El exmandatario brasileño Luiz
Inacio Lula da Silva asumirá un ministerio clave en el gobierno de su sucesora
Dilma Rousseff, con la misión de frenar la hemorragia de un gobierno que se
tambalea entre acusaciones de corrupción y una crisis económica.
El exmandatario, de 70 años y
fundador del Partido de los Trabajadores (PT) estará a cargo del ministerio de
la Casa Civil, un puesto equivalente al de Primer Ministro y de gran influencia
en toda la acción gubernamental del país.
A partir del próximo martes Lula
reemplazará a Jaques Wagner, que pasará al gabinete personal de la presidencia
de la República.
Legisladores del partido de
izquierda, PT, habían anticipado la noticia. Fuentes del Palacio de Planalto
dijeron que la intención es formar un “gobierno de notables”, con el
retorno de algunas figuras que ocuparon cargos ministeriales durante los dos
mandatos de Lula entre 2003 y 2010.
El exmandatario tendrá la tarea
inmediata deevitar que los volubles diputados del
Partido do Movimento Democrático de Brasil (PMDB), de centro, actualmente
aliados del PT, abandonen el barco del Gobierno en el momento decisivo.
El carismático expresidente debe
de frenar una potencial diáspora de aliados de la coalición de gobierno, que le
permita bloquear un pedido de juicio de destitución contra Rousseff en el
Congreso por supuesta adulteración de cuentas públicas, mientras él mismo
enfrenta investigaciones ligadas a un megafraude en la estatal Petrobras.
Huida
La oposición consideró que la
entrada de Lula al gobierno es una maniobra para protegerlo de la justicia
ordinaria.
“En lugar de dar
explicaciones y asumir sus responsabilidades, el expresidente Lula prefirió
huir por la puerta de atrás. Va a asumir un ministerio para asegurarse el fuero
parlamentario (…). Es una confesión de culpa y una bofetada a la sociedad. La
presidenta Dilma, al invitarlo, se torna su cómplice”, afirmó el líder del
opositor Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB) en la Cámara de
Diputados, Antonio Imbassahy.
“El capítulo final de esta
historia será su impeachment”, agregó.
La Corte Suprema sesionaba esta
tarde para definir el formato en que debe tramitarse el juicio político, lo que
desbloquará el proceso congelado por unos recursos judiciales. Esa decisión
habilitaría a la Cámara de Diputados a instalar la comisión que analizará en
primer lugar si hay argumentos para iniciar el proceso.
“El expresidente inicia en
la Casa Civil su tercer mandato y la presidente termina su segundo. No hay como
darle otra lectura, esto es grave. Creo que el gobierno se hunde aún más (…)
El enorme rechazo de la presidente Dilma se suma ahora al rechazo del
presidente Lula”, dijo Álvaro Dias, senador del Partido Verde.
Mientras el PT prende velas para
que el padre del milagro socioeconómico brasileño reanime la atribulada
gestión, el país se debate en una recesión económica que podría ser la
peor en un siglo. El PIB brasileño se contrajo 3.8 por ciento en 2015 y las
previsiones del mercado son que caerá otro 3.5 por ciento en 2016, mientras que
el desempleo es de 7.6 por ciento y la inflación supera los dos dígitos.
Tres horas después del primer
anuncio, la bolsa de Sao Paulo retrocedía 0.11 por ciento a 47.079 puntos y el
real perdía 0.69 por ciento a 3.79 por dólar.
Lodo
En Brasilia aún resuenan las
acusaciones de corrupción de un senador del PT procesado por obstaculizar la
investigación del escándalo de Petrobras, que fueron desclasificadas el martes
y regaron de sospechas a gran parte del arco político, Lula y Rousseff
incluidos.
En su testimonio, Delcidio
Amaral, exlíder del PT en el Senado, dijo que Rousseff ordenó sobornarlo para
que no colaborara con la justicia y que Lula intentó interferir en la causa.
De acuerdo con Amaral, el
ministro de Educación, Aloizio Mercadante, le habría insinuado apoyo a cambio
de que no colabore con las autoridades, pero el senador rechazó la oferta y decidió
delatar a otros involucrados a cambio de una reducción de su eventual condena.
Su declaración fue aceptada por
la Corte Suprema, lo que da luz verde a la fiscalía de la República para
iniciar investigaciones sobre los mencionados, que incluye al líder de la
oposición, el senador Aecio Neves (PSDB), y el actual vicepresidente de Brasil,
Michel Temer.
En un clima de conmoción
política agudizado por una multitudinaria protesta que el domingo pasado
congregó millones de personas para pedir la dimisión de Rousseff, el PT
responderá con una marcha este viernes, que será una prueba del respaldo social
con que puede contar aún la impopular Rousseff.
Con
información de AFP