Con danzas, luchas y tesgüino celebran rarámuris la Pascua

Con danzas milenarias, luchas cuerpo a cuerpo “entre fariseos y soldados”; el consumo compartido del
tesgüino, así como, la quema de Judas, unas 300 familias del Asentamiento Indígena “El Oasis”
concluyeron ayer la festividad de la Pascua del Señor.
Ataviados con taparrabo, huarache de suela ligera y correa hasta los tobillos, su collera a la cabeza,
manchas de pintura blanca en todo su cuerpo y portando palos multicolores, terminaron prácticamente
tres días de danzas ofrecidas a Dios por el perdón de sus pecados.
Los danzantes, en su mayoría hombres adultos, jóvenes y niños, bailaban en círculos al ritmo de tres
tambores, se desplazaban de izquierda a derecha y viceversa en la cancha del asentamiento.
Al grito del principal, formaban una fila de dos en dos y se desplazaban grupalmente por la plancha
deportiva, para luego separarse e iniciar su participación individual.
Ante el incesante retumbar de sus instrumentos, danzantes salían del ritual y daban oportunidad a otros.
Hubo ocasiones en que tarahumares que no portaban su vestimenta ritual, animados por la festividad y
la ingesta de tesguino o cerveza, se introducían entre los danzantes.
La gobernadora indígena, Juana Moreno, dijo que las danzas de los rarámuris, se ofrecen a Dios por el
perdón de sus pecados y porque le vaya mejor a su familia y que haya buenas cosechas.
Muchos indígenas del asentamiento no piden por las cosechas, porque nacieron aquí y no saben del
cultivo de alimentos, sólo sus padres que vinieron de la Sierra Tarahumara, apuntó.
Después de varias horas de danzas, los tarahumares pararon su ritual para comer menudo y tesgüino
elaborado especialmente para esta fiesta.
Trasladaron al menos tres botes de 20 litros cada uno llenos de menudo y dos de tesgüino que fue
repartido entre los asistentes.
Informaron que la bebida elaborada a base de maíz y su consumo permanente durante el ritual de
Pascua, obedece a una tradición en la etnia rarámuri.
Luego de alimentarse y beber, reanudaron sus danzas por cerca de 45 minutos para luego enfilarse a las
inmediaciones del asentamiento, donde de inmediato iniciaron una lucha cuerpo a cuerpo entre
“fariseos y soldados”, con el objetivo de vencer al mal, en la que participaron hombres adultos, niños y
hasta mujeres.
Informaron que los indígenas pintados eran los soldados quienes defendían al bien, en tanto que los
fariseos, eran otros rarámuris que no portaban la vestimenta especial para la fiesta.
Se aferraban de la cintura del otro, para internar levantarlos, hacer perder el equilibrio y provocar su
caída al suelo. Quien lograba caer sobre el otro, resultaba vencedor.
Las peleas eran espontáneas, por lo que cualquiera podía retar a un tercero y buscar que venciera el
bien sobre el mal.
Los niños jugaban también un papel importante, ya que ayudaban en la lucha cuerpo a cuerpo a los
soldados, para hacer que los fariseos rodaran por el suelo.
Una mujer en evidente estado de embriagues jalaba los faldones de otras mujeres para provocar la pelea
y les decía “vente a ver quien es más chingona”, unas no accedieron a pelear, pero hubo unas más que
se dejaron llevar por la festividad.
La mujer “tomada” ganó un par de veces a otras rarámuris a pesar de su estado inconveniente, lo que
causaba risas. Una de las perdedoras, volvió a la lucha y pudo vencer a su contrincante.
Al levantarse del suelo y la tierra, las mujeres sacudían sus faldones y se ceñían nuevamente su larga
cabellera negra.
En todas las peleas, tanto el ganador como el perdedor, nunca perdieron el sentido de la festividad y no
continuaron sus diferencias, de hecho, ninguno le pegó a otro cuando ya estaba tirado. Sólo se
levantaban riendo y sacudiéndo el polvo.
La participación en este punto fue tanta, que caían en forma repetida unos luchadores arriba de otros.
Después de unas 50 peleas entre el bien y el mal, se dio la instrucción de volver al asentamiento para
participar de la última parte de la festividad, la quema del Judas.
Niños, adolescentes y adultos entraron al patio del asentamiento, jaloneando un mono de trapo, hasta
que uno de ellos lo llevo a un rincón para prenderle fuego.
La quema de Judas, se hace en castigo por la traición que le hizo a Jesús vendiéndolo por 30 monedas y
provocar su muerte en la cruz.
Por toda la tarde, continuaron festejando la Pascua del Señor; son el único pueblo autorizado por la
Santa Sede para celebrar este ritual durante el día del Sábado Santo y no por la noche como es la
tradición católica universal.