Y así el Súper Martes y los
caucus y las primarias del sábado han quedado atrás. Si el resto de la
temporada de primarias conserva esta tendencia, parece que la batalla por la
presidencia de EE UU será entre Donald Trump y Hillary Clinton. Cada uno
encabeza en estados ganados y conteos de delegados. Clinton ha ganado 12 de 19
contiendas, reuniendo 1 121 de los 2 383 delegados necesarios. Trump también ha
ganado 12 de 19 estados y 382 de los 1 237 delegados necesarios para ganar la
candidatura.
Un argumento en común hecho por
los precandidatos es que ellos —y no sus oponentes— son elegibles. Los ejemplos
de esta retórica se pueden ver en ambos partidos políticos. Bernie Sanders,
esperando una victoria de Trump en el bando republicano, ha dicho que Hillary
Clinton no puede derrotar a Trump en la elección general. En el bando
republicano, Marco Rubio ha declarado claramente que él es la “mejor
posibilidad” para derrotar a Hillary Clinton.
Sin embargo, ¿cuán válidas son
estas afirmaciones de elegibilidad exclusiva?
Por
qué la mayoría de los encabezados desorientan
Muchos eruditos y expertos
políticos confían en las encuestas cara a cara nacionales para llegar a una
conclusión sobre la elegibilidad. Si confiamos solo en dichas encuestas,
obtenemos algunas conclusiones interesantes.
La siguiente tabla da una
estimación del apoyo nacional para cada combinación hasta el 3 de marzo de
2016:
¿Qué conclusiones puede sacar
de esta tabla? Primero, el candidato demócrata Bernie Sanders gana en todas las
combinaciones. Segundo, Trump pierde en todas las combinaciones. Tercero, el
resultado de la elección Cruz versus Clinton no está claro, ya que ambos
cálculos están dentro del margen de error para los cálculos.
Si confiamos en estas
encuestas, entonces también necesitamos ignorar algunas cosas. Primero, la
elección general del 8 de noviembre está a muchos meses de distancia. El
verdadero grado de incertidumbre a nueve meses de distancia del Día de las
Elecciones es mucho mayor que cualquier “margen de error” reportado.
Segundo, estas encuestas
ignoran el valor del vicepresidente. Si Cruz ganara la elección y eligiera a
Rubio como su compañero de plantilla, tendría una probabilidad diferente de
ganar la elección de la que se reportaría en tales encuestas. La sabiduría
popular sugiere que el vicepresidente tiene un efecto positivo insignificante
en la contienda presidencial, pero Cruz podría elegir a Rubio como su compañero
de plantilla simplemente para retirarlo de la competencia.
Finalmente, la elección
presidencial en EE. UU no se decide con base en el voto popular a nivel
nacional. En realidad es la recopilación de 51 elecciones separadas agregadas y
sopesadas a través del Colegio Electoral.
En otras palabras, los cálculos
nacionales, aunque esclarecedores del ánimo del país como un todo, en su
mayoría son irrelevantes con respecto al resultado de la elección nacional. Lo
más importantes es cómo estas combinaciones cara a cara juegan en los estados
en disputa.
En un ensayo de publicación
reciente, presentamos un modelo de multiniveles que combinó encuestas a nivel
estatal y nacional en una sola estimación para cada estado individual. El
modelo parece ser efectivo, ya que predijo exitosamente 50 de las 51 elecciones
celebradas en los estados, además de D.C., en cada una de las tres contiendas presidenciales.
¿Qué tiene el modelo que decir
sobre las seis combinaciones cara a cara posibles? ¿El Súper Martes ayudó a los
republicanos o a los demócratas en la competencia por la Casa Blanca?
Cruz
versus Clinton o Sanders
Según las combinaciones nacionales,
Cruz no gana rotundamente ninguna de éstas. Sanders lo derrota cómodamente por
más de 14 por ciento y está dentro del margen de error contra Clinton.
Según nuestro modelo de
multiniveles, la cantidad esperada de votos electorales ganada por Cruz contra
Clinton es de solo 256. Como éstos son 14 menos de los 270 necesarios para
ganar la elección, la probabilidad de que Cruz gane en una competencia contra
Clinton es menor a 50 por ciento.
Contra Sanders, a Cruz le va
todavía peor. Él recibe solo 197, quedándose a 73 votos electorales de una
mayoría y la presidencia.
Es interesante que en una
combinación contra Cruz, Sanders gane todos los estados que gana Clinton,
además de otros tres: Florida, Misuri y Carolina del Norte. En el mapa
siguiente, los estados en rojo oscuro son ganados por Cruz en ambas
combinaciones. Los estados en azul oscuro son ganados tanto por Clinton como
por Sanders. Los estados en azul claro son ganados solo por Sanders.
