Muy interesante cerró la semana para la economía global
con el anunció del Banco Central Europeo (BCE) sobre la reducción de la tasa de
interés de refinanciamiento a cero por ciento. Esto significa que, a partir de
ahora, el dinero no tendrá ningún costo para los bancos comerciales que le
soliciten financiamiento al BCE. Es una decisión trascendente no sólo para la
existencia de la Eurozona, sino para la bitácora de las grandes crisis
económicas de la humanidad.
La finalidad de esta medida es que, gracias al dinero
“regalado”, los bancos presten más dinero a las familias y a las empresas, para
que estas, a su vez, aumenten sus niveles de consumo e inversión,
respectivamente. De cumplirse la premisa, la lógica y la esperanza radican en
que ello impulsará la actividad económica de la región, a la par de los
indicadores principales, como el de la ínfima inflación que tanto preocupa a
los funcionarios europeos.
Cierto es que una baja en el costo del dinero debiera de
incentivar la economía, pero para ello es necesario que sea significativa
dentro del contexto que se vive; me refiero a que la baja fue de 0.05 por
ciento a 0.00 por ciento. Vaya, para fines prácticos, el costo del dinero que
presta el BCE ya era nulo. Se trata de una medida más, dentro de la seguidilla
de decisiones inefectivas que las autoridades económicas del viejo continente
vienen tomando desde 2008 y 2011 a la fecha.
En opinión de su escribidor, la decisión sólo quedará para
el anecdotario, pues como le escribía, la baja ya no representa gran cosa para
una economía que acumula años de estancamiento.
Sucede que el problema en Europa no es que el dinero esté
muy caro y que por eso no haya consumo e inversión, y que entonces se puede
resolver abaratando —regalando en este caso— el acceso al crédito. La realidad
para los agentes económicos reside en que sus niveles de endeudamiento son muy
altos, y sus expectativas sobre el porvenir, muy pesimistas, por lo que ya no
se animan a emprender nuevos proyectos, sino que se concentran en administrar
los estragos actuales.
Otra óptica consiste en que esta baja de tasa de interés es
una oportunidad para efectuar una reestructura de pasivos, mediante la
obtención de dinero regalado para pagar aquellos créditos que sí poseen un
costo financiero. Sí bien es algo factible y que de inmediato debe de ser
aprovechado por empresas y familias, el punto es que ello no incrementará la
actividad económica, sino que sólo mejorará la situación financiera de quienes
lo aprovechen. Le decía que cuando la gente no percibe buenas expectativas,
nomás no invierte ni consume, sino que se resguarda en espera de mejores
tiempos. Y precisamente es lo que sucederá con esta nueva medida: la gente
aprovechará el pequeño beneficio y volverá a la seguridad de su refugio.
Considero que la economía de la Eurozona continuará con
anemia por varios años más; los problemas estructurales como el de la
insolvencia de las finanzas públicas, el de la curva demográfica, los niveles
de endeudamiento de la sociedad o la falta de infraestructura moderna, son tan
grandes como inviables de resolver con sólo una decisión de la banca central.
La eurocrisis es permanente, nada cambia con esta decisión.
En otros temas, y al otro lado del Océano Atlántico, en
México concluimos febrero con una nueva alza en los niveles de consumo en las
tiendas departamentales y de autoservicio. El crecimiento fue de 9.6 por ciento,
siendo el tercer aumento consecutivo desde noviembre de 2015; en enero, el
índice ya había registrado 8.6 por ciento y, en diciembre de 2015 un 8.1 por
ciento.
Se trata de cifras que, según su columnista, obedecen a la
coyuntura y a la temporalidad de esas fechas y, que por eso lucen alegres y con
buena tendencia. Sin embargo, el hecho de que aún no reflejen los ajustes
financiero y económico que nuestras autoridades nos comunicaron a inicios de
febrero, no hace más que recordarnos que estamos por entrar en una
desaceleración aún más significativa de nuestro mercado interno, además de
confirmarnos que la caída será desde un balcón más alto. Al tiempo.
Amable lector, recuerde que aquí le proporcionamos una
alternativa de análisis, pero extraer el valor agregado le corresponde a usted.