Luces y sombras, tras una fugaz visita

MORELIA, Michoacán.— Cuando se comenzó a difundir que el Papa vendría a México, se incluyó a Michoacán en la lista de los sitios que recorrería. Concretamente se especuló que podría acudir a Apatzingán, donde se ha protagonizado la “guerra” contra la delincuencia organizada y donde se levantaron los llamados “grupos de autodefensa” que hicieron frente a Los Caballeros Templarios.

Extraoficialmente se supo que, por cuestiones de seguridad, la visita del papa Francisco se limitaría sólo a la capital del estado, porque si bien Apatzingán está a escasas dos horas y media de distancia, ese municipio de la Tierra Caliente sigue siendo una región inestable donde hay enfrentamientos continuos entre grupos delictivos que operan en la región y donde, hasta la fecha, hay cientos de civiles armados pese a que ya se ha encarcelado a muchos autodefensas, entre ellos, José Manuel Mireles Valverde, líder fundador de las Autodefensas de Tepalcatepec.

Cuando el Vaticano confirmó la presencia de Jorge Mario Bergoglio, el gobierno del estado de Michoacán y el Ayuntamiento de Morelia hicieron un amplio despliegue de recursos, mediante campañas promocionales en medios de comunicación y espectaculares, donde se leían mensajes como estos: “Michoacán te recibe con el alma llena de Paz”, “Morelia, la ciudad que tú elegiste”. Tan sólo la remodelación del Complejo Deportivo Ejército de la Revolución, conocido como Estadio Venustiano Carranza, uno de los puntos que incluyó la visita papal, supuso una inversión de 22 millones de pesos. Ello sin contar el costo de remozar calles y avenidas por donde tuvo lugar el recorrido de Su Santidad.

Los días previos a la llegada de Francisco, los gobiernos estatal y municipal y sectores de la sociedad se fundieron en una alegre catarsis religiosa. Comenzando por el gobernador Silvano Aureoles Conejo, quien en un discurso informó que había llegado el momento de dar a conocer al mundo “lo bueno” de Michoacán. En tanto los comerciantes vendieron infinidad de recuerdos alusivos al Papa, como panes y galletas con la figura de Bergoglio, los fieles católicos ofrecieron sus casas para hospedar a los religiosos procedentes de todo el país.

Por unos momentos los episodios que han lastimado a los michoacanos —las extorsiones, el pago de “piso”, los “ajustes de cuentas”, la amenaza del surgimiento de nuevos grupos delictivos, el dolor de las viudas y huérfanos— fueron encapsulados. Tal parecía que el papa Francisco había hecho suyo el estado de los purépechas, de la cultura tarasca, la tierra de Melchor Ocampo, del general José María Morelos y Pavón, del evangelizador Vasco de Quiroga… A su partida, sin embargo, el rostro de una sociedad cansada de vivir con miedo, bajo el yugo de la violencia, las amenazas de la delincuencia, la impunidad y la corrupción, seguía ahí.

LA IGLESIA OMITE HABLAR DE LAS DESAPARICIONES FORZADAS

En este Michoacán de luces y sombras hay un sector de la población vulnerado, enojado, sentido con la propia Iglesia católica, con el gobierno. Se trata de los familiares de las víctimas de desapariciones forzadas.

Cristina Paredes Lachino, representante del Comité de Familiares de Detenidos y Desaparecidos Hasta Encontrarlos, lamentó que este sector no haya sido tomado en cuenta para las actividades del papa Francisco, el pasado 16 de febrero. Respecto a los recursos erogados por el gobierno en la visita papal, apunta: “Para nosotros esto es un derroche para un estado como Michoacán, que tiene tantas necesidades económicas, y nos queda claro que la Iglesia no quiere abordar el tema”, dijo.

