Vayamos a las alturas

Los rascacielos han definido los centros urbanos por más
de un siglo, pero si uno ha echado un vistazo al horizonte de la ciudad de
Nueva York recientemente, tal vez haya notado un nuevo pico: 432 Park Avenue,
una estructura delgada como lápiz que se alza sobre el Parque Central. La torre
residencial es el 100º “súper alto” que se completa, según el Consejo de
Edificios Altos y Hábitat Urbano, un grupo sin fines de lucro con oficinas en
el Instituto Illinois de Tecnología en Chicago.

Para ser clasificado como súper alto, un edificio debe
medir por lo menos 300 metros desde la “entrada más baja, importante, al aire
libre y para peatones hasta la cima arquitectónica del edificio, incluidas las
agujas, pero sin incluir antenas, letreros, astabanderas u otro equipo
funcional-técnico”. Con sus 1397.64 pies, 432 Park Avenue es el segundo
edificio más alto en Manhattan, detrás del One World Trade Center (1776 pies).
Los dos ahora son vecinos del primer súper alto, el Edificio Chrysler (1046.59
pies), completado en 1930. Por 60 años después de la construcción del Edificio
Chrysler, EE. UU. fue el único país en tener súper altos. Pero su cantidad ha
aumentado con rapidez en los últimos cinco años –de 50 a 100 en todo el mundo–
con más de la mitad en Asia y Oriente Medio. Dubái tiene el mayor súper alto:
Burj Khalifa, con 2716.54 pies.

La tendencia de los
súper altos es impulsada por el rápido desarrollo urbano en Asia y Oriente
Medio. Estas áreas albergan 42 de los 50 edificios súper altos producidos desde
2010. Las mejoras en las tecnologías y los materiales también han hecho que el
proceso de construir rascacielos sea más rápido y eficiente. La delgadez de las
torres nuevas como 432 Park Avenue no sería posible sin el uso de concreto
súper fuerte o el modelaje informático de edificios, un proceso que permite a
los diseñadores utilizar modelos tridimensionales para visualizar y optimizar
cómo los distintos componentes de la estructura trabajarán en conjunto.

Hay más edificios
muy altos en obra, como la Torre del Reino en Yeda, Arabia Saudí, que busca
hacerse con el No. 1. Y en lugares como la Ciudad de Nueva York y Hong Kong
–que están limitados en lo concerniente a expandirse horizontalmente– hacia
arriba es en realidad el único lugar que les queda.

Publicado en cooperación con Newsweek/ Published in cooperation with Newsweek