En el gobierno de Duarte, deuda y violencia continúan

El gobierno de Veracruz, encabezado por el priista Javier
Duarte, sigue envuelto en problemas por adeudos a diversas instituciones. Más
aún, el problema de la violencia que lo coloca entre las entidades más
peligrosas del país dista mucho de estar resuelto.

Esta vez la rectora de la Universidad Veracruzana, Sara
Ladrón Guevara, exige al gobernador de
la entidad, Javier Duarte, que se paguen los adeudos gubernamentales a esa
universidad.

Los conceptos de esos pagos son por prestaciones laborales y
del entero Impuesto sobre la Renta, retenido a los trabajadores de esa casa de
estudios y el cual se adeuda desde agosto de 2014. La rectora dijo también que el gobierno
estatal aún no hace entrega a la Secretaría de Hacienda de mas de mil millones
de pesos que esa administración obtuvo por los gravámenes que impuso sobre los
salarios de los trabajadores de la universidad.

Sobre este efecto hay versiones contradictorias. Mientras
que la Universidad mantiene que un oficio prueba que el gobierno estatal
“enteraría a nombre y a cuenta de la Universidad Veracruzana en su totalidad, los pagos
que se encuentren pendientes a su cargo, por concepto del Impuesto sobre la
Renta retenido por sueldos y salarios correspondiente a los ejercicios fiscales
2014 y 2015”, Javier Duarte afirma lo contrario.

El gobernador afirma que es a la universidad a la que le
corresponde el pago de esos adeudos. La
deuda ha ascendido en 2016 a 265.5 millones de pesos, de los cuales, según el
comunicado de la rectora, la
administración del estado solo ha cubierto 40 millones de pesos.

La deuda, dice la rectora, ha sido claramente reconocida por
el gobierno de Duarte de Ochoa. Los 452 millones de esta corresponden al
presupuesto federal que se entregó a la Secretaría de Finanzas y Planeación del
Gobierno de Veracruz (Sefiplan), pero que jamás llegó a las arcas de la
Universidad.

Además, ya no hay
sacerdotes en zonas conflictivas de Veracruz

En Tierra Blanca, Veracruz, que había estado
recientemente en la atención nacional por el secuestro y asesinato de cinco
jóvenes por parte de la policía desea localidad que tenía nexos con criminales
de la zona sigue siendo un lugar difícil para quienes ahí habitan.

“A mí me amenazaron hace poco, el que me llamó al
teléfono de la parroquia se presentó como ‘El Comandante’. Me dijo que él
mandaba en la zona y que tenía órdenes de levantarme. Vivimos con el Jesús en
la boca. Tierra Blanca es foco rojo a nivel nacional. La gente se tiene que ir
de la ciudad porque no se siente a gusto”, dice al respecto el sacerdote Miguel
Gómez Espinosa.

La situación es tal que ningún presbítero se ha acercado a
la comunidad. Uno de los padres de los jóvenes víctimas del secuestro señala
que en los meses desde el suceso ningún sacerdote los ha visitado.

“Quisiera saber
por qué nos han dejado solos. Desconozco si también tienen miedo o simplemente
no les interesa nuestro caso”, afirmó para Sin Embargo.

El padre Gómez Espinosa es el único de los tres
sacerdotes aún en la localidad que habló del caso. “Yo estuve presente en la misa que ofició el
obispo de Veracruz, Felipe Cruz Gallardo. Escuché en su momento a las familias,
pero tampoco podemos tener injerencia de otra manera porque no sabemos la
verdad. Comentamos lo que nos da el periódico y la televisión”, declaró.

“Apenas fui a una imprenta de Veracruz para encargar mi
propaganda para la feria patronal y la señorita que atendía me dijo: ¡Ay padre!
es de Tierra Blanca, yo por allá no me paro ni porque me paguen. Y bueno dicen
que si el río suena es porque lleva agua”, continuó el sacerdote.

“Realmente no
sabía que seguían ahí los padres. Creí que ya se habían marchado a sus casas.
Pero ahora me doy cuenta que su lucha va en serio. Y, bueno, yo voy a los
hospitales a ver enfermos, a las cárceles a ver presos, pero nunca he ido al
ministerio público. No sé si podré asistir”, agrega.

Con información de La Jornada y Sin Embargo