Recordó que hace algunos meses integrantes de otros colectivos sociales del país viajaron a Italia y entregaron un informe al papa Francisco sobre las violaciones a los derechos humanos y la situación de violencia en México. No obtuvieron respuesta ni condena alguna hacia el Estado por estos hechos. “Con esta actitud el jerarca católico demuestra que está del lado del sistema que está en el poder, que no tiene interés en la gente que está sufriendo por no tener a sus familiares y que están en calidad de desaparecidos”, considera Paredes Lachino.

A la fecha se han contabilizado 600 personas desaparecidas en Michoacán, pero únicamente hay 350 casos documentados que se han denunciado ante las instancias correspondientes. Al respecto, la activista observa: “Es lamentable lo que ocurre, porque además creemos que de cinco que desaparecen sólo una denuncia; es pues una cifra negra lo que tenemos”.

Las regiones en las que más se presentan las desapariciones son Ario de Rosales, Apatzingán, Los Reyes, Tierra Caliente y en la ciudad de Morelia, especialmente en las colonias populares como El Realito, Punhuato, Tres Puentes, La Soledad y La Obrera.

LESIONÓ EL DERECHO DE MEXICANOS NO CATÓLICOS

La visita del papa Francisco es un atropello al Estado laico y una ofensa para quienes tienen un credo diferente: unos 30 millones de mexicanos, aproximadamente. Así lo considera Neftalí Álvarez Pérez, representante de la Asociación Nacional República Laica, que aglutina a diversas organizaciones de la sociedad civil y que pugna por los derechos constitucionales y las libertades de los grupos vulnerables.

“Sencillamente con esta visita, al traerlo en carácter de líder religioso, como pastor de los católicos, y no como jefe de Estado del Vaticano, se está violando el derecho de los no católicos. Aquí hay judíos, musulmanes, protestantes, evangélicos, ateos, librepensadores, entonces, es un error del presidente de México, Enrique Peña Nieto, haberlo invitado a nombre de los mexicanos, está dando preferencia a una religión”, afirma. Si la gira de Bergoglio hubiera sido como jefe de Estado del Vaticano —agrega—, no debieron usar las palabras Santo Padre, Su Santidad y otras; usan la figura religiosa y no el término jurídico que le corresponde como jefe de Estado.

Álvarez Pérez señala que las leyes son claras y que la Constitución de 1917 sentó las bases de la separación entre la Iglesia y Estado en nuestro país. Resulta que “ahora estamos retrocediendo a antes de 1857, cuando el Estado mexicano estaba bajo el dominio del Vaticano, es decir, lo que hizo Benito Juárez de quitarnos ese dominio clerical está dejándose de lado, porque resulta que ahora el presidente de México, Enrique Peña Nieto, lo recibe en Palacio Nacional”.

“Con esta visita, al traerlo en carácter de líder religioso, como pastor de los católicos y no como jefe de Estado del Vaticano, se está violando el derecho de los no católicos”. FOTO: GABRIEL BOUYS/AFP

En su opinión, el Episcopado Mexicano debió solventar el gasto económico que implicó el viaje del papa Francisco y no la Presidencia de la República ni los gobiernos estatales y municipales, “ellos mismos como funcionarios debieran hacer esa separación y no violar la laicidad del Estado, pero desgraciadamente todos quieren estar y salir en las fotos”, apunta.

Recuerda que en los gobiernos del Partido Acción Nacional (PAN), con los expresidentes de México Vicente Fox Quesada y Felipe Calderón Hinojosa hubo una estrecha relación con el Vaticano, pues incluso eran seguidores de los Legionarios de Cristo y que ahora el priista Enrique Peña Nieto la tiene con el Opus Dei.

NO ES CORRECTA LA “COMADRERÍA” ENTRE GOBIERNO E IGLESIA

La Iglesia católica en Michoacán ha tenido que sortear encuentros y desencuentros con sacerdotes que se han salido del redil. Es el caso del padre Gregorio López Gerónimo, conocido en Apatzingán como el padre Goyo, que en su momento se sumó a las labores de los “grupos de autodefensa” y que salió a la luz pública tras declarar que oficiaba misa con chaleco antibalas por la situación de inseguridad de la región. Al padre Goyo le suspendieron por un tiempo sus derechos católicos.

