Nestora advierte que buscará libertad de más de 500 presos políticos de México

Pasadas las 9:30 horas este viernes, Nestora Salgado García, excomandanta de la Policía Comunitaria de Olinalá, Guerrero, daba sus primero pasos fuera de prisión, luego de que durante 31 meses permaneció encarcelada, acusada del secuestro de 53 personas.

Sin pruebas contundentes en su contra, las autoridades decidieron dejarla en libertad luego de que sus abogados, integrantes de la asociación civil Red Estratégica en Derechos Humanos, lograron comprobar su inocencia. El argumento principal para finiquitar su liberación fue que las detenciones que ejecutó fueron en cumplimiento de su encargo de comandanta de la Coordinadora Regional de Autoridades Comunitarias-Policía Comunitaria (CRAC), órgano de seguridad y justicia ciudadano, y no en un acto lucrativo o delictivo.

Los jueces a cargo, Juez Primero y Jueza Segunda del Distrito Judicial de Morelos, con sede en Tlapa, Guerrero, decretaron la libertad respecto de las tres causas penales que la mujer de origen indígena enfrentó (05/2014, 196/2013 y 48/2014). También decidieron en torno a las tres órdenes de aprehensión que le fueron notificadas de último momento, no obstante que desde hace mucho se sabía de su existencia.

Foto: ALFREDO ESTRELLA / AFP

Nestora abandonó el penal de Tepepan portando su uniforme de Policía Comunitaria, bordado y mandado a confeccionar exclusivamente para este momento. Lucía sonriente, radiante. Afuera la esperaban un centenar de personas, en su mayoría familiares, miembros de su policía y representantes de medios de comunicación.

Entonces, resguardada tras una valla humana, agradeció el granito de arena que cada persona aportó para lograr la tan ansiada libertad. Enfatizó, asimismo, que su lucha “no es con partidos políticos, sino con el pueblo”. Nestora pidió por la paz y la unidad, pues sólo así, dijo, “es posible alcanzar la justicia”.

Una vez concluido el breve acto frente a prisión, Nestora se dirigió a la conferencia de prensa programada en el Centro ProDH en la Ciudad de México, en punto de las 12 horas. Su petición expresa fue trasladarse en el mismo camión que sus policías; no tener ningún trato especial.

A las personas que ayudaron en la coordinación de las actividades programadas por su liberación, Nestora solicitó que en la reunión con los medios de comunicación se diera voz a las esposas de otros presos políticos de la CRAC, a un representante del Comité Nacional por la Libertad de los Presos Políticos, así como a sus policías y miembros de su familia. Así fue.

La última en tomar la palabra fue ella. De pie, con tono de voz firme, la lideresa indígena manifestó su agradecimiento “a todas las personas que aportaron para su libertad” y advirtió que su excarcelamiento es sólo el primer paso de su lucha; el siguiente, dijo, “es lograr la libertad de los más de 500 presos políticos que existen en el país, entre ellos nueve miembros de la CRAC”. En este sentido, enfatizó en la necesidad de emprender una campaña por la libertad de todas estas personas.

Foto: ALFREDO ESTRELLA / AFP

“Estoy aquí, demostrando mi inocencia”, “me quitaron años de mi vida por un delito que no cometí”, pronunció Nestora en diversos momentos de su discurso. Aseguró, asimismo, que su único delito fue pedir justicia y seguridad para su pueblo, además de evidenciar, en su papel de comandanta de la Policía Comunitaria de Olinalá, la existencia de redes de trata y de explotación infantil.

Nestora habló del “terrible daño psicológico” que le causó la prisión, sobre todo durante su reclusión el Centro Federal de Readaptación Social de Tepic, Nayarit, en donde permaneció en total incomunicación y asilamiento, sin libros, sin siquiera un peine para cepillar su cabello. “Conmigo se ensañaron. Me hicieron lo que quisieron solamente por defender a mi pueblo”, denunció.

La madre de tres hijas advirtió que no lucha sigue, que no se vende y que no pretende ningún cargo en la política.

Finalmente pidió al pueblo mexicano apoyo para la dignificación y el respeto de su policía comunitaria que, según detalló, está integrada por campesinos y padres de familia comprometidos con la seguridad de la comunidad.