Para la mayoría de los
fumadores empedernidos, romper con la colilla es algo difícil de hacer. Pero como
con cualquier relación tóxica, a veces es mejor cortar los lazos completamente
y no permitir que la aventura se prolongue lo suficiente para provocar todavía
más daño.
Una nueva investigación
descubrió que los fumadores quienes de verdad quieren apegarse a su política de
cero cigarrillos simplemente deberían elegir una fecha para dejarlo y apegarse
a ella, en vez de reducir gradualmente el número de cigarrillos fumados en un
período de tiempo determinado.
Un artículo publicado el 14 de
marzo en los Annals of Internal Medicine sugiere que sufrir síndrome de
abstinencia está vinculado con el mayor grado de éxito cuando los fumadores
empedernidos dejan el hábito: los fumadores en el estudio que lo dejaron
abruptamente tenían 25 por ciento más probabilidades de dejar de fumar por
completo a largo plazo.
El estudio involucró a 697
fumadores adultos cuya meta principal era ser no fumadores; algunos trataron de
dejar el hábito abruptamente y la otra mitad trató dejar de fumar gradualmente.
(Los participantes del estudio fueron asignados al azar a uno de los dos
grupos.) Después de recibir asesoría de una enfermera, los participantes del
estudio en el grupo de cese abrupto eligieron una fecha para dejarlo. Los
participantes del grupo de cese gradual en el tabaquismo plantearon reducir su
hábito de fumar en 75 por ciento en el curso de dos semanas antes de la fecha
para dejarlo que ellos eligieron, también después de asesorarse con una
enfermera. Todos los participantes en ambos grupos recibieron terapias de nicotina
como parches, pastillas y otros productos para ayudar a reducir el ansia de
cigarrillos.
Los investigadores hallaron que
para la cuarta semana, 39.2 por ciento en el grupo de cese gradual se
abstuvieron del cigarrillo contra 49 por ciento de los que sufrieron síndrome
de abstinencia. A los seis meses, 15.5 por ciento de los participantes en el
grupo de cese gradual había dejado de fumar por completo en comparación con 22
por ciento de quienes lo dejaron al instante.
Una investigación previa
publicada en el Journal of Consulting and Clinical Psychology sugiere que el
cese gradual no es muy efectivo porque la gente que elige desengancharse
lentamente de la nicotina podría verse tentado a prolongar el tabaquismo un
poco más y alargar el proceso de dejarlo. Otro estudio en Addiction halló que
para que los programas de cese gradual funcionen, la motivación de dejarlo en
realidad necesita existir; los fumadores que eligen este tipo de plan tal vez
no estén comprometidos del todo con renunciar a los cigarrillos.
Actualmente, las directrices de
salud pública del Servicio Público de Salud de EE UU y los Centros de Control y
Prevención de Enfermedades de EE UU recomiendan el dejarlo abruptamente como el
programa de cese de tabaquismo más efectivo.
Sin embargo, el cese gradual
todavía podría funcionar en algunos fumadores que quieren dejarlo completamente
en algún momento en el futuro. “Los programas de cese gradual todavía valen la
pena si aumentan el número de personas que tratan de dejarlo o aceptan apoyo y
medicación mientras lo intentan”, escriben los investigadores.