¿Aprender un segundo idioma siempre es benéfico?

Aneta Karagiannidou y Yiotis Katsambas
nunca se preguntaron si hablarían en griego a Mihalis, su hijo de siete años,
al que la pareja está criando en Los Ángeles. Mientras los datos de censo
muestran que un sorprendente 56 por ciento de angelinos declaran hablar en casa
un idioma distinto al inglés, sin duda, el griego es uno de los idiomas más
minoritarios de cuantos se hablan en ese estado, y en cualquier otro de Estados
Unidos

Karagiannidou creció en Tesalónica,
Grecia, y empezó a aprender inglés a los siete años, y posteriormente aprendió italiano
y un poco de checo y francés. Tiene experiencia en la enseñanza del inglés como
segundo idioma y piensa que el hecho de pasar constantemente de un idioma a
otro es una forma de ejercicio mental que probablemente produce un cerebro más
fuerte y más eficaz. Mientras que algunas personas se preguntarían si es una
buena idea imponer un idioma difícil como el griego a un niño pequeño, ella piensa
que desafiar intelectualmente a Mihalis de este modo valdrá la pena, y no sólo
por la obvia razón de que él es capaz de comunicarse con su abuela.

“Para mí, lo importante es el proceso
de adquirir otra lengua, de hecho, cualquier lengua”, dice Karagiannidou. “Para
mí, la importancia radica en desafiar al cerebro de un niño para qué encuentre
sentido en un sistema lingüístico distinto para satisfacer sus necesidades
diarias.”

Se ha demostrado que hablar más de un
idioma no sólo imparte conocimientos y promueve la comprensión cultural, sino
que también produce beneficios de salud como la agilidad mental. Incluso, en un
estudio se demostró una demora 4 a 5 años en el inicio de la demencia en los adultos
mayores que son bilingües.

Pero lo que no se ha estudiado es si
aprender un idioma minoritario, es decir, uno que no sea dominante en una
comunidad, puede tener los mismos efectos que aprender uno de los idiomas
principales en el mundo. Varios investigadores analizaron este tema en la reunión
anual de la Asociación Estadounidense para el Progreso de la Ciencia, realizada
este fin de semana.

La profesora Antonella Sorace, de la
Universidad de Edimburgo, que fundó y dirige el Centro de Temas de Bilingüismo en
esa ciudad, habló acerca de las investigaciones sobre idiomas minoritarios,
como el gaélico y el sardo, en el simposio del sábado. A través de sus 15
secciones europeas y dos estadounidenses, el centro de Sorace realiza
investigaciones sobre el bilingüismo, así como trabajo de participación pública
con familias, empresas y profesionales de la salud. “Al superar la brecha
entre la investigación y el público en general, esperamos eliminar las falsas
ideas que todavía existen sobre el bilingüismo”, dice Sorace.

Muchas personas cuestionan si aprender
simultáneamente dos lenguas es demasiado para los cerebros de los niños pequeños,
o incluso si su capacidad de aprender a leer o escribir el idioma de la mayoría
podría estar en riesgo, de acuerdo con Sorace. Se reconoce generalmente el valor
de aprender a hablar idiomas considerados como prestigiosos porque se hablan en
países económicamente poderosos. Se considera que saber hablarlos genera
mayores oportunidades de empleo. Pocas personas, por ejemplo, se preguntarían
si los padres deben hablarle en su idioma chino nativo al hijo que están
criando en Estados Unidos.

¿Pero sardo, galés, gaélico, euskera o
griego?

Con base en sus investigaciones
anteriores y en las de sus colegas, Sorace sospecha que los idiomas
minoritarios tienen los mismos efectos positivos sobre la agilidad mental que
las lenguas más prestigiosas. “Un cerebro joven no conoce realmente la
diferencia entre una lengua prestigiosa y una no prestigiosa, o entre lenguas o
dialectos”, afirma Sorace, que nació en Italia de madre sarda.

En un estudio que ella realizó con
varios colegas en 2015 se mostró que entre distintos grupos etarios, la lengua
y las habilidades cognitivas generales de niños bilingües sardoitalianos son,
en la mayoría de los casos, indistinguibles de las de los niños italianos
monolingües. Ahora planea estudiar si los niños bilingües sardoitalianos pueden
aprender inglés más fácilmente que los niños italianos monolingües. En estudios
anteriores, se ha mostrado que a las personas bilingües les resulta más fácil
aprender un tercer idioma, pero Sorace espera descubrir si esto se aplica también
cuando una persona habla un idioma minoritario.

“Los estudios muestran que un niño
que habla más de un idioma puede comprender mejor la estructura del idioma. Eso
también ayuda en la adquisición de idiomas adicionales”, dice Sorace.

Mihalis Katsambas cumplirá ocho años
este mes y probablemente no sepa nada acerca de los beneficios cognitivos y
lingüísticos de crecer siendo bilingüe. Le gusta poder hablar con sus primos
cuando vienen a visitarlo desde Grecia. Pero más que eso, le gusta la
privacidad que le proporciona hablar un idioma minoritario en Los Ángeles. “Si
le quiero contar un secreto a mi mami o a mi papi, y estamos en público, siempre
puedo decírselo en griego. Nadie sabe qué estoy diciendo.”

Publicado en cooperación con Newsweek // Published in cooperation with Newsweek