La diferencia en las dos
competencias va más allá de los mapas electorales. Los estados considerados en
disputa también cambian.
Si definimos estados en disputa
como aquellos donde la probabilidad de ganar para el candidato republicano está
entre 25 y 75 por ciento, la competencia Cruz-Clinton tiene cuatro estados en
disputa: Colorado, Nevada, Nuevo México y Virginia. La combinación Cruz-Sanders
tiene dos de esos cuatro estados asegurados en la columna de Sanders, siendo
los estados en disputa Colorado, Misuri, Nevada y Carolina del Norte.
Rubio
versus Clinton o Sanders
El modelo de multiniveles
sugiere que Rubio podría ganar la contienda, pero solo si su oponente es
Clinton. En esa combinación, Rubio recibe unos inesperados 318 votos
electorales contra los 220 de Clinton. En una competencia Rubio-Sanders, Rubio
recibe unos 247 votos esperados, con Sanders recibiendo los 291 restantes.
De nuevo, Sanders gana todos
los mismos estados que gana Clinton, y añade algunos propios. Aquí, esos
estados exclusivos de Sanders son Colorado, Iowa, Michigan, Nueva Hampshire,
Nuevo México, Nevada y Virginia.
También, como en las
competencias con Cruz, Sanders se lleva la mayoría de los estados en disputa de
Clinton y los asegura como demócratas. Los estados en disputa en la competencia
Rubio-Clinton son los usuales Florida, Michigan, Nevada, Nuevo México,
Pensilvania y Wisconsin, además de los estados típicamente azules de Maine y
Oregón. Con Sanders, los estados en disputa son solo Colorado, Florida, Iowa,
Misuri y Nevada. Maine y Oregón regresan con seguridad a la columna demócrata.
Trump
versus Clinton o Sanders
Sin duda alguna, Donald Trump
es el actual favorito republicano. En esencia, lo ha sido desde que entró a la
competencia en 2015. Esto es a pesar de los mejores esfuerzos de los líderes
republicanos para destronarlo. Después del Súper Martes, Trump encabezaba la
marcha con 319 delegados. Cruz, su rival más cercano, solo tiene 226 delegados.
Rubio, quien podría ser la mejor opción de los republicanos para ganar la Casa
Blanca, tiene 110.
Así, ¿cómo le va a Trump en
combinaciones cara a cara para la elección general? según el modelo, el número
esperado de votos electorales que Trump gana contra Clinton es 236, los cuales
son 34 menos de los 270 necesarios para ganar la elección. Contra Sanders,
Trump solo recibe 203.
Como en las otras
combinaciones, a Sanders le va mejor que a Clinton, con Sanders llevándose
todos los estados de Clinton más Misuri y Carolina del Norte.
Además, la regla de que Sanders
hace más seguros para los demócratas los estados en disputa que Clinton también
se mantiene. Con Sanders, solo Misuri y Arizona son estados en disputa.
Pero…
la elección no es hoy
Se pueden sacar algunas
conclusiones de estos mapas. Primero, como siempre, la gran mayoría de los
estados están seguros como republicanos o como demócratas. Esos estados que no
lo están, los estados en disputa, dependen de la combinación en particular.
Segundo, prestarle atención
solo a las encuestas nacionales sugiere que una competencia Cruz-Clinton
posiblemente terminaría en una presidencia de Cruz. Pero al prestarle atención
a la calle, esta conclusión no tiene respaldo. El resultado más viable sería
una victoria de Clinton. De hecho, el único camino hacia una Casa Blanca
republicana es Rubio versus Clinton.
En el bando demócrata, parece
como si el Súper Martes hubiera hecho inevitable a Clinton de nuevo. En el
bando republicano, no se dio un golpe devastador, pero Trump se volvió el más
viable para ganar la candidatura. Si la elección presidencial real es entre
Trump y Clinton, y si nada más sucede en la escena política, lo más factible es
que Clinton reciba 304 votos electorales, 34 más de los que necesita para
ganar. Estos son 28 menos de los que Obama ganó en 2012. La diferencia es
Florida.
Finalmente, todos estos
cálculos, como las encuestas políticas, se basan en algunas suposiciones
insostenibles. Específicamente, suponen tanto que la elección es hoy o que no
habrá un evento político significativo entre ahora y el Día de las Elecciones.
***
Mark Payton es director del
Departamento de Estadística en la Universidad Estatal de Oklahoma. Ole J.
Forsberg es un profesor adjunto visitante de estadística en la Universidad
Estatal de Oklahoma.
Este artículo se publicó
originalmente en The Conversation.
Publicado en cooperación con Newsweek / Published in cooperation with Newsweek