El obispo Miguel Patiño Velázquez, de Apatzingán, y el párroco de La Ruana, José Luis Segura Barragán, del municipio de Buenavista, a través de misivas informaron a Bergoglio sobre lo que acontecía en Michoacán, en especial en Tierra Caliente, con el grupo delictivo Los Caballeros Templarios.

Por su parte, el padre Alfredo Gallegos Lara, del municipio de Chucándiro, mejor conocido con el mote de Padre Pistolas porque siempre usa una pistola .45, no fue convocado a ninguno de los actos del papa Francisco. “El cardenal Alberto Suárez Inda me mandó decir que le hiciera favor de no ir, así que me quedé en el pueblo, oficié misa a un difunto y fui a un novenario, me quedé atendiendo a la gente”, reveló.

Gallegos Lara dice que “a mí no me parece esa comadrería entre el gobierno y la Iglesia, yo creo que tanto uno como otro deben tener cierta independencia; no es correcto, pues”.

El Padre Pistolas arremetió contra el cardenal Suárez Inda porque se llevó a los eventos sólo a los “padres barberos”, a los que sí le aplauden, y no tomó en cuenta a los sacerdotes rurales, de a pie, a los que sí ayudan, “pero está mejor así porque cuando uno va a esos eventos no lo dejan hablar”, afirma.

Según un experto, la visita del jerarca católico a Chiapas y Michoacán sirvió para enfatizar lo que el Estado debe atender. FOTO: CUARTOSCURO

Las diferencias con el cardenal Alberto Suárez Inda —quien recibió su nombramiento en febrero de 2014 por parte del papa Francisco— han sido por diversos motivos. Por ejemplo, recuerda, él fue quien puso el dedo en la llaga con el tema de Marcial Maciel Degollado, originario del municipio Cotija de la Paz y líder fundador de los Legionarios de Cristo: “Yo sabía de todos esos casos, de cuando Marcial Maciel abusaba de los seminaristas, pero Suárez Inda no quería tocar el tema”.

Gallegos Lara lamentó entonces que en la reciente visita del Papa no se haya hablado de la pederastia, cuando de primera mano el cardenal Suárez Inda conoce esta realidad. Dice que era un “secreto a voces” y muchos de los afectados eran contemporáneos de ambos y que conocían el trato que recibían. Insiste en que Suárez Inda sabe qué familias han sido ofendidas por el actuar de Marcial Maciel. Y que aunque más de 40 años pasaron sin hacerle nada al padre Maciel, hasta que lo suspendieron y luego murió, “eso no ha sido suficiente, el papa Francisco habla bonito en contra de la pederastia y es algo que reprueba, pero no ha castigado a nadie”.

Ante el escenario prevaleciente en Michoacán, el Padre Pistolas refiere: “Esta pistola .45 no me la quito ni para celebrar misa, yo le digo al que se me atraviese: Dios me perdone, pero yo no me voy a dejar matar, con la inseguridad que hay no podemos andar así nomás”.

EL PAPA VISITÓ DOS ESTADOS EN SUBDESARROLLO: ECONOMISTA

Heliodoro Gil Corona, investigador de la Facultad de Economía de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, considera que la visita del papa Francisco sembró la esperanza en los feligreses en dos estados que viven en desigualdad social y económica. Para él, la visita del jerarca católico a Chiapas y Michoacán sirvió para enfatizar lo que el Estado debe atender.

En este contexto, puntualizó que las economías de esos dos estados son “ruralizadas” y que, pese a lo que aportan al producto interno bruto primario, 8 y 5 por ciento, respectivamente, no se ha logrado alcanzar un desarrollo. Del total de la población de Michoacán, el 54 por ciento tiene algún nivel de pobreza, y si se suma la pobreza extrema la cifra se eleva al 59 por ciento; mientras, en Chiapas el 76.2 por ciento de su población total está en pobreza.

