En la última década, los nadadores de todo el mundo le han
dado la espalda a las albercas aburridas a favor de los casi ilimitados lugares
naturales del planeta donde nadar. Así como los surfistas entrecruzaron el orbe
en la década de 1970 en busca de las mejores olas, los nadadores ahora se
mueven, viajando por el mundo para hallar nuevos lugares donde sumergirse.
La
experiencia de nadar al aire libre fue lo que motivó la revolución al
principio: el redescubrir cómo se sentía estar en un río, o lago, o mar; cómo
la inmersión lograba hacerte sentir en calma y animado al mismo tiempo. Los
nadadores a menudo hablan de cómo hallan su “punto de inmovilidad” a través del
agua, cómo los sacude de vuelta a la vida. Ellos dicen que nadar los ayuda a
hallar su “tribu”, forjando conexiones profundas con otros nadadores y con el
paisaje que los rodea cuando nadan.
La oportunidad de disfrutar de partes nuevas del mundo
natural es lo que más entusiasma a mucha gente en la comunidad del nado
salvaje. Ya sea un estanque fluvial a pocas millas de tu casa, o un uadi en
Omán, el agua le permite a la gente común descubrir algo nuevo. Hay ríos que
nadar con la corriente, mares que cruzar, y remotos lagos montañeses que
catalogar. Puedes bañarte en hoyos en el hielo, bogar en estanques fluviales y
cascadas y escapar al inframundo de un turquesa brillante de los cenotes.
No deja de ser una pena que el término nado salvaje
siquiera exista. Después de todo, esta es una actividad casi tan vieja como la
humanidad misma. Espero que lo salvaje se elimine con el tiempo. Convirtamos a
los “nadadores de alberca” en los atípicos. He aquí algunos de los mejores
lugares al aire libre donde nadar para inspirarte a que te unas a la
revolución.
EL ESTUARIO DEL DART, DEVON, INGLATERRA
El nado con la corriente no puede ser más espectacular que
en el río Dart en Devon, Inglaterra. Es uno de los nados británicos más
icónicos: flanqueado por robles viejos y colinas ondulantes, la Sociedad de
Nado al Aire Libre Dart 10K es una educación en agua y paisaje. El curso de 10
kilómetros –apenas poco más de 6 millas– es una prueba de resistencia, tal vez
el equivalente en natación a la maratón. La ruta comienza estrecha y el agua
allí es relativamente potable; se vuelve más salobre conforme el río se
ensancha y cuanto más se acerquen los nadadores a la costa. El curso está
marcado por hitos naturales: un árbol de cormorán, las Curvas de Sharpham, la
entrada a un estuario enorme. Conforme avanzan juntos con la corriente, los
nadadores se vuelven más una comunidad en vez de competidores. La Sociedad de
Nado al Aire Libre incluso ha inventado su propio sustantivo colectivo para
nombrar la experiencia: una alegría de nadadores.
EL CRUCE CONTINENTAL A NADO DEL BÓSFORO, ESTAMBUL
Una vez al año, casi 2000 personas acuden a las aguas del
Bósforo –un estrecho marino que corre a través del centro de Estambul y
usualmente opera como un importante canal de navegación– para una carrera anual
de nado. Cada julio, desde 1988, la ciudad ha abierto el estrecho para el Cruce
Continental a Nado del Bósforo, el cual comienza en el lado asiático de
Estambul y termina en el lado Europeo. Los enormes buques aljibes son retenidos
en ambos lados del curso de 4 millas para permitir el avance de la carrera. El
agua en sí es clara y rápida. Acepta todo consejo que te den los otros
nadadores con respecto a evitar las contracorrientes (corrientes arremolinadas)
alrededor de una isla en el medio, y cuando empezar a dirigirte a la línea de
meta para evitar que la corriente poderosa te arrastre lejos de ella. Pero al
ver que nadas bajo dos de los enormes puentes emblemáticos de Estambul,
recuerda tomarte un minuto para simplemente disfrutar de la vista.
