El Washington Post señaló el 18 de febrero que “ha habido pocos movimientos en las libertades políticas… Y el número de disidentes detenidos ha aumentado constantemente en los meses recientes.”
De hecho, no ha habido absolutamente ningún progreso en relación con la libertad. Hasta ahora, el efecto real de la “apertura” de Barack Obama es un aumento en el flujo de fondos para el régimen de Castro a través del turismo y los negocios con compañías estatales.
Pero la Casa Blanca dice que Obama visitará Cuba en marzo. ¿Por qué irá el presidente, dada la falta de cambios? Porque no puede resistirse a tomarse la foto con Fidel Castro. Es así de simple.
¿Y los derechos humanos? The Post nos dice que “En las últimas semanas, funcionarios del gobierno han dejado claro que Obama viajaría a Cuba sólo si su gobierno hace concesiones adicionales en las áreas de los derechos humanos, el acceso a internet y la liberalización del mercado.”
El presidente ha dicho “Si voy de visita, entonces una parte del acuerdo es que pueda hablar con todo el mundo. He dejado muy claro en mis conversaciones directas con el presidente Castro que seguiríamos tratando de contactar a aquellas personas que desean ampliar el alcance de, usted sabe, la libertad de expresión dentro de Cuba.”
¿Qué quiere decir eso? ¿Acaso el presidente se reunirá con las valientes Damas de Blanco que han luchado por la libertad durante años? ¿Con qué valientes disidentes se reunirá? ¿Qué significa “contactar a aquellas personas que desean ampliar el alcance de, usted sabe, la libertad de expresión dentro de Cuba”?, por citar las inarticuladas palabras del presidente.
No es difícil adivinar: un grupo dócil de individuos de la sociedad civil, algunos artistas que tienen galerías para atender a los turistas estadounidenses, algunas personas que quieren tener el derecho de abrir nuevos restaurantes.
El régimen cubano nunca permitirá que Obama se reúna con “todo el mundo”, y logrará salirse con la suya. Saben que Obama se muere por hacer este viaje y tomarse la foto con Fidel, y eso le da la ventaja al estado policiaco, justo como hizo durante todas las negociaciones de Obama con Cuba.
Sí, el viaje puede salvarse si Obama tuviera un momento de “Sr. Gorbachev, eche abajo este muro”. Sí, si exige directamente elecciones libres, y el fin del gobierno de un solo partido, y libertad de expresión, y sindicatos libres, y si exige que cada prisionero político sea liberado de inmediato.
Esta visita se relaciona con la vanidad y la búsqueda de un legado por parte del presidente, y no con la libertad y los derechos humanos del pueblo de Cuba. Y eso es una desgracia.
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Este artículo apareció por primera vez en el sitio web del Consejo de Relaciones Exteriores