de México alcanzó concentraciones de ozono de más de 190 puntos, un hecho que no sucedía desde 2002. Empero, ya en la década de 1990 los niveles de contaminación eran tan altos que la Organización de las Naciones Unidas declaró la capital mexicana como la ciudad más contaminada del mundo, aunque las cifras disminuyeron con los planes de modernización del transporte público y programas como el “Hoy no circula”. Tan sólo en 2010, la mala calidad del aire provocó la muerte de más de 20 000 personas en todo el país, según el último Informe Nacional de Calidad de Aire.