Cambio climático modifica recursos naturales y riqueza mundial

Conforme el planeta se vuelve más cálido,
las plantas, los árboles, los peces y otros recursos naturales se desplazan,
trasladándose hacia los polos, en dirección a elevaciones más altas y a mayores
profundidades dentro del mar, se afirma en un artículo científico publicado el
24 de febrero en la revista Nature Climate Change. Este capital natural posee
un valor económico, especialmente para los países en vías de desarrollo, en los
que conforma una gran parte de los recursos. El equipo de investigadores
dirigido por Eli Fenichel, profesor adjunto de la Facultad de Estudios
Forestales y Ambientales de la Universidad de Yale, afirma que en los lugares
donde los peces migran, el dinero también lo hace, pero que las cosas no son
tan simples.

Los hallazgos indican que no basta con
que los encargados de la política busquen cambios biofísicos, como el aumento
en el número de peces en un lugar y su disminución en otro para ver cómo la
riqueza se desplaza en respuesta al cambio climático, sino que también deberían
tomar en cuenta la “riqueza incluyente”. La riqueza incluyente es un
marco económico que constituye la suma del capital tradicional, humano y
natural, como un esfuerzo de medir la capacidad del un país para mantener el
bienestar humano. La riqueza que se mantiene estable o que se incrementa con el
paso del tiempo indica una sostenibilidad general. El marco puede aplicarse
para dar seguimiento a los impactos más amplios del cambio climático en la
sostenibilidad local y mundial: cuando
el capital natural se desplaza debido al cambio climático, ya sea hacia los
polos o hacia las montañas, su valor cambia en respuesta a los nuevos precios
que tienen en cuenta estas consideraciones sociales, además del cambio
biofísico por sí mismo.

En el estudio se realizó un modelo de las
posibles consecuencias en dos comunidades pesqueras ficticias: “Northport” y
“Southport”, en las que el cambio climático ha provocado un cambio en las
poblaciones de peces. La reserva de peces de Southport declina conforme el
clima cambia, mientras que la reserva de Northport se incrementa. Es una
situación que refleja cambios anticipados en áreas como la parte central del
Atlántico y las aguas territoriales de Nueva Inglaterra.

De acuerdo con su análisis, si las
cantidades de peces aumentan en Northport, por ejemplo, es probable que esto
haga que el precio local del pescado se reduzca, particularmente si esa
comunidad no está preparada para manejar adecuadamente ese recurso. “Sí la
comunidad del norte no es una administradora particularmente buena, asignará un
precio bajo a la riqueza inesperada que acaba de heredar,” señala Fenichel.
“Así que los peces extra bajarán de precio.”

Considérese lo que se requeriría para que
Northport pusiera en marcha una operación de pesca totalmente nueva. Quizás no
tengan la capacidad institucional para adaptarse y necesitarían comprar una
gran cantidad de botes nuevos. Estos costos significan que la cantidad extra de
peces quizás no equivalga a la riqueza que aparentaba. O podría haber distritas
reglas de tecnología pesquera en Northport que hagan que el pescado se valúe en
forma distrita a como lo era en las costas de Southport. Dado que la comunidad
ahora tiene más peces, esto podría hacer que se les asigne un precio diferente
en el mercado local.

“Las personas se centran más en la
reubicación física de estos bienes, pero no creo que realmente hayamos
comenzado a pesar lo suficiente sobre cómo el cambio climático puede reubicar
la riqueza e influir en los presos de esos bienes,” afirma Fenichel. En el
estudio se usan a los peces como ejemplo, pero el capital natural incluye a las
plantas, a los árboles y otros bienes valiosos para los seres humanos.

“No sabemos cómo habrá de desarrollarse
esto, pero sí sabemos que habrá efectos en los precios. No es más que economía
básica; los precios reflejan la cantidad y la escasez y es difícil que las
personas trasladen el capital natural,” señala Fenichel. “Es tan inevitable
como el desplazamiento de estas especies de peces.”

“Hablando claro, los ‘ganadores’ estaràn
evidentemente mejor,” afirma. “Simplemente, su mejoría no equivale al
empeoramiento de los perdedores. Los perdedores pierden mucho más de lo que
ganan los ganadores. Y cuando esto sucede, no se trata de una reubicación
eficiente de la riqueza.”

Es como quitarle una rebanada de pastel a
un niño y dársela a otro que ya tiene una, de acuerdo con Fenichel. Sin duda,
uno de los niños se beneficiará más. “Pero la felicidad del niño que recibió la
segunda rebanada de pastel será mucho menor que la molestia del niño que perdió
su única rebanada.”

Publicado en cooperación con Newsweek / Published in cooperation with Newsweek