SAO PAULO, Brasil.— El expresidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, se limpia las lágrimas mientras presencia una reunión organizada por sindicalistas y miembros del Partido de los Trabajadores, en el centro de Sao Paulo, el pasado 4 de marzo, donde criticó a los fiscales después de que fue detenido brevemente por la policía como parte de una investigación sobre una trama de corrupción masiva.
Al cierre de esta edición, la Fiscalía de Sao Paulo pidió prisión preventiva para el expresidente izquierdista en el marco de un proceso por “ocultamiento de patrimonio” en su contra. Ante ello, un juez de Sao Paulo deberá decidir si acepta la denuncia del Ministerio Público y ordena la detención de Lula, en un plazo que no fue precisado.
Además, los fiscales consideran que Lula violó el orden público al llamar el viernes 4 a sus seguidores a salir a las calles para denunciar la “persecución judicial” de la que es objeto. “Su detención es necesaria para el buen desarrollo de la investigación, ya que está demostrado que, debido a su condición de expresidente, puede ubicarse por encima de la ley”, subraya el documento anexo a la solicitud del proceso penal en su contra.