El también expresidente del Colegio de Economistas de Michoacán subrayó que dichas entidades son ejemplo de desigualdad, polarización social y población indígena, y que aun con toda la riqueza natural y cultural que poseen, no se ha alcanzado el desarrollo. Michoacán ocupa el lugar 28 a escala nacional con un producto por habitante de 80 000 pesos anuales, y Chiapas, el lugar 32 con 50 000 pesos anuales.

“En ambos estados permea la informalidad laboral como alternativa de sobrevivencia familiar, Michoacán reporta el 71.5 por ciento de la población ocupada en la informalidad, y Chiapas, el 78.3 por ciento, y en ambos estados se generan escasos empleos: en el 2015 en Michoacán se generaron 14 000, y en Chiapas, 3390 plazas formales”, indicó.

Por ello Gil Corona considera que Bergoglio emitió un mensaje de esperanza para los verdaderamente excluidos del desarrollo, para una población excluida de la modernidad global, que sueña con irse a Estados Unidos y donde sus jóvenes se encuentran alejados de la educación e inmersos en modelos a seguir, producto de la delincuencia organizada.

FRANCISCO PIDIÓ A LOS JÓVENES QUE NO SE DEJEN LLEVAR POR EL “NARCO”

En el encuentro que el Papa sostuvo en Morelia con jóvenes de todo el país se habló de los temas que les preocupan: la falta de oportunidades laborales, la fragilidad de la familia y el ser presa fácil de actividades ilícitas.

En un colorido y espectacular acto que se desarrolló en el Estadio Morelos, ante más de 50 000 espectadores, habló Alberto, un joven moreliano quien expresó que su generación está inmersa en la desesperación:

“Nos dejamos llevar por la avaricia, la corrupción y las promesas de una vida intensa y fácil, pero al margen de la legalidad aumentan las víctimas del narcotráfico, la violencia, las adicciones y la explotación de personas; muchas familias sólo han podido llorar la pérdida de sus hijos porque la impunidad ha dado alas a quienes estafan, secuestran y matan, en medio de todo esto, la paz es algo que seguimos anhelando”, expresó.

En respuesta, el jerarca católico exhortó a los jóvenes a no ser mercadería para bolsillos de otros, a confiar en Jesucristo: “Jesús nunca los invitaría a ser sicarios, los vería como discípulos, no los mandaría al duelo”, sentenció.

Francisco lamentó que la riqueza de un lugar, los jóvenes, sean usados para “fines mezquinos”. A este respecto, precisó: “Permítanme decirles una frase de mi tierra, no les estoy sobando el lomo, no los estoy adulando, entiendo que muchas veces se vuelve difícil sentir la riqueza cuando nos vemos continuamente expuestos a la pérdida de amigos o de familiares en manos del narcotráfico, de las drogas, de las organizaciones criminales que siembran el terror, es difícil sentirse en la riqueza de una nación cuando no se tienen oportunidades de trabajo digno”.

En la misa en la que participaron sacerdotes, religiosas y seminaristas, el papa Francisco les pidió no resignarse ante la violencia, la corrupción y el tráfico de drogas. Acudiendo al primer evangelizador de Michoacán, don Vasco de Quiroga, el Tata Vasco, pidió a los evangelizadores no resignarse ni atrincherarse en sus parroquias.

La resignación paraliza, “nos impide no sólo caminar, sino también hacer camino… nos atrinchera en nuestras sacristías”, expresó el máximo jerarca católico ante más de 22 000 personas que se dieron cita en el Estadio Venustiano Carranza.

En este acto estuvo presente el expresidente Felipe Calderón Hinojosa, quien en su administración inauguró la guerra contra el narcotráfico y hoy se lamenta de que los mexicanos y, en particular, los michoacanos sufran por causa de la criminalidad y la violencia. Y también estuvo presente Rodrigo Vallejo Mora, hijo del exgobernador Fausto Vallejo Figueroa, que en su momento estuvo preso acusado de tener relación con la delincuencia organizada y hoy hace frente a un proceso judicial bajo libertad condicionada.