ESTUARIO DE SELJAVALLALAUG, ISLANDIA
Islandia es un paraíso para los nadadores, lleno de
cuencas y estuarios calientes que aprovechan la energía geotérmica de la isla,
ofreciendo nados cálidos en un clima frío. Puedes nadar en ríos calientes,
pasar zumbando en toboganes de agua y bañarte en cuencas calientes que están
señalizadas en las carreteras por todas partes. La mayoría de las cuencas
calientes son gratuitas (y tienen refugios cambiantes para protegerte de los
vientos helados), aunque pueden variar desde estuarios construidos a propósito
hasta tubos de queso rehabilitados.
Uno de mis nados favoritos es la alberca más antigua de
Islandia: una alberca de 92 por 32 pies escondida en el valle Seljavellir al
sur del país. Llena de caliente agua de manantial, la alberca fue construida en
1923 para enseñar a nadar a los islandeses. Ocupa la que es posiblemente la
ubicación más asombrosa de cualquier alberca en la Tierra: en un lado hay un
acantilado rocoso, mientras que el otro lado lleva al valle fluvial. Para
llegar allí debes caminar de 10 a 40 minutos desde el estacionamiento al final
de un camino de grava, y puedes saltar entre las rocas a todo lo largo de las
playas de arena negra del río Laugara. Es un lugar abierto, tranquilo y alegre,
y cuando el sol brilla, el agua toma el color del pasto fresco de la primavera.
En lo alto hay montañas cubiertas de nieve y un río de deshielo que corre por
una hondonada en etapas. No hay salvavidas ni reglas, excepto, tal vez, ser
amistoso con los otros bañistas y llevarte toda su basura (y tal vez la de
alguien más, si la ves.)

CALIENTE Y FRÍO: Las albercas de Islandia, como la
Seljavallalaug, usan energía geotérmica. El agua cálida en climas fríos hace
del país un paraíso para los nadadores. FOTO: ANNA GORIN/MOMENT RF/GETTY
LAGOS FINGER, NUEVA YORK
Viñedos exuberantes, veranos cálidos, águilas calvas,
amaneceres épicos, senderos para andar a pie y en bicicleta: los lagos Finger
al norte de Nueva York ofrecen una miríada de placeres antes de que siquiera
empieces a nadar, pero los lagos aquí gritan: “¡Nádame!” Y los pontones, las
playas interiores y casas de intercambio reciben familias. Mi viaje ideal sería
rentar una casa con un embarcadero privado, quizá incluso un kayak libre, en
Seneca o Cayuga, para las aventuras de nado. Prueba AirBnb o FlipKey para las
propiedades.
CENOTES, YUCATÁN, MÉXICO
En el área de Yucatán al sureste de México, los ríos a
veces son tragados por entero. El lecho de roca calcárea es tan porosa que la
roca colapsa, exponiendo estanques subterráneos, conocidos como cenotes. Estos
estanques eran considerados sagrados en la antigua cultura maya y a menudo se
usaban para ofrendas sacrificiales. Filtrada naturalmente por la roca que la
rodea, el agua es fría y clara.
Si has sido lo bastante afortunado de toparte con un
cenote, sabrás que son una de las sorpresas más maravillosas de la naturaleza:
sobre el suelo se hallan maleza selvática, tierra y polvo; debajo, un mundo subterráneo
de un azul brillante, con raíces de árboles sirviendo de columpios y escaleras.
Mientras flotas bocarriba y miras el cielo, la vista enmarcada por enredaderas
colgantes y gigantescos árboles tropicales, posiblemente sea el punto máximo de
cualquier viaje a Yucatán, aunque el tequila de la región tampoco es malo.
Veinticinco años después de mi primer encuentro al azar
con un cenote, anhelo regresar para hacer un mapa. Por estos días, los cenotes
a menudo están señalizados, con andadores y dentro de parques ecológicos.
