En
diciembre pasado, las conversaciones climáticas en París se enfocaron en solo 2
grados (centígrados) de separación entre el mejor y el peor de los casos para
el planeta. Casi 200 países finalmente acordaron reducir las emisiones de
carbono lo suficiente para mantener el aumento de la temperatura mundial “muy
por debajo” de los 2 grados centígrados, un objetivo que los climatólogos dicen
que posiblemente nos permita prevenir el desastroso cambio climático. Solo un
par de grados más, y podemos esperar una pérdida severa de hábitats para dos
tercios de las especies de plantas del mundo y un tercio de sus especies
animales, según el Comité para el Cambio Climático, un grupo independiente que
asesora al gobierno y el Parlamento del Reino Unido sobre los riesgos del
cambio climático.
Esas
reducciones de emisiones también tendrán un efecto secundario positivo y
enorme: mejorar la salud humana. Investigadores de la Universidad Duke y el
Instituto Goddard de Estudios Espaciales de la NASA han vinculado la reducción
de emisiones de carbono con menos pérdidas futuras de vidas por la principal
causa medioambiental de muerte prematura a nivel mundial: la contaminación del
aire. Su estudio, publicado el 22 de febrero en la revista Nature Climate
Change, muestra que reducir las emisiones de EE UU lo suficiente para evitar el
aumento de dos grados centígrados en el calentamiento planetario podría salvar
295 000 vidas para 2030. Las negociaciones climáticas se han enfocado en gran
medida en reducir las emisiones de gases de invernadero de larga vida como el
dióxido de carbono generado por los vehículos motorizados y quemar combustibles
fósiles en plantas de energía; el estudio demuestra que estas mismas
actividades contaminantes están vinculadas a la muerte prematura por
enfermedades como cáncer de pulmón y enfermedades cardiacas.
Ello
podría ayudar a que la gente con dificultad para ver al cambio climático como un
problema que necesita resolverse ahora a visualizar el impacto que podría tener
en nuestras vidas el comprometerse a reducir los combustibles fósiles en el
futuro cercano. Puede ser difícil relacionarse con aumento en los niveles de
los mares y el hielo derritiéndose, pero el smog no es un concepto tan extraño.
“Mucha gente ve el cambio climático como un problema futuro, pero nuestro
análisis muestra que reducir las emisiones que provocan el calentamiento
—muchas de las cuales también contribuyen a la contaminación del aire—
beneficiaría la salud pública aquí y ahora”, dijo Drew T. Shindell, profesor de
ciencias climáticas en la Facultad Nicholas del Medioambiente en Duke.
El
equipo de Shindell construyó situaciones hipotéticas donde los dos más grandes productores
en EE.UU de contaminantes climáticos —la transportación y la energía— reducían
sus emisiones. Luego modelaron qué impacto tendrían esas reducciones en el
clima y la salud humana para 2030 si fueran suficientes para mantenerse dentro
del umbral de los dos grados centígrados.
“Creamos
un caso hipotético de ‘transportación limpia’ en el que las emisiones de los
transportes de superficie se reducían en 75 por ciento, y un caso hipotético de
‘energía limpia’ en el que las emisiones se reducían en 63 por ciento”, explicó
Shindell. “Estos casos hipotéticos excedían los objetivos actuales de reducción
de emisiones de EE UU, pero son técnicamente viables y en concordancia con las
reducciones que prometimos conseguir en la conferencia climática COP21 de París
en diciembre pasado y en nuestro acuerdo climático con China el año pasado”.
Los
modelos mostraron que para 2030, las políticas de energía más limpia evitarían
tantas como 175 000 muertes prematuras, y otras 22 000 o más muertes cada año
que se mantengan. Las políticas de transportación más limpia podrían evitar
alrededor de 120 000 muertes prematuras para 2030, y otras 14 000 o más muertes
en cada año subsiguiente.
Mejor
aún: el país podría caer en cuenta de los beneficios a la salud con valor de 250 000
millones de dólares a causa de la mejoría general en la salud pública de sus
ciudadanos. Ello significa que los beneficios en dólares posiblemente excedan a
los costos de implementar programas de energía y transportación limpias.
Inclúyanse los impactos de las emisiones reducidas tanto en la salud mundial
como en el clima, y el valor de los beneficios a largo plazo acumulados
equivalen de 5 a 10 veces los costos.
“Esto
se puede hacer”, dijo Shindell. “Pero no va a ser fácil. El prometer reducir
nuestras emisiones es una cosa; implementar las políticas nacionales y obligar
los acuerdos internacionales necesarios para superar estos obstáculos será un
reto”.
Publicado en cooperación con Newsweek/ Published in cooperation with Newsweek