Algunos nadadores y buceadores se aventuran en los sistemas de cuevas con faros
y antorchas. En mi lista para visitar: cenote Azul, cenote Dzitnup, cenote Dos
Ojos, cenote Sac Actun y cenote Yokdzonot. Ve fresco y recién bañado –el desodorante
y el bloqueador solar dañan la biota– y acude temprano en la mañana antes de
que lleguen las multitudes.
UADIS, OMÁN
En los desiertos de Omán, a veces te puedes topar con un
oasis impresionante: agua verde-azulada en medio de sumideros dorados. Los
uadis (la palabra árabe para “valle”) usualmente están secos pero pueden
contener agua en la temporada de lluvias. Algunos incluso son alimentados todo
el año por manantiales naturales. A una caminata de unas 40 millas de Mascate,
la capital de Omán, está el uadi Shab, un lugar popular para nadar y hacer
parrilladas. Empieza por vadear a través de los estanques al fondo de altísimos
cúmulos de rocas hasta que llegues a lo que parece ser un muro impenetrable de
roca. Una inspección cuidadosa revelará una grieta a través de la cual nadar;
al otro lado hay una cueva llena de agua con una cascada. “Si eres afortunado,
verás el sol filtrándose por el techo y el arcoíris que crea”, dice un nadador.
Otros uadis que ofrecen un lugar para un nado discreto: uadi Damm, sumidero
Bimmah y uadi Hawasinah. En el uadi Bani Khalid, que es alimentado por un
manantial natural, hay lugares para días de campo y cafeterías. Dos
advertencias: los uadis son proclives a crecidas súbitas, las cuales pueden ser
fatales; y en Omán la costumbre es nadar en camiseta y shorts.
HOYOS EN EL HIELO, LAPONIA, FINLANDIA
Una moda de nadar en hielo se extiende por el Reino Unido,
Sudáfrica y EE. UU., y junto con ella, ha florecido una cadena internacional de
galas de nado en hielo. Pero la idea de hacer un hoyo en el hielo grueso de un
lago –simplemente porque meterte te hará sentir de maravilla– no es novedoso en
Finlandia, Siberia, Suecia, China o muchos otros países bálticos y nórdicos.
Finlandia está en mi lista de lugares para nadar antes de
morir, porque hay tantísimos lagos que durante los meses veraniegos
prácticamente se puede nadar a través de todo el país. Puedes quedarte en casas
veraniegas finesas en una isla diminuta. Sin embargo, con el invierno comienza
la verdadera diversión. Las saunas tienden a hallarse cerca de los hoyos en el
hielo, permitiendo al bañista calentarse y enfriarse, todo en un ambiente
controlado. La combinación de lago congelado, paisaje nevado épico, hoyo en el
hielo y sauna humeante es invencible, y en Laponia, la región más al norte de
Finlandia, las posibilidades de entrever las auroras boreales le añaden una
emoción extra. La mayoría de los hoyos en el hielo son mantenidos por clubes
locales, por lo cual los turistas no siempre pueden tener acceso. Pero conforme
más turistas empiezan a visitar Finlandia con la esperanza de hacer un poco de
nado en hielo, el país está abriendo más y más ubicaciones. Mientras tanto, el
Centro Fell Kiilopää cercano al poblado de Saariselkä al norte de Finlandia
tiene habitaciones de hotel y cabañas que te permiten disfrutar del nado en río
y las saunas humeantes con estilo.
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Kate Rew es la autora de “Wild Swim”, un libro
sobre nadar alrededor del Reino Unido y fundadora de la Sociedad de Nado al
Aire Libre, un colectivo mundial de nadadores. Ella también fundó WildSwim.com,
un mapa de colaboración abierta con más de mil lugares para nadar desde
Mongolia hasta México.
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Publicado en cooperación con Newsweek / Published in
cooperation with Newsweek